Editorial

Editorial: El verdadero fracaso de PISA sería no hacer nada

Costa Rica vuelve a recibir una advertencia sobre su sistema educativo, pero esta vez no puede limitarse a lamentar los resultados de PISA. La evidencia debe traducirse en decisiones, recursos y acciones concretas para recuperar los aprendizajes

El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) busca determinar si los jóvenes de 15 años pueden aplicar lo aprendido en las aulas a situaciones de la vida real. (Shutterstock)

Las pruebas PISA siempre provocan la misma reacción en Costa Rica. Se informa de que el país está por debajo del promedio de las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se comparan puntuaciones, se lamentan los resultados y las soluciones se dejan para el olvido. Esta vez debe ser diferente.

Los resultados de 2025 del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) –que determina si los jóvenes de 15 años pueden aplicar lo aprendido a situaciones de la vida real– deben marcar un punto de inflexión para el Ministerio de Educación Pública (MEP) pues la advertencia es contundente: una gran cantidad de alumnos llega a esa edad sin dominar destrezas básicas para comprender un texto, resolver un problema matemático o utilizar conocimientos científicos en situaciones cotidianas.

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