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Qué proceso debe seguir el país para reactivar el turismo

Costa Rica posee grandes fortalezas para atraer visitantes, pero el resto de los países también, por eso debe prepararse para la era pospandémica

Después de la crisis, la capacidad de adaptación de las empresas turísticas será crucial para competir contra el resto de los países. La paralización del flujo de personas originó un serio problema de liquidez a los empresarios turísticos, lo cual se solventaría con la aprobación de los avales echando mano de los fondos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para que el sistema financiero respalde a miles de pequeñas empresas del sector.

Es posible que antes del 2022 las cifras del 2019 no se reflejen en los aeropuertos y vías terrestres. Son números muy altos: 2,4 millones por vía aérea, principalmente provenientes de Estados Unidos, Canadá, México y Europa; visitantes que gastaban en promedio $1.400 en un lapso de 18 días.

El país ofrece una combinación de actividades. Aquí el turista descansa o vive la aventura, va a volcanes, a surfear, de excursión, a ver aves y flora y fauna. Otros vienen por salud, por los ríos o por cultura.

Una de las más grandes fortalezas del producto turístico son los parques nacionales y las áreas protegidas, que juntos representan un 25 % del territorio y el 5 % de la biodiversidad del planeta. De ahí la trascendencia de la conservación y el mantenimiento de las 13 áreas y parques y los 7 volcanes.

Costa Rica posee siete maravillas naturales, reconocidas mundialmente. Seguridad, senderos, accesos, guías, mapas, atención, basureros, rótulos, sanitarios y otros servicios básicos son esenciales para seguir siendo competitivos.

Lo mismo puede decirse de las 17 playas más visitadas por nacionales y extranjeros, a cuyos encargados debemos exigir medidas más rigurosas de seguridad, limpieza, protección y ordenamiento territorial. En la parte cultural, no debemos descuidar los museos, los teatros y las decenas de iglesias y parques cantonales o distritales.

Costa Rica se ha posicionado muy bien a lo largo de los años, pero también lo han hecho otros países. Por eso, debemos cuidar nuestros productos turísticos, para lo cual debemos invertir en capacitar a la gente en el trato amable y construir infraestructura aeroportuaria, puertos y carreteras de primer orden.

Garantizar una estadía segura y ser ejemplo de protección ambiental, ahorro energético y vigilancia sanitaria constituyen valores para la atracción de turistas en la era pospandémica. El coronavirus cambió la forma de concebir las sociedades, frenó en seco el turismo a escala mundial. La Organización Mundial de Turismo (OMT) señala que el 2020 fue el peor año en toda la historia en este campo.

La actividad significó, en el 2019, entradas por $3.950 millones, un aporte del 8,3 % del PIB. El grueso se concentró en alojamiento (20,9 %), comidas y bebidas (20,5 %), transporte (12 %), atención medica (10,4 %), agencias de viajes (5 %), alquiler de vehículos (4,4 %), transporte aéreo (3,6 %), actividades artísticas y recreativas (6,6 %) y otras industrias un (16,6 %). La crisis del 2020 nos redujo a las cifras del 2000.

Puntos flacos. Las mipymes tienen serios problemas, como la escasa posibilidad de obtención de capital de trabajo en plazos y tasas de interés convenientes, no hay flexibilidad laboral, la electricidad y las telecomunicaciones no son competitivas, los trámites deben simplificarse, urge reforzar la seguridad jurídica, los impuestos y costos sociales desestimulan la creación de empresas, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) se constituyó en traba para la formalización, los servicios públicos son ineficientes, no hay un desarrollo inmobiliario ordenado y la infraestructura de Acueductos y Alcantarillados y las Asadas no son las que necesitamos.

Para estimular la actividad turística, debe permitirse deducciones de las pérdidas sufridas durante la pandemia, aprobar las jornadas de trabajo excepcionales, decretar una amnistía de las cuotas patronales, obligar a que los trámites legales se realicen en forma digital, revisar los altos precios de los combustibles y aprobar el proyecto de ley para la promoción del turismo médico y nómadas digitales.

Un error terrible es tratar de resolver el problema fiscal a punta de nuevos tributos sobre la industria turística. Lo que se requiere son reformas estructurales en todo aquello que golpea al turismo, como lo son los altos costos financieros.

Los gastos del Instituto Costarricense de Turismo deben disminuirse para invertir en una campaña de promoción vigorosa en los mercados meta cuando mejoren las condiciones sanitarias. El Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) debe trabajar en conjunto con las empresas privadas para mejorar la preparación.

Incrementar los impuestos sobre la propiedad privada es la mejor receta para quedar atrapados en el estancamiento. El gobierno debe fusionar, cerrar y entrar en un programa de austeridad en todas las instituciones.

La sociedad y la actividad turística continuarán evolucionando y la tecnología será la llave para el crecimiento turístico. Las promociones virtuales serán cada vez más urgentes para infundir seguridad a los visitantes, pues debemos ser enfáticos en que el país respeta los protocolos.

Recuperación. En los próximos años se experimentará en toda la cadena de valor más concentraciones, fusiones, compras y alianzas para sobrevivir.

Nuevos jugadores, tecnologías para la digitalización y factores de riesgo deberán ser analizados a corto plazo. En la industria aérea es posible que la recuperación demande hasta 24 meses. Para que la localización y la característica de nuestra oferta nos favorezca, se requerirá hacer ingentes esfuerzos para retomar las frecuencias y destinos anteriores a la pandemia.

Está claro que la recuperación del turismo depende de la movilidad y de aplanar la curva de contagios que es causa de mayores restricciones.

De todo lo anterior se colige que el gobierno precisa una estrategia para determinar cómo va a aumentar la vacunación, hacer alianzas con el sector privado, incrementar la detección de contagios mediante el uso de diferentes métodos, diseñar campañas educativas y negociar vacunas con diferentes casas farmacéuticas para acelerar la inoculación y no dejar que siga la incertidumbre.

Algo estamos haciendo mal porque la cantidad de casos aumenta. Debemos actuar rápidamente si queremos reactivar el turismo.

jorgewgm@gmail.com

El autor es ingeniero.