A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Sin rodeos, eufemismos ni palabras calculadas para disfrazar la realidad. Al pan, pan… y usted ya sabe lo que sigue.
Cumplidos 100 días del gobierno de Laura Fernández, hay que decírselo: es hora de ponerse a trabajar. Hasta ahora, sin embargo, la mandataria parece concentrar su energía en provocar conflictos, no en resolverlos. Insiste en dividir al país entre quienes la respaldan y quienes la cuestionan, como si disentir del gobierno convirtiera a alguien en enemigo.
El “divide y vencerás” podrá servirle para mantener cohesionados a sus seguidores, pero no para gobernar, pues los problemas seguirán ahí y solamente se solventarán si hay esfuerzo para construir acuerdos.
Por citar algunos, la “economía jaguar” no ruge en el mercado laboral. A estas alturas, Costa Rica tiene prácticamente la misma cantidad de personas ocupadas que en 2019 y más de 132.000 salieron de la fuerza de trabajo. Los jóvenes, sobre todo, se quejan de la falta de empleo. Tampoco gruñe en la educación pública, donde la “ruta” prometida lleva cuatro años extraviada; menos en los hospitales de la CCSS, donde creció a más de 1,4 millones de casos la lista de espera por una cirugía, un procedimiento o una consulta externa.
De la sobredimensionada “bonanza jaguar” tampoco queda rastro en la construcción de carreteras y puentes, ni en las ayudas sociales. Peor aún, el gobierno ya plantea un nuevo plan fiscal porque el dinero no alcanza. Entretanto, se multiplican los informes e indicios por la penetración del narcotráfico –ahí sí, “hasta los tuétanos”– en los cuerpos policiales del Ministerio de Seguridad Pública.
El contrasentido es que el Ejecutivo actúa como quien, viendo su casa en llamas, busca el fuego en la del vecino.
Es verdad que el Poder Judicial tiene muchos problemas por arreglar, pero los más urgentes para la vida cotidiana de los costarricenses están en el ámbito del gobierno.
Por eso, antes de distraerse en la vivienda ajena, la presidenta debe comenzar por apagar los incendios en la propia. A trabajar. Al pan, pan.
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Armando Mayorga es periodista.