“A beautiful moment, thank you”, se le escuchó decir al presidente Rodrigo Chaves mientras repartía bolígrafos a otros dignatarios latinoamericanos a pedido de Donald Trump.
A juzgar por la sonrisa que portaba Chaves mientras cumplía con diligencia la tarea encomendada, aquella curiosa ceremonia sin duda contaba con su beneplácito y aprobación.
Ese día, Trump firmó un decreto ejecutivo para la creación de una coalición que contempla el uso de la fuerza militar de Estados Unidos en la región con el fin de combatir al narcotráfico.
La entrega de bolígrafos no fue un hecho anecdótico, sino una clara confirmación del apoyo de 17 mandatarios a la iniciativa de Trump. Uno de ellos quedó en manos de Chaves.
Pasan las semanas y no llega el beautiful moment en que el mandatario brinde una detallada explicación al país sobre los alcances del decreto anunciado en Miami, Florida.
El secretismo con que Casa Presidencial ha manejado este tema genera suspicacia y preocupación.
En primera instancia, no hubo un comunicado oficial para confirmar la adhesión de Costa Rica a la coalición ni se compartió el texto del convenio para que se conocieran los detalles.
La primera incógnita quedó despejada cuando el ministro de Seguridad, Mario Zamora, manifestó que él firmó el documento días antes siguiendo indicaciones del presidente.
Sin embargo, a falta de documentos oficiales que puedan ser examinados, quedan enormes dudas sobre los compromisos específicos que adquirió el gobierno.
El pasado miércoles, el mandatario rechazó que la cooperación en seguridad de Estados Unidos implique una militarización del país.
Resulta extraño que lo diga, pues él estaba a muy pocos pasos de Trump cuando este proclamó que la coalición tendría un carácter militar para combatir el narcoterrorismo en la región.
“El corazón de nuestro acuerdo es un compromiso de utilizar fuerza militar letal para destruir a los carteles siniestros y a las redes terroristas de una vez por todas”, afirmó el republicano.
Un día después de las declaraciones de Chaves, el Comando Sur de Estados Unidos confirmó la destrucción de una supuesta lancha narco con tres ocupantes en el océano Pacífico.
Dos cadáveres y un sobreviviente fueron entregados a la Guardia Costera de Costa Rica a 126 millas náuticas de Golfito.
¿Se enmarca esta operación entre los alcances de la nueva coalición regional contra el narco? ¿Cuáles son las responsabilidades y los límites de las partes involucradas?
Ante la ausencia de datos más precisos, salta la interrogante sobre si dicha acción comprometió o no la soberanía de nuestro país, así como nuestro marco constitucional.
Hoy, sin ninguna duda, requerimos de toda la ayuda posible para enfrentar el narcotráfico, pero muy mal haríamos si para lograrlo decidimos pisotear el ordenamiento jurídico.
Señor presidente, los ciudadanos merecen conocer con claridad cómo va a funcionar la coalición y qué implicaciones tendrá para Costa Rica. Es imperativo que ese beautiful moment llegue pronto.

