
Cuando un hombro parece más alto que el otro, el pantalón “se tuerce” o la espalda se ve asimétrica al inclinarse hacia adelante, muchas personas piensan que se trata solo de una mala postura. Sin embargo, en algunos casos, estas señales pueden alertar sobre una condición que suele pasar desapercibida en etapas tempranas: la escoliosis.
Lo que debe saber:
- La escoliosis no es una mala postura: es una desviación de la columna que se mide en radiografías.
- Suele detectarse con más frecuencia durante los picos de crecimiento, especialmente en la adolescencia.
- Detectarla a tiempo puede evitar cirugías y tratamientos más invasivos en el futuro.
¿Qué es la escoliosis?
La escoliosis es una alteración estructural de la columna vertebral. En términos sencillos, significa que la columna no está recta.
“Si usted ve una columna de frente, en el plano frontal debería ser recta. Cuando hay una desviación de más de 15 grados, eso se denomina escoliosis”, explica Andrés Angulo, cirujano de Columna Vertebral y Ortopedia del Hospital Metropolitano y Magna Médica.
Esta desviación se mide mediante una radiografía y un parámetro específico conocido como el ángulo de Cobb, que permite cuantificar la magnitud de la curvatura.
No todas las escoliosis son iguales
Uno de los errores más comunes, añade el especialista, es pensar que la escoliosis es una sola enfermedad. En realidad, existen varios tipos, clasificados según la edad de aparición y su causa:
- Congénitas: presentes desde el nacimiento.
- Infantiles.
- Del adolescente.
- Del adulto.
- Degenerativas: asociadas al desgaste natural de la columna con los años.
De todas ellas, la más frecuente es la escoliosis idiopática del adolescente, tanto en mujeres como en hombres, donde la curva puede aumentar conforme avanza el pico de crecimiento, lo que hace fundamental la vigilancia médica.
Señales tempranas que no deben ignorarse
A diferencia de otras afecciones de la columna que aparecen con dolor desde el inicio, la escoliosis suele presentarse primero como una deformidad visible. Entre las señales de alerta están:
- Hombros a distinta altura.
- Un omóplato (escápula) que sobresale más que el otro.
- Ropa que deja de calzar de forma simétrica.

Una prueba sencilla y ampliamente utilizada es el test de Adams: se le pide a la persona que flexione el tronco hacia adelante, con las rodillas estiradas, mientras se observa la espalda desde atrás. En caso de notarse una asimetría o “giba”, se refiere a valoración médica especializada.
Además, existen aplicaciones móviles y dispositivos llamados escoliómetros que ayudan a detectar angulaciones, pero nunca sustituyen la evaluación médica profesional.
Tratamientos según el grado de la curvatura
El abordaje médico depende del tipo y del grado de la curva:
- Observación: En muchos casos iniciales, el tratamiento consiste únicamente en controlar su evolución con radiografías periódicas.
- Corsé ortopédico: Cuando la curvatura supera los 35 grados, se indica su uso para evitar que la curva progrese rápidamente.
- Cirugía: Si la curva alcanza o supera los 45 grados, la intervención puede ser necesaria para estabilizar la columna.
“También hay unos ejercicios especiales para este tipo de escoliosis que se llaman ejercicios de Schroth, que ayudan a fortalecer la musculatura”, explica el especialista.
Mitos frecuentes: postura, mochilas y deporte
Una de las creencias más arraigadas es que las malas posturas causan escoliosis.
“Las malas posturas no producen la curvatura, no afectan la magnitud de la curvatura y es una consulta muy frecuente en los papás: ‘dígale que se ponga bien porque si no se le va a doblar más la espalda’, eso no es del todo cierto”, aclara Angulo.
Lo que sí pueden generar las malas posturas es dolor de espalda debido al estrés biomecánico.
Algo similar ocurre con el peso de las mochilas escolares. Aunque cargar exceso de peso puede provocar molestias musculares, no influye en la aparición ni en la progresión de la escoliosis.
“La Scoliosis Research Society, que es como la organización mundial referente en esta patología, aclara que los pacientes pueden utilizar cualquier tipo de mochila y practicar cualquier deporte, sea de raqueta o de contacto; eso no va a afectar el progreso o aparición de la enfermedad”, explica el especialista.
El papel clave de los padres y el control médico
La detección temprana sigue siendo la mejor herramienta. El pediatra juega un rol fundamental, ya que evalúa la columna desde el nacimiento y durante todo el crecimiento.
Finalmente, para quienes ya tienen un diagnóstico, mantener un peso adecuado es una recomendación general clave.
“La columna es una estructura de carga. A menor peso, menor carga va a tener”, concluye Angulo.
