Los traslados a los principales destinos turísticos del país se han convertido en todo un calvario para vacacionistas que deben enfrentar largas horas de viaje y para empresarios que viven en medio de la incertidumbre y los reacomodos para evitar que sus operaciones se vean afectadas.
Las cuadrillas aprovechan la época seca para avanzar en obras consideradas como urgentes, ya sea para evitar mayores desastres o porque son claves para procurar el desarrollo en esas regiones.
No obstante, esta temporada también es la preferida por turistas nacionales que cada fin de semana buscan darse un respiro, así como para visitantes extranjeros que llegan a nuestro país en busca de sol y calor.
Actualmente, las tres principales rutas que comunican el Valle Central con las zonas costeras de mayor atracción turística registran obras que generan atrasos de varias horas.
El escenario más crítico lo enfrentan quienes viajan hacia el Pacífico central y sur, a destinos como Jacó, Manuel Antonio o Uvita, debido a que solo se mantiene un carril habilitado en el puente sobre el río Tárcoles, en la ruta Costanera, lo que obliga a alternar el tránsito de ambos sentidos.
Esa situación ha generado esperas de hasta nueve horas en los momentos más críticos y las filas a diario se extienden varios kilómetros a ambos lados de la estructura.
La promesa del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) era poner ambos carriles en operación antes de Semana Santa. Sin embargo, dicha cartera comunicó, este jueves, que adelantó para el próximo sábado el reinicio del paso simultáneo por los dos sentidos, aunque las obras seguirán en la estructura por dos meses más.
Otra de las rutas afectadas es la Interamericana Norte, que permite llegar a las playas de Guanacaste. Ahí las presas se dan específicamente en el tramo entre Barranca y Limonal, cuyas obras de ampliación se retomaron en enero anterior.
Aunque las autoridades aseguran que los trabajos se concentran en los costados exteriores de la carretera, las interrupciones en el paso de vehículos por los movimientos y salidas de maquinaria generan congestionamientos que obligan a los usuarios a invertir más de dos horas para recorrer el trayecto de 50 km que está siendo intervenido.
A estas carreteras se suma la ruta 32, que comunica San José con Limón. La vía sufrió constantes cierres preventivos o por deslizamientos en la zona de montaña durante enero y febrero, los que obligaron a los viajeros a tomar vías alternas con capacidad limitada.
Desde este mes, la ruta está siendo sometida a una intervención en los taludes que ocasionan el 80% de los cierres que afectan la principal arteria de comunicación con el Caribe. Sin embargo, esas tareas de estabilización también obligan a aplicar pasos regulados en horario diurno, lo que se traduce en presas para los viajeros.
Al respecto, el jerarca del MOPT, Efraím Zeledón, señaló que la intervención de estas rutas era una “decisión impostergable”, debido a que por muchos años se aplazaron trabajos que eran urgentes.
“Si yo no hago nada, pues no afecto al tránsito, pero viene un momento en que no podemos seguir pateando la bola y toca tomar decisiones que si bien son impopulares son las decisiones que se tienen que tomar”, aseveró.
Según estimaciones del MOPT, los trabajos en el puente sobre el río Tárcoles finalizarán en mayo. Las intervenciones de la ruta 32 deberían estar listas antes del inicio de la temporada de lluvias, mientras que la ampliación entre Barranca y Limonal tiene plazo hasta finales del 2027.
´Es un caos’
El varonazo de un carro dentro del puente sobre el río Tárcoles se conjugó, la noche del pasado viernes, con el típico aumento de fin de semana en el flujo de vehículos hacia el Pacífico para provocar un enorme embotellamiento en ese sector.
Los conductores, muchos de ellos turistas, debieron pasar hasta nueve horas dentro de sus automotores solo para recorrer el tramo entre Pozón en Orotina y el puente.
La situación que enfrenta actualmente esa vía es catalogada por empresarios y usuarios como un “caos”.
Así lo describe Federico Barquero, presidente del grupo de renta de vehículos ANC, que opera las franquicias de Alamo, National y Enterprise, quien cuestionó el impacto ocasionado por esta situación en el pico de la temporada alta.
“Es un caos, nos parece que Costa Rica vive en una dualidad donde, por un lado, el político dice que el turismo es lo más importante, pero en la práctica hace todo lo contrario.
“Por ejemplo, el arreglo del puente sobre el río Tárcoles es algo que se ha esperado no sé cuántos años. Pudieron haber esperado a que terminara Semana Santa sin problema, que ese puente no se iba a caer en tres semanas. Están haciendo durar en cada sentido de 6 a 7 horas”, aseveró.
Según Barquero, a diario reciben quejas de turistas y reportes de familias que han perdido vuelos a causa de los atrasos.
Sostuvo que esta situación ya se refleja en blogs de turismo y reseñas de los viajeros, quienes se quejan “muy fuerte” de la situación que enfrentan.
El empresario afirmó que, en el caso del conglomerado que representa, procuran ser flexibles con los horarios de recepción de los vehículos, pero recordó que “no hay vuelo que espere”.
“Estamos recomendando que hagan todo con antelación. Si tienen que pasar por el río Tárcoles, que pasen en la madrugada, jamás al mediodía, pero esto lo que está provocando es que los turistas pierdan hasta dos días de vacaciones. Y ese es el mensaje que llevan a amigos y vecinos al regresar de sus viajes”, añadió.
La directiva de la Asociación Costarricense de Auto Rentistas, Xiomara Brenes, coincidió en que la mayor preocupación de ese sector tiene que ver con la imagen de “desorganización” que los turistas se están llevando.
“Nos está afectando en gran medida. Ya hay publicaciones de turistas en redes sociales, manifestando lo que duran en trasladarse, que en algunos casos son 9 horas o más, que los han dejado los vuelos y lo estamos viviendo cuando nos vienen a devolver los carros.
“Es una experiencia que (el turista) tenía que haberla percibido como espectacular. En este caso es todo lo contrario, es una experiencia donde se percibe que hay un caos vial, entonces la recomendación va a ser: ‘Ni se le ocurra viajar a Costa Rica”, afirmó.
Según Brenes, desde esa asociación se recomienda a los agremiados brindar flexibilidad para evitar que el turista se vaya aún más molesto, por tener que pagar penalidades al entregar el vehículo más tarde de lo establecido.
Además, indicó que a los clientes siempre se les aconseja tomar las previsiones según las rutas.
La representante también cuestionó la falta de planificación, pues además del momento elegido para realizar los trabajos, criticó el hecho de que no se mejoraran las rutas alternas para ofrecer una opción a los viajeros.
Empleados viajan en botes y varían horarios
La afectación en el tránsito también alcanza a los empleados de hoteles y de otras empresas turísticas, quienes han tenido que ingeniárselas para poder evitar los congestionamientos cuando se trasladan a sus sitios de trabajo.
Dichas compañías han hecho ajustes que van desde modificaciones en los horarios para evitar que su personal viaje en momentos de mayor afluencia, hasta facilitar que el personal pueda movilizarse por vía acuática.
Juan Carlos Chaves, presidente de la Cámara de Turismo del Pacífico Central, comentó que su agrupación ha insistido en la necesidad de mayor presencia de la Policía de Tránsito en el puente sobre el río Tárcoles, además de que se oficialice una directriz que obligue a los vehículos pesados a solo utilizar la ruta Interamericana.
La Cámara también recomendó a los hoteleros variar horarios de entrada y salida de los huéspedes y ofrecer promociones para procurar que se queden una noche más, por ejemplo, en fines de semana, y que así, en lugar de viajar domingos por la tarde de regreso a la capital, procuren hacerlo lunes en la mañana.
La directora de la Cámara Nacional de Turismo, Shirley Calvo, aseguró que existe “preocupación” por el impacto que están generando múltiples obras viales en ejecución sobre la actividad turística, en plena temporada alta.
Calvo reconoció que, si bien por años han solicitado la modernización de la infraestructura vial, cuyo rezago ha sido una limitante para la competitividad, es clave que estas obras sean planificadas adecuadamente.
“Cuando coinciden intervenciones simultáneas en rutas alternas o estratégicas, el efecto compromete seriamente la experiencia del visitante y la operación de las empresas turísticas.
“Entendemos que existen situaciones imprevisibles; no obstante, en otros casos consideramos que pudo haberse implementado una programación más escalonada o alternada para mitigar los efectos sobre los destinos conectados por esas vías”, aseguró.
La directora de Canatur reveló que ya han recibido reportes de empresarios de distintas regiones que van desde cancelaciones, reducción en la ocupación, retrasos y un deterioro en la percepción sobre los destinos, además de la afectación en la calidad de vida de los colaboradores del sector turístico.
“En algunos casos, empresas han tenido que implementar soluciones extraordinarias, como el traslado de colaboradores en lanchas hacia puntos donde puedan realizar transbordos y llegar a sus hogares en tiempos más razonables”, relató Calvo.
Por su parte, Rebeca Álvarez, presidenta de la Asociación Cámara de Turismo de Guanacaste, aseguró que, si bien celebran el reinicio de las obras en la Interamericana Norte, sí han experimentado los efectos que esto tiene en el traslado de visitantes y trabajadores.
Álvarez indicó que algunos agremiados han optado por implementar el teletrabajo del personal cuyo puesto lo permite, además de recomendar a los visitantes planificar los horarios de sus viajes.
Descarta falta de planificación
El ministro de Obras Públicas y Transportes, Efraím Zeledón, aseguró que en el caso del Tárcoles, la afectación era inevitable, debido a que el proyecto implica una intervención mayor con un plazo de ejecución de un año.
“No importa el momento en el cual arrancáramos, iba a haber afectación en temporada alta y en temporada baja (...). Era un puente en estado crítico que había que intervenirlo porque en 20 años no se dio mantenimiento y eso conlleva a que ahora la intervención sea mayor”, aseguró.
Zeledón agregó que no se puede hablar de “falta de planificación” porque se anunció hace casi un año que se ejecutarían estas labores. Además, indicó que a los representantes de diferentes sectores se les notifica en forma constante sobre los planes de tránsito.
Indicó que otras obras como las estabilizaciones que se ejecutan en la misma Costanera cerca de Caletas, y los taludes de la ruta 32, eran necesarias para evitar mayores afectaciones.
Insistió en que era una decisión “impostergable” y que en ambos casos esos trabajos requieren ejecutarse en horario diurno y en época seca.
