Salud

¿Cómo y a quién se puede prescribir cannabis medicinal? Lo que no dice la propuesta de reglamento

Impulsores de ley critican borrador propuesto por Gobierno; consideran que no se debe exigir el complicado registro de medicamentos ni expenderse solo en farmacias

El “reglamento del cannabis para uso medicinal y terapéutico” propuesto por el Poder Ejecutivo dejó por fuera el mecanismo mediante el cual los pacientes podrán acceder a la planta o sus derivados, así como las reglas con las que deberán funcionar los dispensarios de marihuana en todo el país. Tampoco abordó el manejo de desechos, transporte de productos y publicidad con el que se comercializará el cannabis en territorio nacional.

Por el momento, el borrador de reglamento se limita a indicar los requisitos y costos para obtener una licencia para el cultivo y procesamiento de la planta, pero omite aspectos esenciales para poner a funcionar este mercado, el cual se limita a casas farmacéuticas, lo que provocó críticas por parte de tres de los impulsores de esta legislación, como son la exdiputada Zoila Rosa Volio, el especialista en medicina cannábica Carlos Hernández y el presidente del Consejo de Cáñamo y Cannabis de Costa Rica, Roy Thompson.

De acuerdo con Thompson, el texto no detalla la forma en la que se podrá inscribir un establecimiento para la venta de cannabis medicinal y sus productos derivados, ni tampoco los requisitos de seguridad, protocolos de verificación de pacientes, reportes de compras, espacios para consumo, manejo de precios, declaración del impuesto del valor agregado (IVA) y demás requisitos y obligaciones que un local como estos requiere.

Asimismo, no define las obligaciones, facultades, formularios, circunstancias y condiciones que deben seguir los profesionales de Medicina a la hora de prescribir cannabis, y ni siquiera algún tipo de credencial o certificado (o los requisitos para obtenerlo) para que un paciente pueda adquirir lo que el médico le prescribió.

Otra de las críticas es que el reglamento presupone que la planta solo se va a comercializar en productos procesados y no incluye la flor de la marihuana como una presentación, a pesar de que la ley no establece ese condicionamiento. Asimismo, ordena que todos los productos con cannabis se inscriban como “medicamentos” (con el proceso convencional de medicamentos) y que únicamente se comercialicen en establecimientos farmacéuticos.

Para Thompson, esta delimitación debe modificarse con urgencia, porque el utilizar la definición de “medicamentos” para estos productos conllevaría un largo proceso de registros sanitarios y comprobación de etapas de investigación relacionadas a procesos farmacéuticos, que implicaría una espera de muchos años para poder registrarlos en el país.

“El borrador no establece los establecimientos donde se autoriza la venta del cannabis medicinal, mundialmente conocidos como ‘dispensarios’, y pareciera sugerir un monopolio de venta de las farmacias y de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS)”, dijo.

Insistió en que así no lo señala la legislación.

Thompson reprochó también que el reglamento no establece los criterios técnicos a nivel de análisis de laboratorio de los límites aceptados de metales, pesticidas, virus y cualquier otro criterio de seguridad del cannabis medicinal, ni tampoco un procedimiento para el reconocimiento de credenciales de autorización de compra de cannabis por parte de extranjeros que ya tienen una autorización emitida por las autoridades de sus países.

Igualmente dijo, extraña la ausencia de un sistema de estadísticas o de unificación de la información referente al mercado del cannabis medicinal en el país, pues tampoco fijó un ministerio rector que recopile la información, genere evaluaciones y eventualmente recomendaciones de modificación de las regulaciones.

“No se regula el tema de rotulaciones en el establecimiento, propaganda, entrega a domicilio, compra en el establecimiento, empaque de los productos, etiquetado y control de cantidades incluidas en la prescripción médica”, añadió.

Para Thompson, esas omisiones deben ser corregidas, ya que no es posible reglamentar solo unos artículos de la ley. “No le corresponde a ningún reglamento revisar ni modificar lo decidido por la Asamblea Legislativa. Se estaría presentando una invasión de competencias y la eventual comisión de prevaricato por parte del Poder Ejecutivo”, concluyó el abogado.

Por su parte, la impulsora de esta legislación, la ahora exdiputada Zoila Rosa Volio, manifestó que es necesario que el reglamento indique que los productos de uso terapéutico debidamente registrados pueden ser comercializados libremente, en cualquier establecimiento de ventas al consumidor.

“Existen en el mercado –y se espera que en el futuro se produzcan localmente– numerosos productos con contenido de CBD (cannabis no psicoactivo con contenido menor al 1% de THC) en diferentes presentaciones, que están destinados a un uso terapéutico (no médico) que se venden en supermercados, tiendas de conveniencia, macrobióticas, etc., ya que no requieren de prescripción médica para ser adquiridos.

“Si se limitara la comercialización de tales productos en establecimientos farmacéuticos, se crearía un odioso monopolio en favor de las farmacias y se generaría una distorsión inconveniente en el mercado, lo que sin duda influiría en el precio de los productos (por efectos de la limitada competencia) y dificultaría la adquisición por parte de los consumidores”, puntualizó la abogada e ingeniera agrónoma.

El especialista en medicina cannábica, Carlos Hernández, también es del criterio de que clasificar todos los productos con tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD) como “medicamentos” traería complicaciones para su producción y registro, e incluso pondría al país en desventaja frente al mercado internacional.

En su criterio, falta explicar cómo se van a agilizar los análisis de los productos de cannabis en el único laboratorio nacional con competencia para hacerlo que contempla el reglamento.

“Estos productos solo se van a poder generar en farmacéuticas o en laboratorios categorizados como farmacéuticos, y solo se van a poder vender en farmacias, entonces esto va a crear un monopolio muy grande. También uno de los problemas más grandes con esto es que en ningún otro país de las cercanías se considera al CBD como un medicamento, entonces desde el punto de vista de la exportación y la competencia a nivel internacional, estaríamos disparándonos en el pie desde que empezamos la carrera”, manifestó.

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