Ángela Ávalos. 12 diciembre, 2018

Él no estaba cuando la pequeña murió. Pero se despidió de ella en una desgarradora carta en la cual le pide perdón por el dolor que padeció durante su corta vida: apenas un año y dos meses.

La pequeña, a quien identifica como 'M', ingresó al Hospital Nacional de Niños la semana anterior, procedente de Turrialba, en Cartago, víctima de agresión. Se sospecha de su madre y padrastro, quienes descuentan seis meses de prisión preventiva.

Marco Vargas trabaja en el hospital pediátrico desde hace varias décadas y le tocó atender a la pequeña en sus primeros momentos ahí.

 Marco Vargas es jefe de la Unidad de Trauma del Hospital Nacional de Niños. Desde ahí, ha luchado contra el maltrato infantil y los accidentes de tránsito con menores víctimas. Foto:Alonso Tenorio
Marco Vargas es jefe de la Unidad de Trauma del Hospital Nacional de Niños. Desde ahí, ha luchado contra el maltrato infantil y los accidentes de tránsito con menores víctimas. Foto:Alonso Tenorio

“La noticia se acompaña de furia. Profunda, sincera y devastadora furia humana, aquella que no te permite más que liberar una maldición primigenia contra quienes te hicieron daño, porque a diferencia de los que nos disponíamos a rescatar, 'M' había sido lastimada, torturada y herida de muerte a propósito”, relata el médico en una carta que colgó en su muro de Facebook.

'M’ primero fue vista en el Hospital William Allen Tylor, en Turrialba, Cartago, luego de que su madre y su padrastro la llevaran por una supuesta caída.

A la menor se le encontraron fuertes golpes en la cabeza y el rostro, y fracturas en las costillas, brazos y piernas que ameritaron su referencia urgente al Hospital de Niños, en San José. Ahí murió, la noche del lunes 10 de diciembre.

La muerte de la pequeña motivó esta carta.

"Sus piernas hechas para jugar y correr detrás de flores y mariposas habían sido rotas y su piel llena de moretes no dejaba espacio para imaginar algo diferente a que esas piernitas fueron requeridas para huir, huir del miedo, del dolor y de la muerte”, relata el médico.

Vargas es un defensor de la niñez. Desde la Unidad de Trauma ha emprendido una lucha tenaz contra los accidentes de tránsito que cobran víctimas infantiles y, sobre todo, contra la agresión de adultos y cuidadores contra los más pequeños y vulnerables.

“Me da asco, el más profundo. Vomito lo hediondo y negro de conocer el lado más brutal, sucio y depravado del ser humano. Aquel que es capaz de desarrollar la conspiración de la muerte; esa conspiración que en forma metódica se propone cada día robarse lo blanco de un niño. Esa conspiración que a diario se programa para golpear, no dar de comer, infligir miedo y terror, lastimar, quebrar, y enloquecer a un pequeño ser humano”.

“¿Qué hiciste para morir sola, en medio de una sala de cuidados intensivos? ¿Quién te dio la mano en el extremo momento? En el que el último vestigio de tu alma, abandonaba tu cuerpo, el cual ya estaba tan roto que no podía albergar a una alma feliz”, reflexiona el médico.

“¡Ay, 'M', que el ser supremo te haya recibido con todo el amor que esta tierra te negó. Que ahora juegues lo que no te permitieron; que tus sonrisas llenen el cielo de los niños, que puedas vivir y crecer nueva como alma fuerte y ojalá feliz".

La carta completa del médico Marco Vargas se puede leer en el siguiente enlace:

Perdón M El mensaje no dejaba nada a la imaginación, …Acaba de fallecer M. Eran las 10:28, la noticia llega...

Posted by Marco V Vargas Salas on Tuesday, December 11, 2018