Carlos Láscarez S.. 7 diciembre
La pareja sospechosa fue arrestada en el Hospital de Turrialba, luego de que los médicos confirmaron las diversas lesiones que presentaba la niña. Foto: Rafael Pacheco/Archivo
La pareja sospechosa fue arrestada en el Hospital de Turrialba, luego de que los médicos confirmaron las diversas lesiones que presentaba la niña. Foto: Rafael Pacheco/Archivo

Una madre y el padrastro de una niña de un año pasarán los próximos seis meses presos mientras avanzan las investigaciones en torno a la agresión de la menor.

Ellos figuran como sospechosos del delito de tentativa de homicidio.

La medida fue interpuesta por el Juzgado Penal de Turrialba, luego de las pruebas presentadas por la Fiscalía.

Los imputados, de apellidos Quirós Torres y López Leiva (mujer), fueron aprehendidos el miércoles en el Hospital William Allen Taylor de Turrialba, Cartago, luego de que la pareja llevó a la pequeña al servicio de Emergencias por una aparente caída.

Sin embargo, el equipo de médicos alertó de un posible caso de agresión, ya que la niña presentaba fuertes golpes en la cabeza y rostro, así como fracturas en las costillas, brazos y piernas, indicó el Ministerio Público.

De acuerdo con la institución, los hechos habrían ocurrido en el poblado de Pavones de Turialba, por lo que ahora la Fiscalía y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) realizan distintas diligencias para establecer desde cuándo habrían iniciado las agresiones.

El caso se mantiene en investigación bajo el expediente 18-001498-067-PE.

A prisión por matar hijo a golpes

El 6 de setiembre del 2016, el Tribunal Penal de Juicio de Quepos condenó a Carla Rosey Méndez Díaz, a 35 años de prisión, por matar a golpes a un hijo de tres años.

El homicidio ocurrió el 22 de julio de 2011, en el proyecto habitacional Los Reformadores, en barrio Tigre de Parrita, provincia de Puntarenas.

La muerte del menor se descubrió a las 9 a. m. del 22 de julio del 2011, cuando Aguilar le dijo a Méndez que el niño no respiraba. Casi de inmediato, la madre abrió la puerta, salió a la calle y comenzó a gritar: “fue él, fue él”.

Debido al escándalo, vecinos llamaron a la Fuerza Pública, cuyos oficiales descubrieron el cuerpo y avisaron a las autoridades judiciales.

Los lugareños dijeron a la Policía que en la madrugada de ese 22 de julio escucharon cuando la pareja discutía y el niño lloraba. Después de un rato, los ánimos se calmaron y hubo silencio.

Durante el debate, peritos forenses dijeron que el niño falleció debido a múltiples golpes en el abdomen y la espalda. Algunas de las lesiones las recibió con anterioridad al día de su muerte.

En este mismo juicio se sentenció a Steve Aguilar Valverde, padrastro del menor, a 25 años de cárcel, como coautor del homicidio. Empero, este individuo fue declarado reo rebelde y se ordenó su captura, pues no se presentó a la lectura de la sentencia.