Ángela Ávalos. 25 mayo
A finales de abril, se confirmó un caso positivo de covid-19 en un adulto mayor de 79 años residente en el Hogar Carlos María Ulloa, en Goicoechea, San José. El señor permaneció varios días internado en el Ceaco y egresó en buen estado de salud. Foto: Jeffrey Zamora
A finales de abril, se confirmó un caso positivo de covid-19 en un adulto mayor de 79 años residente en el Hogar Carlos María Ulloa, en Goicoechea, San José. El señor permaneció varios días internado en el Ceaco y egresó en buen estado de salud. Foto: Jeffrey Zamora

Médicos de familia, enfermeras y microbiólogos de la CCSS son las principales visitas que están recibiendo, en la actualidad, los hogares de ancianos.

Estos profesionales tienen la misión de evitar que la población mayor se exponga a contraer el nuevo coronavirus, por salir al Ebáis o a los hospitales a practicarse exámenes.

De hecho, los residentes de dichos centros solo salen en caso de emergencia, confirmó la presidenta del Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam), Teresita Aguilar Mirambell.

Aguilar indicó que se ha mantenido una estrecha coordinación con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y el Ministerio de Salud, para fortalecer el escudo protector de esa población, la más vulnerable ante el covid-19.

"Hemos logrado algo maravilloso: una gran atención que nos está dando la Caja en todo el país, que ha asignado personal de visitas para hogares de larga estancia. Hay hogares que tienen su propio personal, pero otros no.

La funcionaria indicó que la intención es que los adultos mayores permanezcan en los hogares, salvo que sea absolutamente necesario por una emergencia grande.

Detalló que el personal médico no solo realiza consulta, sino que también coordina para el envío de medicamentos y la realización de pruebas de laboratorio.

En el país, hay 76 centros de larga estancia, conocidos como hogares de ancianos, en donde están internados unos 2.400 adultos mayores.

Por otra parte, en territorio nacional también operan 56 centros de atención diurna adonde asisten unas 1.500 personas de 65 años y más.

Estos últimos centros decidieron, desde mediados de marzo, enviar las ayudas a las casas de sus beneficiarios para reducir el riesgo de exposición al covid-19.

La población adulta mayor es considerada de alto riesgo de complicación y muerte por la pandemia.

El envejecimiento tiene una condición asociada, conocida como inmunosenescencia, una debilidad natural del sistema inmunitario de las personas ligada a la edad avanzada.

Desde el 6 de marzo, cuando se registró el primer caso de covid-19 en Costa Rica, solo un residente de un hogar de ancianos ha sido confirmado con la enfermedad.

El paciente, de 79 años y residente del Hogar de Ancianos Carlos María Ulloa, en Goicoechea, San José, contrajo la enfermedad por vías que aún se desconocen.

Las autoridades sanitarias indicaron que el paciente estuvo hospitalizado en el hospital Calderón Guardia, pero desarrolló los síntomas respiratorios pocos días después de su egreso.

Esta persona, fue hospitalizada en el Centro Especializado de Atención de Pacientes con covid-19 (Ceaco), creado por la Caja para la atención de los casos menos graves.

Ya fue dado de alta y regresó al Carlos María Ulloa en buen estado de salud.

Además, todas las pruebas realizadas al personal y a los residentes de ese hogar resultaron negativas por covid-19, según informó en su momento la Dirección de Vigilancia de la Salud.

Según confirmó el Ministerio de Salud, no se ha vuelto a registrar ningún adulto mayor con covid-19 en hogares de ancianos.

En casi tres meses, 49 personas adultas mayores en todo el país han contraído la enfermedad. De los diez fallecimientos registrados hasta ahora en Costa Ria, siete eran personas mayores a 65 años.

De acuerdo con Aguilar, a casi tres meses del primer caso positivo en Costa Rica, hay razones para decir que se ha tenido éxito con el manejo de la emergencia entre esa población.

“Ha habido mucha colaboración de los hogares, de las organizaciones de bien social que los administran, y del Ministerio de Salud, que desde el primer momento giró los lineamientos para proteger a esta población, porque se sabe que en el mundo la mitad de las muertes por covi son en adultos mayores”, dijo Aguilar.

Hasta la fecha, se mantiene la prohibición de visitas a los residentes en hogares de larga estancia. A estas personas, se les mantiene en contacto con sus familiares mediante llamadas o videollamadas.

Además, el protocolo de seguridad del personal a cargo se ha vuelto más estricto, con medidas que incluyen cambio de ropa, de zapatos y equipo de protección personal para la atención de los residentes.