Patricia Recio, Carlos Hernández. 26 octubre, 2018
Así lucían las obras sobre la quebrada Laguna en el 2014, en la construcción de la carretera entre Sifón de San Ramón y La Abundancia de San Carlos. La obra sigue inconclusa. Foto Carlos Hernández
Así lucían las obras sobre la quebrada Laguna en el 2014, en la construcción de la carretera entre Sifón de San Ramón y La Abundancia de San Carlos. La obra sigue inconclusa. Foto Carlos Hernández

La construcción de la carretera nueva a San Carlos quedó detenida desde agosto debido al rompimiento con la empresa Sánchez Carvajal, a cargo del proyecto. A la fecha no se ha definido la entidad que será responsable del mantenimiento ni mucho menos la que continuaría la obra.

Lo que no han cesado en la zona en los últimos meses son las lluvias y el daño de la falla geológica en quebrada Laguna, uno de los puntos problemáticos del proyecto de la carretera de 29 kilómetros entre Sifón de San Ramón y La Abundancia de San Carlos.

Un estudio elaborado por el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), que se ha desempeñado como supervisor de la vía, determinó que el aumento en las lluvias ha provocado la reactivación de los movimientos de terreno, lo cual no solo afecta las obras parciales que se ejecutaron en el sitio, sino un camino vecinal cercano.

El informe señala que hubo un incremento en la magnitud y la profundidad de los cortes ocasionados por la falla, así como “un deterioro progresivo de los manejos de aguas y por ende de los pasos temporales del sitio”.

Se trata de la que podría considerarse la falla más grande del país en criterio de José Mena, ingeniero de la Unidad Ejecutora de la carretera a San Carlos por parte del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi).

A pesar de la situación, Mena descartó que variar el trazado de la carretera sea una opción para concretar esta vía ideada hace 50 años y con casi 14 años de construcción.

Considera además que el empeoramiento no se puede achacar a la falta de mantenimiento, sino a un problema geológico y geotécnico natural.

Recomendaciones

El informe fue elaborado en atención a las inquietudes de los vecinos, pues el puente sobre quebrada Laguna “no se puede construir” hasta tener un diseño definitivo sobre la solución que se utilizará en el sitio.

Entre las recomendaciones destacan la necesidad de una contratación de diseño para buscar estabilizar la margen y solucionar la cimentación para la posible colocación de la estructura.

“Ese problema de (quebrada) Laguna es un tema muy particular, se sale de todos los esquemas, tanto así que se ha necesitado realizar estudios a lo largo de los años.

“En lo que tengo de estar aquí, ese sitio ha sido afectado por huracanes y tormentas, Otto y Nate consecutivamente, en esa zona por el tipo de suelo y el tipo de geotecnia es que sucede este fenómeno; en el informe se señala toda el área que es realmente gigante, eso en el país no sé si hay un lugar donde se esté construyendo una carretera que tenga un problema como este, donde se ha tenido que consultar hasta expertos internacionales”, añadió.

Sin embargo, la gravedad de la situación ahora tampoco es sorpresiva, sino que se ajusta a las mediciones que realizan desde hace tiempo.

Patricia Romero, presidenta de la Asociación Pro Carretera a San Carlos dijo que están conscientes que los deslizamientos y formación de grietas continuarán mientras se concreta el diseño. La situación venía desde hacía muchos, pero se complicó más con el huracán Otto, en noviembre de 2016.

“Es una montaña con mucha agua subterránea y con los materiales que se caracterizan producen esos movimientos. Y contra eso, de momento, no hay mucho que hacer, es un problema grande”, expresó la dirigente comunal.

Según dijo, la situación es diferente a la que se registra en el kilómetro 21 de la vía, donde se halló una solución geotécnica.

“Lo complicado es que son temas donde se requiere tiempo, los estudios que se hacen ahí requieren de tiempo para ver resultados (...) hay que estudiar el suelo por dentro y eso requiere tiempo, hay que estudiar lo que no se ve”, agregó José Mena.

El informe entregado a la administración también indica que este “comportamiento no se detendrá hasta que no se brinde un manejo adecuado de las obras de drenaje”.

No obstante, todavía el tema de mantenimiento no está claro, pues será hasta que se complete el finiquito del contrato con la empresa Sánchez Carvajal, que se definirá, explicó Mario Rodríguez, director del Conavi, días atrás a La Nación.

Una de las opciones es agregarla a alguno de los contratos que ese consejo mantiene con distintas empresas o bien hacerlo mediante convenio con el Ministro de Obras Públicas y Transportes (MOPT).

Como anunció en agosto el ministro de Obras Públicas y Transportes, Rodolfo Méndez, el diseño también deberá iniciar desde cero un proceso de contratación para concluir la vía que la empresa no pudo completar en casi 14 años y tras más de $300 millones.

Se estima, que la obra restante cueste otros $300 millones, para lo cual el Gobierno ya apartó $200 millones que saldrán de un prestamo sombrilla del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).