Infraestructura

ICE dejará de comprar energía limpia de ocho plantas privadas más

Instituto alega menor demanda eléctrica y exceso de capacidad instalada; serían 14 las instalaciones condenadas a desuso al 2025

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) confirmó este viernes que dejará de comprar energía eólica o hídrica a, al menos, ocho plantas privadas más, entre este año y el 2025.

La empresa justificó la decisión ante la caída en la demanda eléctrica en el país y al exceso de capacidad instalada.

Con el anuncio, serían 14 las instalaciones de capital privado que estarán en desuso para el 2025, según la previsión del Instituto en su Plan de Expansión de la Generación (PEG) para el periodo 2020 y 2035, presentado este viernes.

El ICE ya obligó al apagado de siete instalaciones (seis hídricas y una eólica) pues al no renovar contratos, los empresarios se quedan sin el único comprador autorizado por la ley.

Dichas instalaciones representan inversiones por $47 millones.

Es el caso de P.H. Río Segundo, Poás I y II, la eólica PESA (Planta Eólica Sociedad Anónimo) y las hidroeléctricas Don Pedro y Volcán. En noviembre, también El Ángel.

La misma suerte correrán las hidroléctricas Santa Rufina, El Embalse y Tapezco en el 2022, cuando finalice su contrato actual.

Igual pasará con Matamoros y Doña Julia en el 2023, Río Lajas en el 2024 y Tierras Morenas y Caño Grande III en el 2025.

Estas plantas se distribuyen en las provincias de Alajuela, Cartago, Heredia y Guanacaste.

Otras cinco plantas podrían sufrir igual situación en el 2026, según una exposición virtual realizada por el ICE a actores del sector eléctrico; tanto del ámbito público como del privado.

“Los resultados indican que en los próximos años no existe justificación técnica ni económica para firmar nuevos contratos con generadores privados en el corto plazo”, indicó la entidad en esa sesión.

La ley que autoriza a privados a generar energía es restrictiva: solo le pueden vender electricidad al ICE. Tampoco pueden venderla en el exterior.

Un proyecto de reforma fue presentado en junio por presión de los generadores, sin embargo, su recorrido apenas comienza en el Congreso.

El Instituto mencionó que quizás entre el 2024 y 2025 podría retomar el aporte de plantas privadas pero, recalcó, dependerá de la evolución de la demanda.

Más cara

El Instituto sí dejó en operación plantas propias que generan energía a un costo superior que las privadas, como es el caso de la hídrica Balsa Inferior y el Parque Eólico Valle Central de su subsidiaria la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL).

La Autoridad Regulador de los Servicios Públicos (Aresep) divulgó, en febrero pasado, una comparación de costos de generación según el cual Valle Central (Santa Ana, San José) y Balsa Inferior (San Ramón, Alajuela) son las más caras con precios medios de producción en el 2019 de ¢294,38/kWh y ¢368/20/kWh.

En el caso de las plantas de generación privada el precio promedio fue de ¢49,03/kWh ese año, dijo Aresep.

“Notamos que el ICE propone seguir con su política de eliminación de plantas privadas sin dar alternativas a esos aprovechamientos que producen electricidad limpia y barata, algo con lo que no estamos de acuerdo”, reaccionó Mario Alvarado Mora, director ejecutivo de la Asociación Costarricense de Productores de Energía (Acope) ante el anuncio.

Alvarado Mora calificó de ininteligible que el ICE sí mantenga en operación plantas “realmente caras” como Balsa Inferior o el Parque Eólico Valle Central.

Menor demanda

Según el ICE, en su nueva revisión de inversiones eléctricas y demanda a mediano y largo plazo, ha considerado el impacto de la pandemia de covid-19 en la mayoría de las actividades económicas, lo cual derivó en una caída de 3% en la demanda eléctrica nacional en el 2020.

En su presentación, el Instituto dijo haber tomado la decisión con una expectativa de ahorro de $12 millones entre 2022 y 2025. Además, recordó que en el 2027 prevé la entrada en operación del proyecto geotérmico Borinquen I y II, en Cañas Dulces de Liberia, Guanacaste.

El plan original era que estas plantas entraran al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en el 2024, pero la fecha ya ha variado dos veces, en parte porque la capacidad instalada es suficiente para atender la demanda actual.

“La holgura de oferta se mantendrá varios años”, aseguró el Instituto, al tiempo que pronosticó una reducción de ventas e ingresos en toda la cadena de abastecimiento de la industria eléctrica debido a la menor demanda y el exceso de plantas existente.

Costa Rica tiene 3.566 Megavatios (MW) de plantas de generación entre las que pertenecen al ICE, las de cooperativas de distribución y las de empresas privadas.

Del total, el ICE posee 2.437 MW (68%), según el Informe de Planeamiento Operativo del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a noviembre del 2020 elaborado por el Centro Nacional de Control de Energía.

Sin embargo, la mayor parte de la capacidad está ociosa: el máximo utilizado llegó a 1.738 MW (49%) el 4 de marzo del 2020.

El resto de ese año, las instalaciones se usaron menos, y en particular las del ICE, propietario de 15 plantas hídricas, cinco térmicas, siete geotérmicas, una eólica y un parque solar.

Juan Fernando Lara Salas

Juan Fernando Lara S.

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, infraestructura, energía y telecomunicaciones.