El retiro acelerado de los fondos del Régimen Obligatorio de Pensiones (ROP), iniciativa promovida por cuatro proyectos de ley en la Asamblea Legislativa, podría disminuir el rendimiento de las jubilaciones futuras, especialmente entre las personas jóvenes, advirtió Róger Madrigal López, presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR).
En entrevista con La Nación, el jerarca indicó que el impacto dependerá de cuántos afiliados opten por retirar los recursos; no obstante, señaló que la evidencia sugiere que la mayoría lo haría. En ese contexto, previno que las consecuencias se reflejarían en el desempeño del sistema a largo plazo y tendrían un carácter sistémico.
Según explicó Madrigal, un retiro masivo podría comprometer la liquidez de los fondos y obligarlos a vender títulos para atender las solicitudes. Esto implicaría colocarlos a menor precio, provocando su caída y elevando el rendimiento de instrumentos similares, con presión al alza sobre las tasas de interés.
Añadió que este ajuste afectaría a bancos y fondos de inversión, con posibles minusvalías y riesgos al sistema financiero.
“Cuando yo vendo un título valor y le quité valor a ese título, porque lo vendí muy barato, no me perjudica solo a mí, sino (también) al tenedor de ese título”, explicó.
“Entonces, (...) no me afecta solo a mí que me llevé la plata, sino a alguien que no está tomando la decisión, que está empezando su vida laboral o en la mitad de su vida laboral. Le afecta el rendimiento de ahora hacia el futuro”, agregó.
Cuatro proyectos de ley sobre el retiro del ROP esperan su discusión en el plenario legislativo, con propuestas que van desde la devolución total de los recursos hasta esquemas parciales o mediante rentas temporales.
Una iniciativa plantea el retiro total en un plazo máximo de seis meses, mientras otra propone pagos mensuales durante 24 meses para quienes se pensionen entre 2021 y 2029.
Otras amplían las opciones al permitir retiros totales o parciales según necesidades —como deudas, vivienda o salud—, así como esquemas mixtos con pagos de hasta 30 meses o desembolsos acelerados. En varios casos, se establece que las minusvalías no se trasladarían a quienes retiren los recursos.
El ROP funciona como un complemento de la pensión del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM). A febrero pasado, las operadoras administraban ¢13,9 billones pertenecientes a 1,4 millones de trabajadores —el 70% menor de 45 años— y a 90.000 jubilados, según la Supén.
‘La mayoría de gente lo hace’
Aunque diputados como Gilberth Jiménez sostienen que no existen estudios actuariales que respalden que nuevas modalidades de retiro —total o parcial— provocarían una avalancha de solicitudes del ROP, el presidente del Banco Central afirmó a La Nación que la evidencia analizada por la entidad apunta en sentido contrario.
“La evidencia empírica de las encuestas que se han hecho aquí y en otras partes del mundo es que la mayoría de la gente lo hace”, señaló.
Madrigal explicó que, si los retiros se concentran en un periodo corto y los fondos no cuentan con suficiente liquidez, se verían obligados a vender títulos a menor precio, lo que provocaría su caída y elevaría el rendimiento de instrumentos similares, generando presión al alza sobre las tasas de interés.
Tipo de cambio podría verse afectado
Madrigal explicó que una parte importante del ROP está invertida en moneda extranjera, en activos como bonos del Tesoro o acciones en mercados internacionales. Para atender los retiros, entonces, las operadoras tendrían que vender esos instrumentos y traer los dólares al país.
Según el jerarca, esto implicaría colocarlos en el mercado cambiario local para convertirlos en colones, y ese ingreso adicional de divisas podría presionar el tipo de cambio, especialmente si ocurre en un periodo corto.
Según señaló, se trataría de un factor financiero que se suma a las fuerzas habituales del mercado, por lo que el Banco Central tendría actuar con cautela para evitar distorsiones y alejamientos del tipo de cambio de equilibrio.
“Ahí entraríamos en un hueco y tenemos que tener cuidado con eso”, advirtió Madrigal.
Impacto en la inflación y futuras generaciones
Madrigal aclaró que el retiro acelerado del ROP podría incidir en la inflación, pero subrayó que no es el principal riesgo. Según indicó, la el Banco Central dispone de herramientas para evitar que se convierta en un problema significativo y “atomizar” el impacto.
Por ello, enfatizó que la preocupación no es por el efecto sobre la inflación, sino sobre el sistema de pensiones y los mercados financieros.
Advirtió que una venta masiva de títulos podría reducir su valor, generar minusvalías en bancos, fondos de inversión y otros actores, además de presionar el tipo de cambio. Estos efectos, concluyó, son de carácter sistémico y constituyen el principal riesgo.
Sobre el efecto generacional, advirtió que la medida modificaría la estrategia de inversión al priorizar instrumentos de corto plazo y mayor liquidez, pero con menor rentabilidad. Esto reduciría los rendimientos futuros y afectaría tanto a quienes retiren los recursos como a quienes continúan cotizando, especialmente a las personas jóvenes o en etapa media de su vida laboral.