
El comportamiento de indicadores económicos como el tipo de cambio del dólar respecto al colón, las tasas de interés y la inflación forma parte habitual del debate económico cada año y son elementos claves para las finanzas de los hogares en Costa Rica.
Para este año 2026, especialistas consultados por La Nación anticipan variaciones moderadas en los principales macroprecios, lo que sugiere un entorno relativamente estable, aunque persiste un riesgo moderado de que ocurran cambios abruptos.
En el 2025, la inflación presentó valores negativos en siete de los 11 meses analizados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En este mismo periodo, el tipo de cambio mantuvo una tendencia a la baja debido a una mayor oferta de divisas. A finales de año, incluso, su cotización se mantuvo por debajo de los ¢500.
En cuanto a las tasas de interés, tanto el Banco Central de Costa Rica (BCCR) como la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) redujeron sus tasas de referencia, las cuales impactan sobre las tasas del mercado local en colones y en dólares.
Tipo de cambio
Pablo González, gestor de Portafolios de Mercado de Valores, estimó que en este 2026 continuarán las presiones a la baja sobre el tipo de cambio, especialmente en el primer y último trimestre.
Añadió que para los últimos tres años se presentó un patrón particular a mitad de cada periodo: lo esperado era una menor oferta y un aumento moderado en la demanda, lo cual podría presionar al alza. Sin embargo, esa dinámica perdió intensidad recientemente.
“Parece que el tipo de cambio entre el trimestre dos y tres entra en una relativa estabilidad, pero siempre con tendencia hacia la baja, es decir, cae, pero con mucha menos fuerza”, dijo.
Agregó que hacia el cierre del año suelen presentarse sesiones con ingresos elevados de divisas, lo que lleva a la baja el precio del dólar. La demanda, por su parte, se mantiene baja.
“No se observan fuerzas que puedan generar presiones consistentemente al alza sobre el tipo de cambio. La expectativa es que entonces, en promedio, el tipo de cambio se mantenga estable con sesgo hacia una leve apreciación”, afirmó González.
Por su parte, Javier Cortés, economista y supervisor comercial de BN Valores, anticipó un repunte moderado del dólar en los primeros días de este año 2026, asociado a patrones estacionales y al agotamiento de los flujos extraordinarios de cierre de año.
No obstante, Cortés señaló que ese aumento sería contenido, debido a que se mantendrá la solidez de las fuentes generadoras de divisas durante la primera parte del próximo año.

Cortés agregó que, aunque se prevé un menor exceso de dólares en el mercado cambiario, los intermediarios cambiarios todavía podrían mantener una posición superavitaria en los próximos meses.
“Este fenómeno contribuirá con el escenario de limitadas alzas en el precio de la divisa, lo que será respaldado por el contexto de estabilidad interna de la economía y las mejoras en las condiciones de financiamiento gubernamental”, aseveró Cortés.
Adriana Rodríguez, gerente de Acobo Puesto de Bolsa, señaló que esperan que el mercado continúe superavitario, es decir, que la abundancia de divisas persista.
No obstante, Rodríguez advirtió que el volumen de excedentes podría disminuir ante menores ingresos de industrias sensibles a la apreciación y expuestas a competencia internacional, como turismo, servicios y algunos bienes.
“El escenario base conservador es el precio del dólar fluctuando en un rango bajo similar al exhibido este 2025, sin que la autoridad monetaria contemple cambios en la operativa actual del mercado”, consideró la gerente de Acobo.
En tanto, Mauricio Castro, analista económico de la Bolsa Nacional de Valores (BNV), dijo que aún persiste un entorno de incertidumbre internacional, por lo cual debe vigilarse el efecto de tensiones geopolíticas que puedan impactar la región.
Tasas de interés
Según Cortés, del BN, el repunte gradual esperado en la inflación limitará la tendencia de reducciones en las tasas en colones observada en años anteriores, lo que se suma a un panorama internacional con escasos recortes.
“(...) se espera que no se produzcan mayores reducciones sobre otras tasas de interés de referencia para los préstamos o depósitos, como la Tasa Básica Pasiva (TBP) o la Tasa de Referencia Interbancaria (TRI)”, afirmó Cortés, añadiendo que se espera estabilidad para deudores e inversionistas en moneda local.
González coincidió en que los recortes internacionales serían menores en 2026. Señaló que las tasas del sistema financiero podrían seguir incorporando parcialmente los ajustes a la baja en las tasas de referencia, tendencia que se observó en 2025, principalmente en tasas activas.
Rodríguez añadió que no se visualizan presiones al alza en las tasas en moneda nacional porque el sistema financiero mantiene altos niveles de liquidez y baja competencia por fondeo en colones.
Además, explicó que el Ministerio de Hacienda tampoco requerirá de un financiamiento desordenado en el mercado, lo cual también reduce presiones alcistas sobre rendimientos de mediano y largo plazo.
En el mercado en dólares, la gerente de Acobo advirtió que los rendimientos de mediano y largo plazo podrían aumentar ante las condiciones fiscales en Estados Unidos.
Castro recordó que los principales bancos centrales adoptaron una postura neutra o redujeron tasas en 2025, pero enfatizó que la continuidad de este comportamiento dependerá de la estabilidad comercial y de si se controlan los factores que generan presiones inflacionarias.
En su última decisión de política monetaria de 2025, el Banco Central redujo su tasa de política monetaria (TPM) en 25 puntos base, de 3,50% a 3,25%. La Fed aplicó una rebaja similar, dejando sus tasas en un rango entre 3,50% y 3,75%.
Inflación
En noviembre pasado (último dato disponible), la inflación continuó en terreno negativo, ubicándose en –0,38%. El indicador acumula 31 meses consecutivos por debajo del rango de tolerancia fijado por el Banco Central.
Según la Encuesta de Expectativas de inflación a 12 meses con corte a diciembre pasado, elaborada por el ente emisor, el indicador tendrá una variación interanual de 1,50%.
Cortés manifestó que los precios de bienes y servicios podrían aumentar, pero de manera contenida, manteniéndose la variación por debajo del límite inferior del rango meta, que es del 2%.
“El 2026 será un año de pocas presiones desde el punto de vista de la inflación importada, como los combustibles, costos de transporte y otros similares”, comentó el analista del BN.
González sostuvo que, dadas las condiciones actuales, el retorno de la inflación hacia la meta será lento. Mientras que Rodríguez afirmó que no anticipan presiones inflacionarias relevantes en un escenario base.
Según Castro, la evolución reciente de la inflación responde principalmente al desempeño del tipo de cambio, la dinámica del sector exportador, la ausencia de presiones en los hidrocarburos y el nivel de las tasas de interés locales.
El BCCR proyecta que la inflación subyacente ingrese al rango de tolerancia alrededor de la meta, entre el 2%y el 4%, en el cuarto trimestre del 2026 y la general en el segundo trimestre del 2027.
