María Fernanda Cisneros. 24 febrero
Rodrigo Chaves, ministro de Hacienda, presentó ante el plenario Legislativo, un nuevo plan para reducir el nivel de la deuda, durante su comparecencia sobre los resultados fiscales del 2019. Foto de Jorge Castillo
Rodrigo Chaves, ministro de Hacienda, presentó ante el plenario Legislativo, un nuevo plan para reducir el nivel de la deuda, durante su comparecencia sobre los resultados fiscales del 2019. Foto de Jorge Castillo

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que si bien evalúa positivamente los esfuerzos adicionales de las autoridades costarricenses hacia la consolidación fiscal, “los beneficios esperados de algunas de las medidas pueden tomar tiempo en materializarse” y por esto recomienda enfocarse en aplicar las reformas ya existentes.

A inicios de mes, el Gobierno anunció una serie de medidas de ajuste fiscal que buscan bajar el nivel de la deuda e impulsar el crecimiento de la economía.

Entre ellas está cambiar deuda cara por más barata, vender el Banco Internacional de Costa Rica (Bicsa), concesionar o vender la Fábrica Nacional de Licores (Fanal), y utilizar los superávits financieros de 11 instituciones públicas para reducir el nivel de la deuda.

Todas estas medidas van en la senda positiva a criterio del FMI, sin embargo, su implementación tardará en aportar al saneamiento de las finanzas públicas, según informó por medio de un comunicado de prensa, publicado en su página web.

Por lo anterior, este ente internacional recomienda a Costa Rica implementar de forma oportuna las reformas ya promulgadas, aplicar la regla fiscal tal y como se concibió en la Ley de Fortalecimiento a las Finanzas Públicas, así como todas aquellas medidas que puedan “generar resultados más inmediatos, en el corto plazo”, cita el comunicado emitido este 24 de febrero.

Esos son los elementos que permitirán al país restituir la confianza y bajar aún más los costos de financiamiento, afirma el documento.

En general, el FMI señaló la estabilidad de las condiciones macroeconómicas, siendo el alto déficit fiscal el principal riesgo que atenta contra esta. La estimación es que la deuda superará el 60% del producto interno bruto (PIB) en 2020.

El equipo del FMI visitó el suelo costarricense entre el 18 y el 24 de febrero, para discutir el desempeño económico reciente, los avances de la reforma fiscal y las perspectivas macroeconómicas.

La misión manifestó que sostuvo “conversaciones fructíferas” con Rodrigo Cubero, presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR); Rodrigo Chaves, ministro de Hacienda, miembros de la Asamblea Legislativa, representantes del sector financiero, académicos, entre otros.

El equipo regresará en junio del 2020 para realizar un abordaje más exhaustivo de la economía nacional, con motivo de la Consulta del Artículo IV.

Recuperación económica

El FMI recordó que el crecimiento económico se mantiene con bajo dinamismo, tras la desaceleración económica que experimentó Costa Rica entre el 2017 y la primera mitad del 2019.

Sin embargo, destacó la recuperación que se gestó desde la segunda mitad del 2019, como resultado de un repunte en servicios, agricultura y manufactura, como también lo ha dado a conocer el Banco Central.

El ente estima que el crecimiento económica aumentará a un moderado 2,5% en el 2020.

Tres elementos ayudarían a alcanzar ese dinamismo: la política monetaria acomodaticia, una mejora en los términos de intercambio (por los bajos precios del petróleo), y un moderado repunte de la inversión pública.

“La misión acoge con satisfacción los esfuerzos realizados por las autoridades para implementar una política monetaria encaminada a apoyar la actividad económica, aumentar la flexibilidad del tipo de cambio y mejorar la transparencia y la comunicación para fortalecer la transmisión de la política monetaria y mantener firmemente ancladas las expectativas inflacionarias”, apuntó el comunicado de prensa.

También, valoró positivamente las medidas adoptadas para reducir el impacto de la alta dolarización.

Como riesgos en el horizonte, el FMI destaca: choques que afectan el crecimiento mundial, tensiones en Nicaragua, un debilitamiento de las confianza de consumidores y empresas, y la persistente incertidumbre por la implementación de la reforma fiscal.