
El 80,7% de la inversión extranjera directa (IED) registrada al cierre del tercer trimestre de 2025 provino del sector manufacturero, en el cual destaca la industria de dispositivos médicos.
Entre enero y setiembre del año pasado, el país recibió más de $3.500 millones, según el Banco Central de Costa Rica (BCCR), de los cuales $2.856 millones se dirigieron a manufactura, confirmó la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).
La alta concentración de la inversión extranjera en manufactura, si bien fortalece el perfil exportador del país, también aumenta su exposición a choques externos, coincidieron expertos consultados por La Nación.
Por ejemplo, una desaceleración de la economía global, cambios en las reglas del comercio internacional o ajustes regulatorios en mercados clave pueden tener un impacto más intenso, al depender una parte significativa de la economía de un mismo sector productivo.
La manufactura es un sector intensivo en capital y altamente competitivo a escala internacional, lo que limita su capacidad para absorber empleo en comparación con otras actividades y obliga a Costa Rica a competir de forma permanente con economías de mayor tamaño.
Actualmente, el país alberga más de 1.000 empresas con inversión extranjera directa. De ese total, 36% opera en servicios, 22% en comercio, 14% en manufactura, 11% en agroindustria, 9% en dispositivos médicos, 5% en turismo y 3% en proyectos especiales, como administración de parques empresariales, logística y academia.
El turismo concentró el 8% del flujo de inversión extranjera, seguido por servicios (2%), agroindustria y agricultura (1%), mientras que otros sectores aportaron el 8% restante.
La firma consultora internacional McKinsey & Company, indicó en un informe publicado en diciembre pasado, que el sector de manufactura tecnológica es uno de los tres sectores en los cuales Costa Rica tiene la oportunidad de impulsar la productividad y generar entre $15.000 millones y $25.000 millones hasta el 2040.
Los otros dos sectores son servicios digitales y agroalimentación, de acuerdo con el informe Aprovechando el momento: la oportunidad económica de América Latina.
El liderazgo de los dispositivos médicos
En el sector de manufactura destaca la industria de dispositivos médicos, cuyas exportaciones enfrentan actualmente una investigación del Gobierno de Estados Unidos.
La industria de dispositivos médicos aporta casi la mitad (48%) de las exportaciones del país. Hasta noviembre pasado −último dato disponible−, estas ventas sumaron $10.156 millones, de las cuales el 69% tuvo como destino Estados Unidos.
Al cierre del 2024, en Costa Rica operaban más de 100 empresas de dispositivos médicos, un crecimiento acelerado frente a las 10 compañías que existían antes del año 2000. La mayoría de estas empresas provienen de Estados Unidos, Alemania, Japón, Reino Unido y Países Bajos, de acuerdo con Procomer.
La Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR) considera que la alta concentración de la inversión extranjera en manufactura ha sido una constante positiva para la atracción y consolidación de capital. No obstante, advierte de que la dependencia de pocas actividades productivas y de un número limitado de mercados puede implicar riesgos ante cambios en el entorno internacional.
Para Sergio Capón, presidente de la CICR, esta situación cobra mayor relevancia ante eventuales modificaciones en la política arancelaria y comercial de Estados Unidos, principal socio comercial del país y origen de una parte significativa de la IED.
Al cierre del 2024, Estados Unidos representó el 79,5% del flujo total de inversión extranjera, que sumó $5.008 millones, según cifras del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

EE. UU. lidera flujo de inversión extranjera
Los datos de Procomer, a setiembre anterior, muestran que 44,6% de las empresas de IED en el país provienen de Estados Unidos, seguidas por México (9,4%), España (4,4%), Japón (3,1%) y Países Bajos (2,8%), entre otros. Las empresas de dispositivos médicos representan el 9% del total.
Durante el 2025, Costa Rica atrajo 55 nuevos proyectos de inversión extranjera, de los cuales 25 provienen de países distintos a Estados Unidos, como México, Países Bajos y España. Además, por primera vez, 24 proyectos se instalaron fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM), informó Procomer.
La Cámara de Industrias sostiene que la alta participación de la manufactura no refleja una debilidad del modelo productivo, sino una fortaleza construida sobre estabilidad, talento humano y encadenamientos productivos.
Según datos del BCCR, el 65% del flujo acumulado de inversión directa al tercer trimestre del 2025 corresponde al régimen de zona franca, que totalizó $2.294,4 millones.
Le sigue el régimen definitivo −empresas que pagan impuesto sobre la renta− con $511,3 millones (14,5%), el turismo con $281 millones (7,95%) y el sector inmobiliario con $276,2 millones (7,82%).
La Asociación de Empresas de Zonas Francas (Azofras) no remitió comentarios a las consultas realizadas por este medio.
Para Gloriana Ivankovich, economista y directora ejecutiva de la Academia de Centroamérica, Costa Rica ha logrado captar inversión en manufactura avanzada, como dispositivos médicos y farmacéutica, principalmente bajo el régimen de zona franca, donde existen ventajas competitivas claras.
Esta concentración, añadió, demuestra que el país es altamente competitivo en manufactura exportadora, con capacidades que favorecen la reinversión y la llegada de nuevos proyectos. Ivankovich destacó la calidad del talento humano, los estándares productivos, el cumplimiento regulatorio y una logística relativamente integrada.
Sin embargo, advirtió de que también implica riesgos. Una desaceleración global de la manufactura o cambios regulatorios y comerciales en los principales mercados podrían afectar con mayor fuerza los flujos de inversión, la reinversión y el empleo.
El economista y exvicepresidente de la República, Luis Liberman, explicó que la manufactura requiere mucho más capital por empleo que sectores como los servicios profesionales, por lo que no sorprende su peso en la inversión extranjera.
Liberman reconoció que siempre existen riesgos, pero recordó que, aunque Costa Rica es un proveedor relevante de dispositivos médicos, compite con jugadores mucho más grandes, como Alemania, Japón y China.
Tendencia continua
Por su parte, Ana María Romero, gerenta de Asesoría de Inversión de Cinde, señaló que el predominio de la manufactura no es un fenómeno exclusivo del 2025, sino una característica estructural de la economía costarricense. En el último quinquenio, este sector ha concentrado en promedio el 67% de la IED.
Romero indicó que el último año mostró una aceleración impulsada por los dispositivos médicos y la manufactura avanzada.
“Esta tendencia confirma que el país ha consolidado una ventaja competitiva de largo plazo en procesos industriales complejos, lo que ha servido como un ancla de estabilidad frente a la volatilidad que han mostrado otros sectores”, afirmó.
Agregó que, como cualquier actividad expuesta al comercio internacional, la manufactura enfrenta riesgos asociados a la coyuntura global, incluidos eventuales lineamientos regulatorios o arancelarios, como los establecidos por la administración Trump.
En la misma línea, Daniel Ortiz, director de Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), alertó de que los cambios en la política comercial estadounidense podrían tener un impacto significativo en un sector que se ha vuelto estratégico para la economía costarricense, dado que una parte relevante de las exportaciones de dispositivos médicos se dirige a ese mercado.
Para John Fonseca, especialista en comercio internacional y exviceministro de Comercio Exterior, la concentración de la inversión extranjera en manufactura coincide con la trayectoria reciente del país y con la consolidación de clústeres altamente exitosos, en especial el de dispositivos médicos.
Desde la óptica del ciclo de vida de los clústeres, Fonseca señaló que Costa Rica se encuentra en una fase de madurez productiva, marcada por fuertes reinversiones, economías de aglomeración y una elevada especialización.
“La evidencia muestra que los clústeres que no avanzan oportunamente hacia etapas de diversificación funcional −incorporando actividades de mayor valor agregado como diseño, ingeniería, investigación y desarrollo (I+D) y una mayor articulación con proveedores locales− tienden a estancarse o volverse más vulnerables”, declaró.
¿Qué hacer?
Ivankovich recomendó diversificar la estrategia de atracción de inversión, sin abandonar la manufactura −que sigue siendo un pilar clave−, pero ampliándola hacia servicios intensivos en conocimiento, economía digital, logística avanzada, energías y gestión ambiental, así como otras actividades de alto contenido tecnológico.
Para lograrlo, consideró clave fortalecer los encadenamientos productivos, impulsar la I+D, actualizar el talento humano, mejorar la infraestructura y la logística, garantizar energía competitiva y avanzar hacia trámites más ágiles y eficientes.
Fonseca, entretanto, propuso usar la fortaleza manufacturera como plataforma para una nueva etapa de upgrading y diversificación productiva, que reduzca la dependencia y fortalezca la resiliencia del modelo de desarrollo a mediano y largo plazo.
Liberman coincidió en la necesidad de impulsar con mayor fuerza el clúster de electrónica y semiconductores, donde ya operan empresas relevantes en el país.
Finalmente, Ana María Romero subrayó que la mejor estrategia país pasa por reforzar los habilitadores transversales: talento especializado, infraestructura física y digital, costos energéticos competitivos, mayor agilidad regulatoria y mejoras en seguridad, un tema que preocupa cada vez más al sector multinacional.
