
El Fondo Monetario Internacional (FMI) analizó los factores detrás de la apreciación del colón frente al dólar durante los últimos cuatro años, fenómeno que ha llevado el tipo de cambio a valores históricamente bajos en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex).
Como parte de su argumentación, el organismo señaló que las compras netas de divisas del Banco Central de Costa Rica (BCCR) en el Monex solo han mitigado “marginalmente” las presiones de apreciación, que continuaron durante este 2026.
En su análisis, incluido en el Informe del personal técnico para la consulta del Artículo IV de 2026, elaborado en el marco de la revisión de la Línea de Crédito Flexible del FMI para Costa Rica, el Fondo divide el periodo de apreciación del colón frente al dólar en dos episodios.
⇒ Apreciación de 2022 a 2023
En junio de 2022, el precio del dólar alcanzó un máximo histórico de ¢696,76 en el Mercado Monex, mientras que en las ventanillas de los bancos la moneda estadounidense rozaba los ¢700.
En cuestión de año y medio, el colón se fortaleció de manera importante, ya que al cierre de 2023 el tipo de cambio del dólar se situaba en ¢523,46. Es decir, la cotización se redujo en ¢173,3.
La tendencia a la baja de la divisa no se detuvo ahí, pues todavía continúa en este 2026, año en el que el precio alcanzó sus valores más bajos de la historia en Monex, según los registros del Banco Central.
El FMI atribuye este primer periodo de apreciación del colón a una política monetaria “más restrictiva” que, según el organismo, contribuyó a la baja en la cotización del dólar durante 2022 y 2023.
El encargado de dirigir la política monetaria de Costa Rica es el Banco Central, a través de su tasa de política monetaria (TPM). Durante el periodo señalado por el Fondo, el ente emisor elevó progresivamente este indicador ante la elevada inflación derivada del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Esta dinámica llevó la TPM hasta el 9% en octubre de 2022, desde un 0,75% en que estaba en junio del 2020, el nivel más alto durante el ciclo más reciente de endurecimiento de la política monetaria. Esta tasa se mantuvo hasta marzo de 2023, cuando empezó a reducirse gradualmente hasta ubicarse en el 3,25% actual.
Mientras la TPM permaneció en niveles altos, mejoraron los rendimientos de las inversiones en colones, lo que aumentó el atractivo por la moneda nacional al existir un premio positivo frente a otras divisas, como el dólar, entre 2022 y parte de 2023.
El Fondo dijo que este efecto se vio reforzado por una mejora en los términos de intercambio (mejores precios por lo que se exporta y pagar menos por lo que se importa), impulsada por mayores precios de las exportaciones agrícolas y menores costos de las importaciones de petróleo.
Además, el crecimiento económico también influyó, mediante el buen desempeño de las exportaciones de bienes, la inversión extranjera directa (IED) y los ingresos por turismo, que “han contribuido a la apreciación del colón”.
⇒ Apreciación de 2024 a la fecha
La institución señaló que los factores externos también reforzaron la apreciación del colón desde 2024, porque el dólar perdió fuerza a nivel internacional debido a las decisiones de la Reserva Federal (Fed) y a la perspectiva menos favorable para la economía estadounidense.
De acuerdo con el FMI, la pausa en el endurecimiento de la política monetaria de la Fed hacia finales de 2023 y la posterior flexibilización, con la baja de las tasas de referencia en EE. UU., al cierre de 2024 provocaron una depreciación del dólar, lo que “contribuyó al fortalecimiento de la moneda costarricense”.
Además, el Fondo consideró que los choques negativos sobre el crecimiento económico de Estados Unidos, incluidos los posteriores a los anuncios de aranceles de abril de 2025, “debilitaron aún más al dólar y favorecieron una apreciación adicional del colón”.
También señaló que, en 2025, el reducido déficit de la cuenta corriente y los flujos de inversión generaron presiones de apreciación sobre el colón, a pesar de algunos episodios breves de depreciación tras los anuncios de aranceles de Estados Unidos en abril.
⇒ Impacto de las compras del BCCR
En este periodo de apreciación del colón, el Banco Central ha mantenido una participación activa en Monex, ya sea para satisfacer la demanda del sector público no bancario (ICE o Recope), alimentar sus reservas o mitigar volatilidades al alza o a la baja en el precio del dólar.
En esa misma línea, el FMI aseguró que las compras netas de divisas del Banco Central solo han mitigado “marginalmente” las presiones de apreciación, incluso a principios de 2026, cuando el emisor registró un récord de compras por estabilización para evitar una mayor caída del dólar.
El economista Vidal Villalobos señaló que, además de la intervención, también se han tomado decisiones administrativas, como exigir que las operadoras de pensiones participen únicamente en Monex, que inciden en las dinámicas de oferta y demanda del mercado.
Desde el 1.º de junio de 2022 hasta el 3 de junio de este año (último dato disponible), el Banco Central adquirió $23.645 millones en el Monex, según los datos de intervención del ente emisor.
De ese total, $17.618 millones se compraron para satisfacer la demanda del sector público; $5.220 millones se destinaron a las reservas y $807 millones se adquirieron en operaciones de estabilización, todas realizadas durante este año para mitigar presiones a la baja sobre el precio.
En lo que va de 2026, además de las divisas compradas para evitar una mayor caída en el tipo de cambio, el Banco Central también adquirió $1.788 millones para el sector público y $341 millones para sus reservas.
⇒ Limitar intervenciones del BCCR
Entre sus recomendaciones, el FMI sugirió que las intervenciones del Banco Central deberían limitarse a garantizar condiciones ordenadas en el mercado ante la ocurrencia de choques significativos.
El Fondo destacó que la intervención del Banco Central —acumulación de reservas, compras para el sector público y operaciones destinadas a atender una volatilidad excesiva del tipo de cambio— continuó en 2026. Según el FMI, esto debilita la transmisión de política monetaria y dificultan el desarrollo del mercado cambiario y de las coberturas cambiarias.
De igual forma, señaló que las instituciones del sector público deberían estar obligadas a gestionar de forma independiente sus necesidades de divisas en el mercado, sin depender del Banco Central.
Carlos Fernández, exgerente del Banco de Costa Rica (BCR), valoró positivamente esta propuesta al estimar que el sector público sería un importante demandante de dólares, lo que presionaría al alza el tipo de cambio.
“El sector público no puede tomar posiciones propias en dólares; en otras palabras, mantener sus dolares o comprar por encima de sus necesidades cuando observen movimientos hacia el alza o hacia abajo en la divisa (...) Las gerencias financieras del sector publica están atadas de manos para tomar posiciones propias en dolares”, aseguró Fernández.
Villalobos consideró que esta sugerencia podría responder a que actualmente el mercado cambiario está más consolidado, con una diversificación de las fuentes de divisas y unas reservas monetarias sólidas.
El organismo internacional agregó que una mayor acumulación de reservas no es necesaria y que la intervención debería limitarse únicamente a episodios de condiciones desordenadas en el mercado.
⇒ Tendencia a la baja
Este jueves 4 de junio, el precio del dólar en Monex cerró en ¢460,89, superando en ¢5,76 los ¢455,13 del mismo día de la semana anterior. El pasado martes, el tipo de cambio superó el umbral de los ¢460 por primera vez desde mediados de abril.
En este 2026, la tendencia a la baja de la divisa iniciada en 2022 aún continúa, aunque se prevén presiones de demanda debido al aumento en el precio internacional del petróleo.
Este aumento podría ejercer presiones alcistas sobre el tipo de cambio, ya que el país debe destinar más dólares al pago de la factura petrolera. No obstante, Róger Madrigal, presidente del BCCR, dijo días atrás que este impulso todavía no se percibe en el mercado.
