El Banco Central de Costa Rica (BCCR) superó este lunes 18 de mayo el récord anual de intervención en el tipo de cambio del dólar mediante operaciones de estabilización en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex).
Estas intervenciones tienen como propósito reducir presiones excesivas sobre el tipo de cambio, tanto al alza —con la venta de divisas— como a la baja —mediante la compra de dólares—.
Entre el 19 de febrero y este 18 de mayo, el ente emisor compró $774 millones en el Monex en operaciones de estabilización cambiaria, lo que supone un récord desde la implementación del régimen de flotación administrada en 2015 para evitar volatilidades en la cotización de la divisa, tanto al alza como a la baja, y sin contemplar el régimen de banda cambiaria.
Esta cifra supera, en apenas cuatro meses y medio, los $771 millones vendidos en 2017 en operaciones de estabilización, año que hasta antes de la sesión de este lunes registraba el mayor volumen de intervención. En aquel momento, las ventas buscaban suavizar presiones al alza en el precio del dólar, que oscilaba entre ¢555 y ¢565.
En esta ocasión, las operaciones realizadas este año persiguen el efecto contrario: evitar una mayor caída en el precio, que este lunes alcanzó un nuevo mínimo histórico en el Monex por cuarta sesión consecutiva, al cerrar en ¢453,20.
A finales de abril, Róger Madrigal, presidente del Banco Central, afirmó que esto es una señal de la presencia activa del emisor en el mercado cambiario. Las operaciones buscan evitar una caída más pronunciada en el precio del dólar, aunque no pretenden modificar la tendencia de largo plazo.
“El Banco está presente en el mercado cambiario. Se ha dicho que el Banco no hace nada, que es indolente. No, el Banco está actuando de acuerdo con las normas que estableció. Identifica algo extraordinario (en el mercado), eso habilita al Banco para intervenir”, afirmó el jerarca semanas atrás.
Estas operaciones se diferencian de los otros tipos de intervención porque buscan evitar los movimientos bruscos en la cotización de la divisa. Aunque todas las intervenciones influyen en el precio —tanto las compras para el sector público no bancario como las destinadas a reservas monetarias—, esta es la herramienta más directa para incidir en el mercado.
El economista Vidal Villalobos dijo que en los últimos días el mercado cambiario ha registrado una sobreoferta de divisas, vinculada al pago de impuestos, el turismo y las inversiones, lo que ha presionado el tipo de cambio a la baja.
Villalobos aseguró que es importante señalar que los montos de intervención han tendido a disminuir tras alcanzar niveles elevados, lo que representa una señal de que los volúmenes requeridos para ajustar el mercado son cada vez menores y, por lo tanto, una muestra de cierta estabilidad.
Carlos Fernández, exgerente del Banco de Costa Rica (BCR), comentó que los volúmenes de negociación de divisas han aumentado ante la apreciación del colón, lo que ha incentivado la intervención del emisor.
El exgerente del BCR manifestó que las personas y empresas que habitualmente reciben dólares deben destinar cada vez más divisas para pagar sus obligaciones en colones ante la caída del tipo de cambio.
“Los volúmenes de negociación de divisas han aumentado y van a seguir aumentando si el tipo de cambio sigue bajando, porque se necesitan más dólares vendidos para cubrir esos costos o deudas en colones”, agregó Fernández.
Según los registros del Banco Central, lo más habitual ha sido realizar intervenciones de estabilización para suavizar presiones al alza en el tipo de cambio mediante la venta de dólares en el mercado.
Antes de 2026, la última ocasión en que el ente emisor intervino mediante la compra de dólares a través de operaciones de estabilización fue en 2015. También ocurrió en 2014 y 2008, aunque en todos los casos con montos mucho menores a los registrados este año.
En lo que va de 2026, el ente emisor también compró $1.589 millones para satisfacer la demanda del sector público y otros $341 millones para fortalecer sus reservas monetarias, con lo cual ha mantenido una participación activa en el mercado cambiario.
