Irene Rodríguez. 19 marzo, 2018
Costa Rica aparece en el lugar número 13 del mundo y el número 1 de América Latina, con 7.072 puntos de 10.000 posibles.
Costa Rica aparece en el lugar número 13 del mundo y el número 1 de América Latina, con 7.072 puntos de 10.000 posibles.

Costa Rica es el país más feliz de América Latina, el segundo más feliz del continente americano (después de Canadá, en el puesto 7 de todo el orbe) y el número 13 en felicidad a nivel mundial en un ranquin de 156 países.

Así lo señala el Reporte Mundial de Felicidad 2018 (World Happiness Report 2018), difundido la mañana de este lunes con motivo del Día Mundial de la Felicidad, que se celebra el 20 de marzo.

El informe es realizado todos los años por la Red para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés), asociación que incluye más de 100 especialistas en psicología, antropología, economía y política en todos los continentes.

Nuestro país obtuvo 7.072 puntos de 10.000 posibles. El año pasado obtuvo 7.079 y se ubicó en el puesto 12.

En el índice del 2018, el primer lugar lo consiguió Finlandia, con 7.632 puntos, seguido de Noruega con 7.594 y de Dinamarca, con 7.555.

Por su parte, los países con menor felicidad son Sudán del Sur (3.254 puntos), República Centroafricana (3.083 puntos) y, finalizando la lista, Burundi (2.905 puntos).

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La felicidad

El promedio de la puntuación mundial fue de 5.264 puntos. La zona del mundo con más puntuación promedio fue América del Norte (6.958 puntos) y la que menos felicidad promedio obtuvo fue Asia del Sur, con 4.355.

¿Cómo se obtiene esta puntuación? El Índice de Felicidad toma en cuenta varios factores como la esperanza de vida saludable al nacer (la cantidad de años que una persona vive con salud y calidad de vida), cuán democrático es el país y el producto interno bruto per cápita (el PIB que le corresponde, en promedio, a cada habitante).

Además, se toma en cuenta una encuesta sobre felicidad realizada por la firma Gallup en todos los países. De esta herramienta se analizan algunas variables: soporte social (tener a personas que apoyen en momentos difíciles), libertad para tomar decisiones, percepción de corrupción en el país y generosidad (participar de actos de caridad).

Asimismo, se ven los aspectos positivos que cada persona dice tener: risa, amor, momentos de diversión y los aspectos negativos: miedo, tristeza, inseguridad.

Este reporte añade algo más: un país imaginario llamado Distopía, en donde los ciudadanos son menos felices y tienen la menor cantidad de recursos para conseguir esa felicidad. Su nombre es el antónimo de “Utopía”.

Todos los países fueron comparados con Distopía y eso se usó como un rubro más en todo el análisis.

¿Cómo figura Costa Rica?

En el caso de nuestro país, hay factores que lo impulsan a ocupar los primeros lugares de la tabla. Dentro de ellos está la esperanza de vida saludable (69,9 años, de las más altas del orbe).

Aunado a esto, en la encuesta de Gallup los ticos le dieron una calificación de 92 de 100 puntos al soporte social, de 94 a la libertad para tomar decisiones, de 87 a emociones positivas y de 28 a emociones negativas.

No obstante, otros rubros como el PIB per cápita (en un rango medio en comparación con los primeros países del ranquin y esto nos resta puntos), el cuán generosos somos (que más bien tiene una calificación negativa de -0,08) y la percepción que tenemos sobre la corrupción en nuestro territorio (41 puntos de 100), hacen que nuestra felicidad no sea tan completa.

Costa Rica también se mantuvo relativamente estable dentro del Índice, pues su bajada fue solo de un nivel en el listado y su pérdida de puntos fue pequeña. El documento lo ubica dentro de los 24 países que no registraron cambios significativos.

Cambios en la satisfacción

Sí hubo países que registraron cambios dramáticos en la satisfacción y calidad de vida de sus habitantes, algunos para bien, otros para mal.

El primer grupo lo encabeza Togo, que ganó 1.191 puntos en comparación con el índice del 2017, y hoy ocupa el puesto 139. El segundo lugar en este grupo es para Latvia, que obtuvo 1.026 puntos más que el año anterior (y está en el puesto 53 del ranquin), y el tercer puesto fue para Bulgaria, con 1.021 puntos más (se ubica en el puesto 100).

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Felicidad y olvido

En el otro extremo (entre los que descendieron en la calificación), Venezuela ocupa el primer lugar, con 2.167 puntos perdidos en comparación con el 2017 (escalafón 102 en el ranquin general). Otros territorios con una situación similar fueron Malaui (1.561 puntos menos) y Siria (1.401 puntos menos).

Naciones que tuvieron crisis políticas o económicas muy fuertes y luego las superaron, como Grecia, Italia o Portugal ya no se encuentran entre los países con mayor descenso de felicidad, como sí lo estuvieron en otros años.

Con ojos extranjeros

Por primera vez, el estudio midió a los inmigrantes dentro de cada país para ver cómo sienten su nivel de felicidad. Esta es una población creciente que oscila entre menos del 1% de la totalidad de sus habitantes hasta el 10%, para un promedio mundial del 3,3%.

Los investigadores solo encontraron datos suficientes para hacer el análisis en 117 países. El 10% son refugiados que se vieron obligados a dejar su tierra natal y el 90% son personas que migraron por voluntad propia o para buscar mejores condiciones.

El documento destaca tres aspectos fundamentales en cómo se sienten los inmigrantes. El primero indica que, en términos generales, estas personas muestran una felicidad muy similar a la de los habitantes del país en donde ahora viven.

Sin embargo, esta sensación no solo depende de la felicidad general de la nación destino, sino también de la que se experimenta en su país de origen.

Y finalmente, el tercer aspecto de la felicidad es la forma en la que los migrantes son recibidos en el país al que llegan.

En general, los extranjeros dicen que su vida mejoró después de salir de su nación. En promedio tienen una evaluación de su satisfacción de vida un 9% mayor a la que tenían antes de salir, un 5% más de aspectos positivos y un 7% menos de aspectos negativos.

El país donde los migrantes son más felices es Finlandia (lugar que también ocupa el primer lugar entre los habitantes nativos), con 7.662 puntos. Le siguen Dinamarca, con 7.547 y Noruega, con 7.435.

Por su parte, donde menos felices están los migrantes es en Siria, país con 3.515 puntos. La situación es similar en Togo (3.570 puntos) y Ruanda (3.899).

¿Dónde está Costa Rica, en este caso? En el puesto 18, con 6.726 puntos. Esta diferencia entre la percepción de ticos y residentes extranjeros depende entonces de cómo está el nivel de felicidad del país de origen de cada migrante y la forma en la que ellos sienten que fueron recibidos en nuestro territorio.

El capítulo 5, por su parte, analizó el fenómeno de la migración en países de América Latina. Dentro de los datos, se vio cuánto están los habitantes de un país deseosos de dejarlo para buscar mejores condiciones en otro lugar.

En los costarricenses, se vio que el 20% puede tener aspiraciones para dejar el país, frente a un 10% que efectivamente tienen planes para hacerlo.

Nuestro país es el que menos nacionales quieren irse. En El Salvador quienes tienen esa aspiración representan el 42% y en Honduras el porcentaje llega a 47.

Los países a los que más desean irse los Latinoamericanos son Estados Unidos, España, Argentina, Costa Rica y Canadá.

¿Qué pasó con el primer lugar de los ticos?

Costa Rica nunca ha ocupado el primer lugar en el Reporte Mundial de Felicidad desde su primera edición en el 2006. Nuestro país sí aparece como país más feliz del mundo, pero de acuerdo con otro estudio: el Happy Planet Index (Índice Planeta Feliz), que se publica una vez cada dos años y en el 2016 nos dio ese lugar de privilegio. Se espera una actualización de dicho índice a mediados de este año.

¿A qué debe la diferencia? Sencillo: cada estudio mide rubros diferentes. Aunque ambos análisis tienen una definición similar de la felicidad –basada en índices como salud, satisfacción de los individuos y equidad social– los investigadores toman en cuenta criterios similares pero no iguales.

El Happy Planet Index (realizado desde el 2000 por la fundación inglesa New Economics) mide cuatro aspectos: el bienestar de los habitantes –basado en la misma encuesta de la firma Gallup–, esperanza de vida al nacer, inequidades en la sociedad y la huella ecológica (cantidad de recursos naturales que se consumen frente a la capacidad del ecosistema para generarlos).

De esta manera, los tres primeros rubros se multiplican y se dividen entre la huella ecológica. Costa Rica ha liderado este índice en los años 2016, 2012 y 2010.

Otra diferencia es que el Happy Planet Index toma la encuesta de Gallup como un solo rubro y no cuenta sus variables por aparte dentro de la calificación.

Por su parte, el Reporte Mundial de la Felicidad, no considera la huella ecológica y no incluye la esperanza de vida al nacer. Lo que usa, como se explicó anteriormente, es la esperanza de vida saludable (años que vive una persona con buena salud).

¿Qué dejan por fuera los índices?

Hay temas que podrían ser determinantes para la felicidad cotidiana de los habitantes de un país que no son medidos por estos análisis. Por ejemplo, aunque muchos costarricenses podrían sentir frustración por el tránsito y eso influiría en su nivel de felicidad, este rubro no se toma en cuenta.

Tampoco se miden aspectos como la depresión, la tasa de homicidios o la tasa de suicidios, algo que varios países han sugerido que estos índices incluyan.

Los autores de ambos índices han sido enfáticos en que esto no constituye una medición de la felicidad individual de las personas, si no de lo que le ofrece un país a sus habitantes para ser felices.

En su visita a Costa Ria, en el 2011, Nik Marks, autor del Happy Planet Index puntualizó: "una persona puede vivir en Costa Rica, país que les da todo a las personas para ser felices, y, sin embargo, no serlo. En cambio, otra persona puede vivir en un país que no le ofrece herramientas para su felicidad y ser muy feliz", dijo en aquel entonces.