
Desórdenes crónicos de sueño, como el insomnio y el desvelo, alterarían el ritmo circadiano del cuerpo y esto podría afectar la respuesta inmune aumentando así el riesgo de inflamación, lo cual podría derivar en diabetes, obesidad y cáncer.
Así lo dieron a conocer investigadores del Instituto Salk de Estudios Biológicos, ubicado en La Jolla (California, EE. UU.), cuyo estudio fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) .
En mamíferos, el ritmo circadiano es el “reloj interno” que regula los patrones del sueño y alimentación en un ciclo de 24 horas, con el fin de sincronizarlo con los patrones de luz y temperatura del entorno. Asimismo, este ritmo regula la respuesta inmune del organismo.
En este sentido, los investigadores consideran que existe un vínculo entre la alteración del ritmo circadiano y el incremento de la respuesta inflamatoria, dada la ausencia de un fotorreceptor conocido como criptocromo.
Interruptor. El criptocromo funciona como un interruptor que permite activar o inhibir el ritmo circadiano. De esta forma, los sistemas biológicos se relajan al llegar la noche y, en la mañana, se vuelven a reactivar.
Para los investigadores, la ausencia de este fotorreceptor eleva la cantidad de moléculas inflamatorias en el cuerpo.
“Los resultados indican que un reloj arrítmico, inducido por la ausencia de criptocromos, es suficiente para incrementar el nivel de estrés de las células provocando una expresión constante de proteínas inflamatorias y causando una inflamación crónica de bajo nivel”, comentó Inder Verma, uno de los autores del estudio y científico del Laboratorio de Genética del Instituto Salk.
En este sentido, estudios previos habían demostrado que una inflamación de bajo nivel que fuera constante podría causar enfermedades crónicas como diabetes, obesidad y cáncer. De hecho, las personas expuestas a alteraciones constantes de su ritmo circadiano –como los trabajadores de turno nocturno– poseen más riesgo de padecer estos males.
Para los investigadores, el entender la conexión entre el ritmo circadiano, el metabolismo y la inflamación ayudaría a identificar medicamentos para tratar estas enfermedades.