Crónica de los mercados

Crónica de los mercados: Aguas de marzo

El panorama de tasas de interés alarmantemente crecientes, al que nos enfrentamos los costarricenses a finales del 2018 cambió bastante este mes, con noticias en el contexto local e internacional que obligan a replantear cualquier pronóstico de corto plazo.

22/02/2019. Ministerio de Hacienda, San José. Hora: 09:00 a.m. El Ministerio de Hacienda y el Banco Central anunciaron este viernes que el arranque del Registro de Accionistas se realizará hasta setiembre próximo, El anuncio se efectuó en una conferencia de prensa en la sede de Hacienda en San José. En la foto, fachada del Ministerio de Hacienda.
Fotos: Mayela López
22/02/2019. Ministerio de Hacienda, San José. Hora: 09:00 a.m. El Ministerio de Hacienda y el Banco Central anunciaron este viernes que el arranque del Registro de Accionistas se realizará hasta setiembre próximo, El anuncio se efectuó en una conferencia de prensa en la sede de Hacienda en San José. En la foto, fachada del Ministerio de Hacienda. Fotos: Mayela López Mayela Lopez

El panorama de tasas de interés alarmantemente crecientes, al que nos enfrentamos los costarricenses a finales del 2018, cambió bastante en marzo, así que creo es oportuno repasar el contexto que propició las expectativas de entonces, así como sopesar alguna información reciente que nos llega desde el entorno doméstico y los mercados internacionales, para formarnos una idea más clara de lo que podemos esperar en los siguientes meses.

Lo primero que vale decir es que el Gobierno, con sus enormes necesidades de financiamiento, amplió en la historia reciente su influencia dentro del ritmo y dirección que marcan las tasas de interés, así que lo que haga o deje de hacer en el mercado financiero es muy determinante por estos días.

Cuando al cierre del año pasado el sector público logró salir a vacaciones con sus cuentas al día (pago de vencimientos de la deuda y cupones, también salarios y aguinaldos de los empleados), fui de los que respiré más tranquilo pues se difuminó la sombra de una especie de default selectivo que no habría conseguido más que profundizar la desconfianza en la capacidad de pago del Gobierno. La bocanada de aire, sin embargo, no me hizo perder de vista el desbarajuste que quedó atrás: para captar los recursos con aquellos contratos de colocación, por $600 millones, el Ministerio de Hacienda tuvo que presionar la tasas de interés brutas por encima del 10%, por emisiones en dólares que se vencen en dos años (un plazo relativamente corto).

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