
Melanie Fabiola Bell Ramírez, declarada en fuga desde el martes por el Caso Leviatán, e hija del extraditable Gilbert Bell Fernández, alias Macho Coca, también mantuvo una relación sentimental con uno de los imputados en el caso Petro Coca, en el que se investiga un millonario robo de combustible a la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope).
Ese expediente es, justamente, el que llevó a la cárcel a Macho Coca desde octubre del 2024, donde posteriormente se le notificó que Estados Unidos lo requiere por delitos de tráfico internacional de drogas.
La expareja de Bell Ramírez, de apellidos Arrieta Reyes, fue empleado de Recope y, de acuerdo con el expediente del caso, alertaba al resto de los integrantes cuando un buque atracaba en el muelle de Moín para descargar combustible y facilitaba el ingreso de los sospechosos de robo a las instalaciones de la institución.
Hoy las autoridades buscan a Bell Ramírez, de 29 años y madre de tres, por presuntamente formar parte de una organización que operaba como una especie de agencia criminal desde la Terminal de Contenedores de Moín, administrada por APM Terminals, en Limón.
Según informó el Ministerio Público, el grupo vinculado al caso Leviatán cobraba $250.000 por cada contenedor contaminado con droga que lograba zarpar hacia Europa y Estados Unidos, y a la mujer se le investiga por presunta legitimación de capitales.
Bell Ramírez es la actual pareja del presunto cabecilla de esta estructura delictiva en APM, Joseph Eduardo Casanova Duartes, quien también está prófugo.

Pareja vinculada a Petro Coca
Durante su relación, Arrieta y Bell Ramírez tuvieron un niño que está a pocos meses de cumplir nueve años.
Las autoridades comenzaron a investigar este millonario robo de combustible en el que estaría vinculado el exfuncionario tras recibir información confidencial que señalaba que Macho Coca sustraía millones de colones de la Refinadora en Moín, mediante tomas marinas clandestinas conectadas al sistema portuario donde Recope recibe las importaciones de hidrocarburos.
Presuntamente, esa operación se realizaba con la colaboración de funcionarios de la institución, entre ellos Arrieta, quien fue despedido de Recope y permanece con medidas cautelares alternas a la prisión preventiva.
Macho Coca, quien permanece a la espera de su extradición a Estados Unidos por presunto narcotráfico, aparentemente utilizaba dos de sus propiedades en Limón como parte de un aparente engranaje criminal para el robo de combustible; uno de estos era su vivienda, localizada a escasos metros de la Refinadora.
Se presume que Bell Fernández, además, tenía una cisterna en el patio de su vivienda, que abastecía de combustible que habría sido robado. Desde allí llenaba el tanque de su vehículo y decenas de tanquetas que transportaba, con ayuda de otros sospechosos, en camiones e, incluso, en un autobús escolar.
Asimismo, se sospecha que abastecía con ese combustible sustraído sus propias embarcaciones.
La investigación de este caso culminó con la detención de Bell el 11 de octubre del 2024. Desde entonces, permanece recluido en el módulo de Máxima Seguridad de La Reforma y, poco más de un año después de su ingreso al centro penitenciario, fue notificado de que Estados Unidos solicitaba su extradición por presunto narcotráfico.

Se trata de un delito por el que Bell no es investigado en Costa Rica, pero un tribunal del Distrito Sur de Nueva York lo acusa de haber liderado una estructura dedicada al acopio y envío de cargamentos de cocaína desde Costa Rica hacia territorio estadounidense entre marzo del 2022 y agosto del 2023.
El 12 de junio de este año, el Juzgado Penal de Limón acogió la solicitud del Ministerio Público de suspender la causa Petro Coca a Bell para despejar el proceso de extradición.
Segunda hija que figura en un expediente penal
Bell Ramírez es la segunda hija de Gilbert Bell Fernández que figura en un expediente penal durante los últimos años.
En setiembre del año pasado, otra mujer de apellidos Bell Jiménez, de 40 años, fue detenida en Villa del Mar, en Limón, por su presunta vinculación con un grupo dedicado al robo de combustible de la Refinadora.
Durante los allanamientos, según informó Recope entonces, en el sitio se localizaron y decomisaron aproximadamente 1.250 litros de combustible, almacenados en seis estañones y tres pichingas.
El hidrocarburo quedó bajo custodia de la Refinadora.
