Por medio de pequeños dispositivos rastreadores, conocidos como AirTags, una presunta organización criminal afincada en Limón seguía de cerca la ruta de millonarios alijos de cocaína que enviaban hacia Europa y Estados Unidos desde la Terminal de Contenedores de Moín, en el Caribe.
Este grupo, golpeado la madrugada de este martes en 65 allanamientos, sería el responsable operativo del tráfico de drogas fuera de las fronteras por medio de dicha terminal portuaria.
Según explicó a La Nación el fiscal general, Carlo Díaz, los AirTags iban ocultos en contenedores de piña, yuca y harina de yuca contaminados con toneladas de cocaína.
Los AirTags son localizadores que se utilizan tradicionalmente para encontrar objetos perdidos mediante una señal de bluetooth, la cual es detectada por dispositivos cercanos. Estos aparatos rastreadores envían la ubicación exacta a la nube de iCloud de forma anónima, en un proceso encriptado, por lo que nadie más que el propietario puede acceder a los datos.
Una vez con este aparato, se presume que los sospechosos ingresaban la droga a los contenedores principalmente mediante dos mecanismos. Uno de ellos, de acuerdo con Díaz, consistía en ocultar la droga en los sistemas de refrigeración cuando la carga era inferior a los 60 kilos de cocaína.
Una vez que el contenedor estaba cargado, ingresaba a APM burlando los controles.
De acuerdo con las pesquisas del caso, se decomisaron siete cargamentos de cocaína que viajaban ocultos de esta forma. Cinco de ellos llegaron a Europa y dos fueron interceptados antes de zarpar, en Moín.
Además de esta dinámica, se presume que con la ayuda de funcionarios de seguridad privada, oficiales del Ministerio de Seguridad Pública y empleados de APM, los miembros de esta estructura sustraían de la terminal contenedores que ya habían ingresado de forma lícita.
Posteriormente, trasladaban los contenedores a un predio privado para abastecerlos de droga y luego regresarlos a la terminal portuaria para su colocación en buques con destino al exterior.
En ocasiones, el propietario del contenedor no se enteraba de que había sido contaminado, pues todas las gestiones ilícitas se realizaban una vez que el contenedor había superado los controles.
A este último método se le conoce, en el ámbito policial, como “mete y saca”. De esta forma, los miembros de la organización lograron contaminar seis contenedores: tres de ellos llegaron al Viejo Continente y otros tres fueron detectados en la terminal portuaria del Caribe.
Por medio de estas artimañas y otras, la causa, denominada Clarividente o Leviatán, documenta 16 decomisos de cocaína que suman 14,5 toneladas entre marzo del 2023 y octubre del 2025. El grupo logró contaminar con droga contenedores con destino a Inglaterra, Bélgica, Noruega, Países Bajos, España y Estados Unidos.
Si se toma en consideración que un kilo de cocaína se comercializa en Europa en $35.000 y un kilo en Estados Unidos en $25.000, el total decomisado representa pérdidas para los delincuentes por $502.725.000, equivalentes a ¢224.215 millones.
Del total de cargamentos incautados, nueve llegaron a su puerto de destino, lo que evidencia que lograron vulnerar los escáneres instalados por el gobierno de Rodrigo Chaves en el puerto de APM Terminals, desde julio del 2023.
Además, se registraron prácticamente en el mismo periodo en el que la administración anterior ordenó sacar a la Policía de Control de Drogas de puertos y aeropuertos en todo el país, en setiembre del 2023.
La estructura, en apariencia, es comandada por un hombre de apellido Casanova y su pareja sentimental, una mujer de apellidos Bell Ramírez, hija del extraditable Macho Coca. Ambos fueron declarados en fuga la mañana de este martes, luego de que no se pudo concretar su captura durante un allanamiento a su vivienda, en el barrio Los Cocos, Limón.

