
Nadia Peraza Espinoza tenía solo 21 años cuando quedó inmersa en un círculo de violencia que ha sido descrito con total detalle por sus allegados, durante el juicio que busca esclarecer su asesinato.
Este miércoles, a una semana del inicio del debate, uno de sus hermanos, de apellidos Reyes Espinoza, expuso ante los jueces episodios de violencia de los que aparentemente fue víctima Nadia, por parte de su expareja y único sospechoso del femicidio, Jeremy Buzano Paisano.
“Ella estaba llorando. Me llevó a un lugar para que el resto de mi familia no viera que ella estaba mal, que ella estaba llorando”, reconoció este joven de 20 años, quien vestía una camiseta con una fotografía de Nadia y clama por justicia.
En ese entonces Reyes estaba en el colegio, pero intentaba mantenerse cercano a su hermana. Cuenta que el sujeto la golpeó durante una discusión en el apartamento en el que vivían ambos en el Bajo Los Molinos, en San Rafael de Heredia. Ella tenía un golpe en la cabeza, dice su hermano; sin embargo, en ese momento Nadia no le brindó mayores detalles sobre lo ocurrido.

“Me mencionó que estaba cansada de eso”, lamentó su hermano.
Ese día, en casa de sus padres, Nadia le pidió que no fuera a confrontar a Jeremy a su vivienda, pues el hombre tenía un cuchillo y podía ser peligroso. En lugar de eso, prefirió pedirle prestado su celular para llamar a la Policía, y así lo hizo.
Pocos minutos después llegó una patrulla y oficiales de Fuerza Pública retiraron al sospechoso del apartamento, pero no lo detuvieron. Reyes recuerda que Jeremy se alejó caminando del sitio, pero pronto regresó.
Poco antes de su fallecimiento, Nadia le relataba a su hermano que no tenía relación alguna con Buzano, pero él estaba en su casa para cuidar de la hija que ambos procrearon, hoy de cuatro años.

La posibilidad de que Buzano tuviera un arma de ese tipo no le resultó extraña a este hermano de Nadia. Una vez, dice, el propio sujeto le enseñó otro cuchillo y simplemente le dijo que “él lo andaba”. Aunque tampoco conoce detalles, afirma que con un cuchillo le había roto varias prendas a Nadia, e incluso apuñaló el colchón de la cama que compartía con la joven.
Discusiones y problemas continuaron marcando este vínculo entre Nadia y Jeremy, recuenta. En varias ocasiones notó moretes en los brazos, las piernas y en el cuello de su hermana, pero prefirió no preguntar.
“La insultaba, me disgustaba mucho estar presente en esos momentos. (…) Cuando peleaban intentaba ver el celular para no estar escuchando, poniendo atención”, manifestó.
Reyes también prefirió no preguntar mucho cuando se enteró de que, en otras ocasiones, también llegó la Policía a casa de su hermana. Asumió que se trataba de los mismo altercados.
El abogado de la familia de Nadia, Joseph Rivera, afirmó a este medio que más adelante, durante el debate, se establecerá si ese mismo cuchillo que el sujeto portaba fue el arma homicida. Rivera sostuvo que Buzano es violento, agresivo y misógino, y que con esa arma entraba en estados de violencia.
Por su parte, José Francisco Herrera, abogado de Buzano Paisano, indicó que el testimonio del hermano de Nadia fue en realidad favorable para la defensa.
Herrera se refirió a una contradicción del testigo, pues durante su relato afirmó que Nadia recibió un golpe en la cabeza, pero cuando Herrera le consultó nuevamente al final de su testimonio si había visto golpes en su cara, afirmó que veía moretes en los brazos y piernas.
Sobre el cuchillo, refirió que fue una “simple referencia” para protegerlo, “de que no le vaya a pasar nada. Es de segunda mano lo que le dice”, agregó.

Mensajes atípicos
Desde el 20 de febrero del 2024, a Nadia se le perdió el rastro. Dejó de ver a su hija, de responder llamadas telefónicas y de enviar audios, como lo hacía habitualmente.
Pocos días después de la última vez que vio a Nadia, Reyes comenzó a recibir mensajes desde el teléfono de su hermana. En ellos, le solicitaba que le transfiriera dinero, pero afirma que la forma de escribir le resultó atípica, así como también le pareció extraño que se desentendiera de la niña.
El Ministerio Público sostiene en su acusación que Jeremy habría suplantado la identidad de Nadia para entorpecer las labores de búsqueda. Así, habría contactado a varios de los allegados de Nadia para decirles que estaba en Alajuela, o que simplemente estaba en la playa y regresaría al final de la semana.
El cuerpo de Nadia fue desmembrado y apareció el 17 de mayo del 2024 dentro de una refrigeradora en el patio frontal de una vivienda en San Pablo de Heredia, donde para entonces residía el sospechoso.
Otras partes fueron halladas en un cafetal, a pocos metros de la vivienda que habitó con el sospechoso en el Bajo Los Molinos, en la que el Ministerio Público sostiene que fue asesinada.
