Desastres

Ganadero en zona donde colapsó laguna minera: ‘Tuve que correr a encerrar el ganado para que no tomara de esa agua’

Ministerio de Salud realizó monitoreo en el sitio este martes; institución sostiene que no hay familias afectadas por el colapso de la pila con aparente mercurio y cianuro en los ríos Santa Lucía y Abangares.

Abangares. Modesto Camacho es un ganadero vecino de la comunidad de Matapalo, Abangares, Guanacaste y al mismo tiempo, otra víctima del derrame de una de las pilas que contenía aparente mercurio y cianuro de la planta de tratamiento La Luz, en los ríos Santa Lucía y Abangares, donde murieron decenas de peces y camarones el pasado viernes.

Camacho, quien tiene más de 20 años de dedicarse a este oficio, tuvo que actuar rápidamente para poner a sus animales a salvo y evitar que un daño mayor ocurriera. “Yo vi en la mañana como el río empezó a ensuciarse, era agua color chocolate; fue algo muy preocupante porque me avisaron que en el río había sustancias tóxicas y tuve que correr a encerrar al ganado para que no tomara de esa agua”, relató.

El hombre asegura que en su finca hubo gran cantidad de animales muertos, entre pescados, camarones, cangrejos, un perro de agua (nutria) y hasta un lagarto llegó a ver un amigo suyo. Aunque ya han pasado algunos días del hecho, los vecinos aseguran que el río aún se ve sucio y quedó un fuerte olor a pescado.

“Dichosamente a mis animales no les pasó nada porque tengo pilas y las vacas toman agua de un pozo; pero sí lo inquieta a uno tenerlos encerrados aguantando hambre, porque no comen lo que deberían ya que no puedo trasladarlos al otro lado del río donde comían normalmente”, expresó el ganadero.

“El agua del río se necesita porque hay mucha gente de Matapalo que le gusta ir a pescar, bañarse, es un río muy lindo y muy fresco; ahora todos estamos de brazos cruzados, nadie puede ir a pescar, a bañarse, porque tenemos este gran problema”.

Como un ‘desastre’ calificó Fabio Vargas lo sucedido en ese cantón guanacasteco tras el colapso de laguna de relaves en los principales caudales del lugar. Vargas es representante del grupo de vecinos de las Minas, Abangares, un asentamiento informal a las orillas de la carretera Interamericana donde viven casi 100 familias.

“Nosotros no consumimos agua del río pero claro que afecta a la población porque mucha gente va a bañarse al río y se usa el agua para lavar; para Abangares esto fue un verdadero desastre. Lamentablemente nosotros la clase social más baja somos los que más nos afecta, pero igual muchos ganaderos han tenido problemas”.

Como barriada las medidas que están tomando es rendir la poca agua a la que tienen acceso. Por ahora, las personas que iban a lavar su ropa a este sitio ya no pueden hacerlo hasta que no sea seguro y “eviten exponerse al peligro”.

“Por ahora reunimos a los vecinos y les informamos del problema que tenemos, se les dijo que no se acerquen al río. Lo segundo que vamos a hacer es hablar con las autoridades para coordinar que este asentamiento esté más seguro; pero sí es una irresponsabilidad quienes hicieron eso porque no solo afectaron a esta comunidad, sino afectaron hasta el mar, hasta Colorado”, dijo el hombre mientras cortaba maleza a un lado de su vivienda.

Otras habitantes de Matapalo, quienes tienen el río detrás de sus casas, también afirmaron verse afectados con el colapso de la pila por el fuerte olor que soltaba el río al momento en que ocurrió la emergencia.

“El agua bajó de un color oscuro y tenía un olor muy fuerte, no puedo ni explicarlo. A mí me agarró dolor de cabeza, en los ojos, en la garganta, a mi hija también e incluso hasta la bebé de ella se sentía mal; era un dolor de cabeza desesperante, me tomé varias pastillas y no se me quitaba, pasé todo el viernes con dolor de cabeza y nauseas”, expresó una vecina quien prefirió no identificarse.

La Nación consultó al Ministerio de Salud sobre las acciones y protocolos que se están tomando para atender la emergencia, por lo que la institución comunicó que hoy (martes) se realizaría un muestro en la zona para determinar el área afectada.

Actualmente Salud no tiene evidencia de contaminación de aguas para consumo humano ni población que se abastezca de estas, no obstante, trabajan en un plan de monitoreo en comunidades aledañas, específicamente un análisis urgente a las ASADAS de Limonal y Matapalo; pues estas se surten de pozos que “no deberían de estar afectados pero por ser aledañas al río Abangares se desean vigilar como medida de prevención”.

A la fecha, la entidad no tiene registros de familias afectadas por el rompimiento de la pila minera, pese a que pobladores contaron a este medio tras una visita en la zona, que sí tuvieron y tienen afectación en su salud y necesidades diarias.

“Según comunicaciones con el nivel local del Ministerio de Salud, se está activamente participando en la atención de la emergencia y se cuenta con lugares específicos para albergar damnificados en caso de ser necesario”, mencionó la institución.

En la investigación y análisis participa conjuntamente el Laboratorio Nacional de Aguas del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA). Darner Mora, representante de ese centro de vigilancia, explicó que no se referiría al tema hasta que no estén listos los resultados. Considera que de acuerdo al avance podrían estar concluidos en una semana aproximadamente.

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