
José Francisco Herrera, el abogado de Jeremy Buzano Paisano, femicidia de Nadia Peraza Espinoza, denunció ante la Inspección Judicial al Tribunal Penal de Heredia, que sentenció a su cliente a 79 años de prisión.
El fallo se dictó en la sala siete de los Tribunales de Heredia el viernes 20 de marzo. Esa tarde, el juez Hanzel Araya y los co-jueces Guillermo Arce y Andrea Fonseca determinaron, por unanimidad, que Buzano fue el único responsable de cometer el crimen.
Tras la sentencia, Arce tomó el micrófono durante varios minutos para explicarle a Buzano, punto por punto, por qué el Tribunal decidió privarlo de libertad por varias décadas
“Usted fue el que mató a Nadia Peraza, usted lo hizo entre la noche del 22 de febrero y la madrugada del 23 de febrero (2024) en el apartamento del Bajo Los Molinos que ella rentaba”, dijo Arce en representación de sus colegas.
En adelante, reconstruyó los hechos, reprochó a Buzano y cuestionó la maldad con la que cometió el femicidio. El juez incluso le preguntó al hombre dónde quedó el corazón de Nadia, pues fue uno de los órganos de su cuerpo que nunca apareció.
Para Herrera, la intervención de Arce fue un “reproche muy vulgar, temerario y malicioso”.
El abogado afirmó que es natural que el Tribunal se dirija al sentenciado y le explique el porqué se llegó a una determinada conclusión.
Sin embargo, esta vez, dijo, no fue dentro del marco legal, sino que se hizo de una forma “exhibicionista delante de la prensa y las personas presentes”.
Herrera argumentó que las manifestaciones en esa sala de juicio le generaron a su cliente un “daño irreparable”, pues Buzano vive rodeado de una población carcelaria “muy ruda”.
“Le parece a esta representación que tanto respeto merece el Tribunal, así como el Ministerio Público, la defensa y desde luego, en el derecho criminal, el imputado”, concluyó Herrera en su escrito.
Agentes judiciales hallaron el cuerpo de Nadia el 16 de mayo del 2024 dentro de una refrigeradora situada en el patio frontal de la casa donde vivía entonces Buzano, en San Pablo de Heredia.
Su cuerpo estaba desmembrado y almacenado en frascos y telas.
