
Jeremy Buzano Paisano, el único sospechoso de asesinar a Nadia Peraza, de 21 años, recibió su sentencia la tarde de este viernes en los Tribunales de Heredia.
El Tribunal Penal, conformado por los jueces Hanzel Araya, Andrea Fonseca y Guillermo Arce, dictó 79 años de cárcel.
La cojueza Andrea Fonseca explicó que esta cifra contempla 35 años de prisión por el delito de femicidio, así como 11 estafas informáticas bajo la modalidad de delito continuado, que suman 10 años por cada una; sin embargo, bajo las reglas de penalidad del delito continuado, se fija una pena de 20 años.
Además, se le atribuyen ocho delitos de suplantación de identidad en concurso material, que suman 24 años de prisión y 79 en total. Sin embargo, la pena se fijará en 50 años de cárcel, que es el máximo permitido en la legislación costarricense. Además, Buzano deberá pagar el daño moral causado a la madre de la víctima.
“Usted fue el que mató a Nadia Peraza, usted lo hizo entre la noche del 22 de febrero y la madrugada del 23 de febrero (2024) en el apartamento del Bajo Los Molinos que ella rentaba”, dijo el juez Arce en representación de sus colegas.
“La fue separando, fue separando la piel del músculo y el músculo de los huesos, lo hizo de manera lenta, poco a poco, con el paso de las horas, pequeños pedazos, pequeños trozos. La cortó en pedazos tan pequeños, del tamaño que pudieran ingresar en la boca de un tarro de mayonesa, tarros de Suavitel, galones de cloro, que terminaron siendo las urnas donde estaban descansando los restos de Nadia”, afirmó Arce.

Único responsable
Por primera vez desde que inició el juicio por el caso de Nadia Peraza, el 18 de febrero de este año, una extensa fila saturó los pasillos de esta instancia judicial poco antes de la 1:30 p. m. Al menos 30 personas buscaban ingresar a la sala siete, una de las más grandes de estos Tribunales. Muchos quedaron por fuera.
En las bancas del público se vieron rostros ya conocidos. La madre de Nadia, quien se sentó al lado del representante de la Fiscalía y de su abogado; sus hermanos, sus tíos y una prima. Algunos de ellos habían acudido semanas atrás en calidad de testigos del Ministerio Público.
Este viernes; sin embargo, el ambiente en la sala fue distinto, pues el silencio, quizás por la expectativa, se apoderó del recinto. Cerca de la 1:45 p. m., el sospechoso ingresó escoltado y la lectura comenzó casi de inmediato.
Presidió esta vez la jueza Fonseca, pero fue Arce quien tomó la palabra minutos después para explicarle a Buzano, punto por punto, por qué el Tribunal decidió privarlo de libertad por varias décadas. En el peor de los escenarios, este joven de 27 años saldrá de prisión cuando tenga 77.
Arce reconstruyó la línea de tiempo desde que Buzano conoció a Nadia en 2020 hasta que la asesinó en febrero del 2024. El juzgador dejó escapar frases contundentes y, aun entonces, el ahora culpable no mostró ningún tipo de emoción.
Mudo, callado, parpadeando lento y con la mirada fija. De vez en cuando dejaba entrever una leve sonrisa, casi imperceptible. Nada distinto de lo que demostró durante el resto del debate, y así lo reprocharon los jueces. Buzano, al día de hoy, no mostró arrepentimiento por sus actos.
Arce explicó que la violencia hacia Nadia comenzó a gestarse, como un germen, desde que conoció a Buzano. Pasaron apenas unos meses para que este sujeto la agrediera físicamente e incluso se abalanzara sobre un tío de Nadia que intentó intervenir en una violenta pelea entre la pareja.
Las discusiones escalaron hasta que fue necesaria la intervención de la Policía, una y otra vez. El hombre llegó incluso a golpear a Nadia “con el puño por la boca e hizo que llegara la policía”, dijo el juzgador.
“No Jeremy, no eran como usted lo dijo en su defensa, que a veces tenían puntos de vista distintos. Usted utilizó la palabra ‘debates’, cuando tiene que intervenir la policía ya no son discusiones, ni puntos de vista distintos, ya son agresiones”, aseveró.
Continuaron los llamados de auxilio de Nadia a la Policía, Buzano comenzó a consumir cada vez más sustancias, no mantenía un solo trabajo fijo y Nadia aparecía con moretones en sus brazos, sus piernas y su cuello. Las agresiones eran constantes y Nadia temía.
Arce reprochó que Buzano siguiera a esta joven hasta su trabajo para acecharla, atemorizarla y exigirle.
“Usted llegaba y pateaba, llegaba exigiéndole que tenía que darle dinero o tenía que darle comida. Su abogado en algún momento dijo, ‘en seis meses fueron dos ocasiones’, es que no debió haber sido ninguna. Es que son actos de agresión que no se pueden permitir”, dijo.
“A Nadia le daba miedo”, agregó.
Esta joven también sintió temor durante otro episodio de violencia doméstica que, una vez más, requirió la intervención de la Policía. En esa ocasión, Buzano la amenazó con un cuchillo. “Posiblemente de manera inconsciente, pero usted estaba dando un anuncio de lo que iba a pasar”, concluyó el juzgador.
Esta joven perdió contacto con su familia el 20 de febrero del 2024 y Buzano permaneció viviendo en el apartamento que ella alquilaba hasta el 7 de abril de ese mismo año, cuando decidió buscar otro sitio.
Se sabe que dejó Bajo Los Molinos ese día, porque una cámara de seguridad en el complejo lo captó sacando, con ayuda de un transportista a quien contrató por ¢15.000, la refrigeradora, una lavadora y otras pertenencias. En esa nevera cargaba el cuerpo de su expareja.
“En los videos se ve cómo le cuesta que suba la refrigeradora, hay una persona que tiene que venir a ayudar. Se ve que le costaba, que le dolía la mano izquierda que tenía envuelta en algo y no podía subirla. Era lógico que necesitaba ayuda”, dijo. Arce explicó que Buzano tenía una herida profunda en su mano, que se hizo justo la noche en que mató a su pareja.
El hombre se trasladó a San Pablo de Heredia con los restos de la mujer en ese electrodoméstico, atado con mecates tensos que impidieron que se abrieran sus dos puertas, pero que no evitaron que se desprendiera un olor desagradable una vez que llegó a su destino.
Buzano arribó ese mismo día a esa vivienda y colocó la refrigeradora en el patio frontal de la casa. La nevera era visible incluso desde la acera. Allí permaneció ese electrodoméstico más de un mes y Buzano dormía en un cuarto a solo algunos metros.
Para los juzgadores este hecho refleja el grado de posesión que este hombre llegó a sentir por Nadia, al punto de que ni siquiera temía ser descubierto.

¿Por qué esa maldad?
El sujeto tenía entre sus pertenencias las cédulas, la tarjeta y el teléfono de Nadia, “todo lo que una persona no dejaría cuando se va”, dijo Arce.
Así, con todo esto que no le pertenecía, se presentó a la delegación de la Policía Judicial de Heredia el 16 de mayo, cuando finalmente apareció el cuerpo.
“Tuvo el tiempo suficiente para destrozar el cuerpo de Nadia en tantos pedazos, en tantos fragmentos. Fue usted el que se hizo pasar por Nadia una y otra vez para evitar y atrasar la aparición de su cuerpo”, continuó diciendo Arce.
“¿Por qué esa maldad de cortarla, separar los huesos, cercenar la piel, los tejidos blandos en trozos pequeños, separar las partes de las manos, de los pies para que pudieran ingresar en tarros? (...) El por qué y el dónde, solo usted tiene la respuesta", agregó.
El femicidio de Nadia estremeció al país e incluso a funcionarios judiciales con décadas de experiencia en el campo forense y de recolección de indicios. Durante el mes de debate, al menos dos manifestaron que nunca en su vida habían hallado un cuerpo humano en esas condiciones.
Tanto el abogado de la familia de Nadia, Joseph Rivera, como el representante del Ministerio Público, Óscar Serrano, celebraron la pena impuesta a este sujeto. El abogado defensor, Francisco Herrera, adelantó a la prensa que, en cuanto tenga en sus manos la sentencia completa, apelará.

