
Mucho nos hemos acostumbrado a ver luces rojas cuando manejamos por carriles colapsados. Y quizás de manera inusitada, en medio de esa orquesta de bocinas, entraron en escena los carros eléctricos: un reflejo de la transición a una sociedad de energía limpia que añoran los países industrializados, donde tareas como manejar se puedan automatizar. Y si bien ya ocurre en ciertos países, para amplificar la red se requieren minerales.
Si quieren disminuir la huella del petróleo, así como para el desarrollo de tecnología, las naciones primero deben contar con litio, tierras raras, cobre, manganeso... minerales que en algunos casos pueden obtener de sus terrenos, pero que en la mayoría dependen de sus aliados. Y como ceder materia prima nunca ha sido sencillo, Estados Unidos lidera una pugna para abastecerse de minerales, en la cual trajo a Costa Rica al ruedo.
El 16 de mayo, el subsecretario de Estado para Asuntos Económicos de Estados Unidos, Jacob Helberg, visitó nuestro país como parte de una gira que incluyó a Guyana y Panamá. Entonces se anunció que sostendría reuniones bilaterales y que participaría en eventos enfocados en “avanzar los intereses estadounidenses”. Dos días después estaba en barrio Otoya, en la Casa Amarilla.
Entre las prioridades de la gira, se enlistó reforzar la cooperación hemisférica en energía, infraestructura y tecnologías vinculadas a minerales esenciales para la transición energética. Helberg, máster en Ciencias, Riesgo y Estrategia de Ciberseguridad, “ha trabajado con líderes del Congreso para crear conciencia sobre los riesgos para la seguridad nacional que plantea China”, de acuerdo con el sitio web del Departamento de Estado de EE. UU.
Su misión, además, es construir “redes resilientes y confiables” para que Estados Unidos y sus socios garanticen la seguridad de las cadenas de suministro de chips y minerales críticos para la inteligencia artificial, según ha dicho en entrevistas a medios internacionales y posteos en redes sociales.
Explícito es el interés tecnológico e implícito el intento de Estados Unidos por reducir uno de sus puntos más débiles frente a China, ya que el país asiático domina la mayor parte del mercado de minerales críticos.
En consecuencia, EE. UU. ya negoció subvenciones, garantías, préstamos e inversiones de capital para impulsar proyectos de minería y su procesamiento en Argentina, al tiempo que firmó un memorando de entendimiento para avanzar en las negociaciones sobre minerales críticos en Chile.
Ahora bien, durante su paso por Costa Rica, el subsecretario se reunió con el canciller Manuel Tovar, la ministra de Comercio Exterior (Comex) Indiana Trejos, y la ministra de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt), Paula Bogantes.
Revista Dominical consultó a Cancillería, Comex y Micitt acerca de los temas puntuales que abordaron y la posibilidad de suscripción a acuerdos o compromisos relacionados con minerales críticos.
Cancillería respondió con enlaces a dos posts de Facebook de los ministerios que indican que se dialogó sobre “posibles acciones conjuntas sobre seguridad energética y la resiliencia en las cadenas de suministro de minerales críticos en la región”.
“Abordamos el potencial de la inteligencia artificial para mejorar la eficiencia gubernamental y analizamos estrategias de ciberseguridad para proteger nuestra infraestructura crítica. Integrar soluciones de IA y reforzar nuestros sistemas de protección son pasos necesarios para asegurar que la digitalización del Estado sea ágil, transparente y segura”, agrega un posteo del Micitt.
Sin embargo, sobre los posibles acuerdos tomados con el subsecretario, Cancillería indicó que “nos estaremos refiriendo oportunamente, ya que actualmente las conversaciones se encuentran en una etapa inicial”.
Por su parte, Comex indicó que durante la reunión no se establecieron acuerdos en relación con minerales críticos y que “se intercambiaron perspectivas sobre la posición estratégica de Costa Rica para el fortalecimiento de las cadenas de suministro globales en sectores de alta tecnología, tales como los semiconductores y dispositivos médicos”.
“Asimismo, se exploraron vías para la atracción de nuevas oportunidades de comercio e inversión hacia el territorio nacional. En este contexto, Costa Rica manifestó su interés de explorar la posibilidad de participar en iniciativas globales de seguridad tecnológica, tales como Pax Silica“, agregó.
Micitt no respondió al cierre de esta edición.

Carlos Cascante, analista internacional, considera que la reunión también pudo centrarse en otros frentes económicos de interés para Estados Unidos, como la infraestructura crítica que incluye puertos, rutas terrestres y ferrocarriles, y la implementación de la tecnología 5G.
Además, en caso de que se negociaran acuerdos vinculados con minerales críticos, Cascante estima que estos formarían parte de la estrategia estadounidense para “arrebatarle el mercado a China”.
En ese sentido, Costa Rica podría convertirse en un aliado estratégico más que proveedor, pues hasta ahora no existen investigaciones que permitan asegurar que el país posee minerales considerados críticos por algunas potencias industrializadas.
A EE. UU. también podría servirle una conexión a un país cercano con yacimientos, ya que China tiene concesiones mineras en el 8,5% del territorio nicaragüense, según registros de la Fundación del Río.

Lo crítico de los minerales
Fernando Alvarado Villalón, geólogo especializado en minerales industriales por la Universidad de Leicester, explicó que restringir el acceso a materias primas puede representar un “desastre” para cualquier nación, desde el punto de vista productivo. Así ocurrió en 2010, cuando China interrumpió el suministro de tierras raras hacia Japón.
Entonces Japón dependía de esos minerales para sostener parte de su producción tecnológica, por lo que la medida encendió las alarmas sobre la vulnerabilidad de las cadenas de suministro. Desde entonces el concepto de “minerales críticos” cobró fuerza, pero no existe un listado universal sobre ellos, debido a que cada país define cuáles recursos considera indispensables según sus características geológicas e industriales.
Por lo general, se habla de tierras raras, litio, níquel, cobalto, manganeso, platino, cobre y aluminio. Con ellos se ha popularizado desarrollar chips para elementos que van desde baterías eléctricos hasta armamento militar.
“No hay una distribución uniforme de todos de los minerales en la corteza terrestre (...). Están concentrados, algunos de ellos en ciertas regiones del planeta por la condición geológica”, explica Alvarado, profesor en la Escuela Centroamérica de Geología de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Por ejemplo, Sudamérica es uno de los principales proveedores de litio y cobre, mientras que la República Democrática del Congo concentra importantes reservas de cobalto.
El caso más particular es China, que controla gran parte del mercado mundial de tierras raras gracias a sus yacimientos y a los materiales que importa. También domina la producción de magnesio y silicio, sumado a que tiene una mayor capacidad de refinamiento comparada con Estados Unidos porque sus regulaciones ambientales son menos estrictas.

Desventaja de EE. UU. ante China
Para el analista Carlos Cascante, la administración de Donald Trump libra esta “lucha incesante por buscar fuentes de minerales críticos” al verse en una desventaja política ante China: en el caso de que la potencia asiática le cierre el mercado, no tendría una “salida viable” para reponer el acceso.
En su lugar, ahora Washington trabaja en tres líneas: busca fuentes alternativas de países con yacimientos (mayoritariamente en África), investiga la sustitución científica de los minerales e intenta fortalecer a las empresas estadounidenses para que desarrollen sus propios procesos de exploración, extracción y refinamiento de los materiales.
Por ello, considera que la visita del subsecretario Helberg por Centroamérica y el Caribe, que luego se extendió a Filipinas, no necesariamente responde a un interés de explorar minerales en cada país, sino a la intención de ampliar la red de posibles proveedores.
El desafío, añadió el analista, no radica tanto en encontrar minerales en la naturaleza, sino en refinarlos. Este proceso exige multimillonarias inversiones, provoca impactos ambientales significativos y exige años de desarrollo industrial.
“Buscar minerales críticos por todas las regiones del mundo es como una alerta roja permanente, no solo en la administración Trump. Es como una política de estado”, señala Cascante.
“Estados Unidos tiene el know-how, pero China tiene los materiales (...). El gran problema que tiene Estados Unidos es que China puede avanzar tecnológicamente y equiparar la capacidad de know-how de los Estados Unidos, pero conseguir una mina, explotarla, eso puede tardar 10 años”, agrega.
En esa lógica, Costa Rica podría convertirse en un aliado en el campo de los microprocesadores para EE. UU. Con un tablero geopolítico donde quien más tenga minerales liderará la transición energética, quizás ese sea su prospecto.

