Selección Nacional

Opinión: Luis Fernando Suárez es el único que puede clasificar a la Selección a Catar

Más allá del clamor por sacar a Suárez, es imposible que con cuatro técnicos y otro cambio a destiempo se genere un milagro. Triple fecha de enero y febrero ante Panamá, México y Jamaica definirán el destino

Antes de que empiece el tiro al blanco contra este periodista por decir lo que piensa, quiero aclarar que para nada soy un defensor de Luis Fernando Suárez y mucho menos avalo su gestión (37% de rendimiento en la octagonal), sus cambios tardíos en la mayoría de los juegos, sus contradicciones en las convocatorias al llamar y quitar de un momento a otro a un jugador que era titular y luego ya no existe.

Tampoco soy un conformista y muchísimo menos me gusta el funcionamiento de una Sele que con Suárez y antes de Suárez no tenido idea de cómo atacar y carece de un plan ofensivo. La gran virtud, si es que la hay, sigue siendo contener en defensa, apostar a las individuales y el corazón de unos líderes que aunque los años les pesan, tienen pundonor y ambición.

Aclarado todo lo anterior, sigo pensando que solo con el técnico colombiano se puede lograr el milagro de ir al Mundial de manera directa o la hazaña de conseguirlo vía repechaje. Ambos retos, igual de titánicos en medio del presente tan raquítico del fútbol tico. ¿Por qué soy tan testarudo?

Simplemente porque la improvisación del Comité Ejecutivo de la Federación Costarricense de Fútbol, que encabeza Rodolfo Villalobos, es la que tiene a la Tricolor en la posición tan caótica en la que está y seguir este camino no cambiará nada. Quienes exigen el cambio será que alguna vez vieron a la Selección clasificar con cuatro entrenadores en un mismo ‘proceso’, si es que esa palabra existe en nuestro fútbol.

Si me equivoco y me falla la memoria, acepto el error, pero yo no recuerdo que la Sele de 1990, la del 2002, 2006 y mucho menos la del 2014 y 2018 lograran sus objetivos con cuatro entrenadores desfilando por el banquillo y con un timonel asumiendo a falta de seis fechas, como pasaría en la actualidad si se destituye al colombiano (ya pasaron Gustavo Matosas, Rónald González y Suárez).

Si se opta por hacer caso al clamor de las masas, sin duda alguna que quien venga pondrá de excusa que no tiene tiempo, lo que es cierto, que necesita conocer en entrenamientos y partidos a jugadores que se ven bien en los equipos, también cierto. Incluso, saldrá con el discurso de que no le dejaron un panorama muy alentador, igual de verdadero, y finalmente saldrá con que hay que armar equipo a lo interno y que para esto se debe apostar a procesos, otra verdad absoluta.

En medio de todo esto, será mínimo lo que pueda solucionar en menos de dos meses para la próxima triple fecha de la eliminatoria (Panamá, México y Jamaica) y sin fogueos ni prácticas. Que lo diga Honduras, que hizo un cambió de timón hace dos jornadas y ya están fuera de Catar. El propio Hernán Darío Gómez ya sacó el repertorio normal en su discurso para defender que la receta del éxito es planificar y trabajar a largo plazo, ingredientes que él no tuvo.

Suárez ya probó a 62 jugadores, tiene cinco meses en el cargo, al menos se dio cuenta que hay figuras que ya no dan y finalmente optó por abrirle espacio a jóvenes como Jewison Bennette, Orlando Galo y Gerson Torres. Además, recurrió a microciclos y pidió más de estos espacios porque no conocía a fondo el fútbol nacional y se topó con una crisis más profunda, en la que los líderes están desgastados y son pocos los nuevos que levantan la mano.

Será que quien llegue puede hacer magia y sin tiempo, espacio ni materia prima cambiará todo de un momento a otro y convertirá la pesadilla en un cuento de hadas. Desde mi punto de vista, jamás, y por lo mismo, reitero que solo con Suárez se puede ir al Mundial. Cualquier otra modificación es seguir en la improvisación de Villalobos y su grupo, quienes se caracterizan por las malas decisiones que se arrastran desde el fútbol base con timoneles inexpertos encargados de formar.

Para bien o para mal, Suárez es la única esperanza, porque en el fútbol no hay milagros todos los días, solo el trabajo y la calidad hacen que se cumplan los objetivos.

Finalmente, no se puede dejar de lado que quienes claman por quitar a Suárez se olvidan que su cláusula de rescisión no sería de un puñado pequeño de dólares, sino que también está la limitante económica para una Federación en crisis financiera y que se vio obligada a salir en busca de préstamos para tapar los huecos.

Cada quien puede pensar lo que guste, pero en la realidad del fútbol tico, ni el timonel más laureado de la actualidad puede clasificarnos al Mundial en un panorama tan limitado. Si no es con Suárez o a pesar de Suárez, será imposible.

Cristian Brenes

Cristian Brenes

Periodista en la sección de Deportes de La Nación. Bachiller en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre el Cartaginés.