Esteban Valverde. 13 agosto
Matías Wanchope es extremo, pero tiene gol y lo ha demostrado en su diferentes torneos regionales con la Academia de Los Ángeles FC. Fotografía: Instagram Academia de Los Ángeles FC.
Matías Wanchope es extremo, pero tiene gol y lo ha demostrado en su diferentes torneos regionales con la Academia de Los Ángeles FC. Fotografía: Instagram Academia de Los Ángeles FC.

Su nombre no es Paulo César, tampoco Javier Vicente ni Carlos; sin embargo, su apellido sí es Wanchope. Matías Wanchope tiene 11 años y el fútbol ha sido su vida; su padre es Javier Vicente y sus tíos Paulo César y Carlos, todos exjugadores históricos de Costa Rica.

Este niño juega en la academia de Los Ángeles FC de la MLS y desde temprana edad ya está deslumbrando con sus condiciones innatas como jugador. Un gol propio en el que deja en el camino a tres rivales, saca al arquero y marca de taquito se volvió sensación en las redes sociales.

Su padre, Javier Vicente, habló con La Nación desde California, donde reside con su familia con la clara intención de darle mejores condiciones de vida al menor.

El hogar compuesto por el exfutbolista y su esposa Maricruz Quirós tenía claro que en el país de las barras y las estrellas Matías podía obtener un nivel de educación alto y, además, continuar con su pasión.

“Yo me vine después de terminar el contrato en Panamá, estuve cuatro años, terminé contrato con ellos, luego de eso mi esposa y yo nos sentamos a hablar y decidimos traernos a Matías, que es mi hijo menor, para Estados Unidos. Siempre le hemos buscado mejores opciones, queríamos mejor nivel de estudio, desarrollo del idioma y paralelo a eso que tuviera oportunidad deportiva. Él jugaba en Saprissa en la U-9 y U-10. Ya vamos a cumplir tres años de estar acá y se le dio la opción de Los Ángeles FC”, resumió el padre.

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Aunque todavía es un niño, el hijo del exgoleador del Saprissa tiene características muy marcadas que lo hacen ser un futbolista diferente. De hecho, el papá no se atreve a compararlo con el estilo que se le conoció a él o a su tío Paulo César, figura de la Selección en las Copas del Mundo de Corea y Japón 2002 y Alemania 2006.

Al pequeño se le nota un carácter fuerte, además es competitivo e inteligente en el campo.

“Sí hay una relación conmigo, con mis hermanos, que pasábamos jugando siempre. Él es así, él tiene pasión, pese a su edad ha tenido que sortear muchos obstáculos, por ejemplo acá no sabía el idioma y a los dos días estaba haciendo una prueba en Los Ángeles FC. Recuerdo que eso lo hizo ser fuerte mentalmente porque salía cabizbajo de los entrenamientos y me decía que no entendía nada. Yo le decía que siguiera haciendo lo suyo, todo se hizo más llevadero cuando entró a la escuela, cuando él inicia el periodo lectivo acá entiende el idioma y en seis meses se pone al día”, describió Javier Vicente.

Respecto a las características deportivas si se ven similitudes y diferencias en las condiciones, respondió lo siguiente:

“Yo era un poco diferente cuando comencé, pero él me recuerda mucho a nosotros tres (Javier, Paulo y Carlos), nosotros éramos flacos, rápidos, con pierna larga, hábiles, pero con la diferencia de que él es zurdo. Acá viene la diferencia, nosotros fuimos más delanteros centros, en cambio él sí juega por los costados, es extremo, aunque puede jugar como centrodelantero”, detalló.

La anotación que causó revuelo y dio a conocer la historia no fue vista en vivo por el papá, porque él trabaja como entrenador y su práctica coincidió con el duelo, aún así cuando la pudo observar, el mayor de los Wanchope no escondió su sorpresa.

“Uno se sorprende, él no deja de sorprender día a día, él es muy ocurrente, él está en la casa, siempre está haciendo bromas y él es espontáneo y así es el gol. Es un gol creativo, yo lo he visto hacer cosas interesantes a nivel de él. Él es nacido en 2007, pero juega con el grupo 2006, juega en una categoría mayor, ese partido fue contra un equipo 2005, es decir, todavía más exigente”, expresó.

En el trabajo extrafútbol una situación que convenció a la familia Wanchope Quirós es que para poder jugar su hijo debe tener buenas notas, así lo exige la institución deportiva a la que pertenece. Además, a su corta edad ha vivido concentraciones largas y torneos exigentes, por lo que ya sabe enfrentarse a estas experiencias como deportista de élite.

“Acá la educación es primordial, acá a los niños se les exige en el estudio, en la academia de Los Ángeles les dan seguimiento, ellos se reúnen periódicamente con los papás y piden las calificaciones, es un soporte para nosotros y una motivación para los niños”, finalizó.

Javier Vicente Wanchope celebra una anotación con la camisa del Saprissa, uno de los cinco clubes que defendió en el país. Fotografía: Archivo GN.
Javier Vicente Wanchope celebra una anotación con la camisa del Saprissa, uno de los cinco clubes que defendió en el país. Fotografía: Archivo GN.

¿Qué hace Javier? Por su parte, el exfutbolista ahora se centra en su trabajo en el fútbol base.

“Aquí estoy trabajando con un club de divisiones menores, con un equipo local. Ahí tenemos niños de diferentes edades, coordino con el director del club lo de los entrenamientos, hablamos sobre el trabajo y pues me mantiene muy ocupado, también estuve tres años en un colegio”, mencionó.

La idea de Javier Vicente es mantenerse el mayor tiempo posible en California y continua profesionalizándose como estratega para cuando se presente una oportunidad en una máxima categoría, sea de Costa Rica o del exterior.