Carolina Jaikel recibió hace unas horas una sesión más de quimioterapia. Como los efectos fuertes los siente hasta cuatro o cinco días después del tratamiento, la esposa de Bryan Ruiz alistaba sin problemas lo que lleva en sus maletas.
En su agenda figura un evento impostergable: alzar vuelo rumbo a Estados Unidos para acompañar a su hijo Benjamín en el torneo de fútbol Dreams Cup, organizado por el Inter Miami.
Como parte de la tribu que no la suelta, su hermana, Priscila Jaikel, la acompañó en la quimio. Tras la sesión, Carolina contó que se sentía bien, nada más con un poco de sueño por los medicamentos. Eso sí, siempre con ese dolor fuerte en el sacro que ha ido en incremento desde hace semanas.
Optó por hacer reposo post quimio, pensando en ahorrar fuerzas porque le esperan días de trajín entre aeropuertos y la cancha, en vista de que Benjamín jugará con la U-10 de Fútbol Consultants al menos tres partidos, pactados para el 23, 24 y 25 de mayo.
Naples Eagles Futsal, Southern Homestead Blue y Plantation FC Eagles son los rivales y mientras que ella tendrá mucho ajetreo por el fútbol junto a Benji, lo mismo pasa con Bryan Ruiz, pero en Costa Rica.
Él dirige al equipo U-21 de Liga Deportiva Alajuelense y lo tiene en la final de la categoría, que será ante Sporting. El partido de ida se jugará este viernes 22 de mayo, a las 7 p. m., en el Estadio Puente Piedra; mientras que el campeón se coronará el 2 de junio, a las 5 p. m., en el Estadio Alejandro Morera Soto.
Durante el rato que reposaba, en la noche previa al viaje de este jueves, a Carolina le nació la idea de responder preguntas y comentarios de sus seguidores en Instagram.
La dinámica se convirtió en una especie de entrevista reveladora, con preguntas de todo tipo formuladas por personas que ella no conoce, pero que la aprecian, tal y como puede comprobarlo a continuación.
- ¿El dolor de sacro a qué se debe?
- Probablemente se debe a la radiocirugía tan fuerte que me hicieron, ya el tumor había fracturado el huesito y la radiocirugía lo debilita más. Hoy en día el dolor parece ser una mezcla de la fractura, necrosis ósea, inflamación profunda muscular, necrosis muscular e irritación nerviosa. Una bomba, pero con PET scan (tomografía por emisión de positrones) sin signos de tumor, gracias a Dios.
- ¿Cómo está de ánimo y mentalmente?
- Tengo días duros, estos últimos han sido difíciles porque he estado con demasiado dolor y ese dolor crónico agota. Pero sé y tengo claro que soy una bendecida, que a pesar de ese dolor tengo muchísimos milagros pasando en mi vida e intento enfocarme en eso. Si hay algo que he aprendido en estos meses es a no dejar que el miedo me robe el presente.
- ¿Entonces ya no tiene cáncer?
- El estado de la enfermedad que yo tengo, es fase 4. Esto significa que salió del tumor primario y se expandió a hacer metástasis a un lugar alejado. Eso hace que yo pueda tener enfermedad microscópica (que no se ve en exámenes), en todo el cuerpo. La fase 4 no se cura, ni puede estar en remisión. Lo que podemos lograr es NED (que significa enfermedad no detectable) en imágenes.
”Que significa que, a pesar de que puede haber enfermedad microscópica en el cuerpo, no hay tumores visibles en exámenes. Este es el lugar donde yo estoy. Por eso hago quimio cada tres semanas, no sabemos por cuánto tiempo, para intentar que los tumores no vuelvan. Ahora, la enfermedad no tiene cura por ahora científicamente, pero para Dios no hay imposibles”.

- ¿Cuántas quimios le faltan?
- Yo hago quimio cada tres semanas, las primeras que hice fueron muy pesadas. Hacía carboplatino con pemetrexed y ahora solamente hago la segunda, solita, ya es mucho más fácil y tranquila. Ninguna de las dos bota el pelo.
- ¿Está bajo control actualmente?
- Sí, estoy bajo control, probablemente voy a estar en control toda la vida, hago quimioterapia cada tres semanas y no sabemos todavía por cuánto tiempo y cada tres meses yo me voy a Houston, a hacerme todos los exámenes. Yo tengo aquí un oncólogo en CIMCA (Centro de Investigación y Manejo del Cáncer) que es espectacular y en Houston tengo una oncóloga.
- Si sigue así, ¿cuál sería el pronóstico?
- No tengo idea cuál es el pronóstico, yo tuve una cita muy difícil donde me dijeron esto no se cura, lo que podemos es dar tiempo y calidad de vida (...).
”No hemos vuelto a hablar de tiempos, esa es la realidad y yo ni siquiera lo quiero preguntar; porque yo vivo el presente. Enfocarnos en el futuro en lugar del presente como que nada más da ansiedad y yo estoy tratando de concentrarme en el presente, que ese miedo y esa incertidumbre no me gane. Y esta es la parte más dura”.

- ¿Su tratamiento actualmente en la CCSS es imposible?
- La quimio que yo estoy llevando, el tratamiento sistémico y la Zometa, fijo sería el tratamiento que me da la CCSS. No estoy segura de si me hubiera hecho las radiocirugías. No sé si sería parte del tratamiento de ellos, no me consta. Pero la razón por la que yo hago tratamiento en Houston y en privado, es porque allá me hice las radiocirugías.
”Y me veo en privado porque me encanta mi oncólogo, lo respeto demasiado como ser humano y como doctor. Tengo un seguro médico que me permite tratarme con él y hacer la quimio en privado, simplemente eso”.
- ¿En qué hospital le ponen la quimio?
- Yo me pongo la quimioterapia y me trato con mi oncólogo en CIMCA y yo creo que en Costa Rica somos privilegiados de la calidad de profesionales que existen tanto en lo público como en lo privado.
- Usted está como cada uno de nosotros, nadie sabe cuánto tiempo nos queda y lo olvidamos...
- Esto es lo más cierto que existe, esto yo no lo entendí al principio, sino con los meses, que no hay una diferencia muy grande. Sinceramente, no sabemos cuánto tiempo tenemos en esta vida y lo que tenemos en un futuro. Esa es la realidad y yo simplemente tengo un recordatorio de que la vida es frágil; así que nada más hay que vivirla al máximo, aprovecharla y vivir cerquita de Dios.
