
El concepto de la “Gran América del Norte”, impulsado desde Estados Unidos como parte de su estrategia de seguridad hemisférica, comienza a tomar forma en el discurso oficial costarricense.
Este miércoles, el canciller Arnoldo André Tinoco sostuvo en el programa radiofónico Nuestra Voz que esta visión responde a una nueva realidad geopolítica en la que las amenazas ya no provienen de otros Estados, sino de redes criminales internacionales.
El jerarca adujo que la geopolítica combina factores territoriales y políticos, y que históricamente ha estado marcada por disputas entre potencias.
Mencionó que aunque Costa Rica decidió no tener ejército porque no percibía amenazas externas que justificaran su existencia, el escenario actual es distinto. El canciller indicó que, en América Latina ya no existen conflictos armados entre países, sino enfrentamientos entre gobiernos y actores no estatales, como carteles del narcotráfico y redes de crimen organizado.
“Ahora el país ha cambiado y enfrenta un nuevo enemigo social, político y económico; el crimen organizado, derivado principalmente del narcotráfico, pero también del tráfico de personas, el contrabando y otras actividades ilícitas internacionales, incluida la legitimación de capitales”, indicó.
En ese contexto, André defendió la necesidad de fortalecer alianzas internacionales, especialmente con Estados Unidos, al que describió como la principal potencia militar del mundo.
No es algo nuevo
Para la analista internacional Nuria Marín, la propuesta no es algo nuevo, sino que retoma la Doctrina Monroe del siglo XIX, la cual planteaba que ningún imperio extranjero debía tener influencia en el hemisferio occidental, al considerarlo una zona de influencia estadounidense. En ese contexto histórico, la región fue catalogada como el “patio trasero” de Estados Unidos.
“En este momento, este enunciado, más que dirigido a otros imperios, está dirigido concretamente a China. Es clarísimo el mensaje”, señaló Marín.
En diciembre del año pasado, el presidente Donald Trump definió su estrategia de seguridad, conocida como “Corolario Trump” o “Doctrina Donroe”, que tiene como objetivo contrarrestar la influencia de China y Rusia, controlar la migración ilegal y combatir carteles de la droga mediante una relación transaccional y la posibilidad de intervención directa.
¿Qué significa la “Gran América del Norte”?
El concepto plantea una redefinición geopolítica del continente por parte de Trump, al ampliar la noción tradicional para los latinoamericanos de América del Norte como limitada a Canadá, Estados Unidos y México, para abarcar todo el territorio ubicado al norte de la línea del ecuador.
Esta iniciativa incluye a Costa Rica, ya que comprende desde Groenlandia hasta el Golfo de América y el Canal de Panamá.
Así lo dio a conocer el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien explicó que todos estos países “no forman parte del sur global”, y que ahora transformarán las relaciones y la seguridad en todo el hemisferio. “Es nuestro perímetro de seguridad inmediato”, añadió.
De acuerdo con André, esta visión permitiría articular esfuerzos regionales para combatir amenazas comunes, como el narcotráfico, el tráfico de personas y la legitimación de capitales.

¿Qué significa para Costa Rica?
Para Costa Rica, un país sin ejército desde 1949, este enfoque representa un cambio en la forma de enfrentar los desafíos de seguridad.
El canciller sostuvo que la cooperación internacional es clave para hacer frente a las amenazas, y valoró positivamente el acuerdo “Escudo de las Américas”, una iniciativa del gobierno de Estados Unidos que consistiría en el uso de fuerza militar estadounidense en países de Latinoamérica que autoricen ese tipo de incursión.
Aunque el jerarca indicó que el concepto de la “Gran América del Norte” aún no ha sido formalizado ni se ha traducido en acuerdos específicos, afirmó que ya se refleja en un aumento de la cooperación con Washington en materia de seguridad, con mayor participación de agencias como la Drug Enforcement Administration (DEA) y el Federal Bureau of Investigation (FBI) en investigaciones de crimen internacional.
Por su parte, la analista Nuria Marín advirtió que existen aspectos que generan preocupación en términos de un posible incumplimiento de principios fundamentales de la política exterior de Costa Rica.
Mencionó como ejemplo el caso más reciente en el que el Gobierno costarricense se retiró de un foro de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que aborda temas relacionados con los derechos de la población LGBTIQ+ y otras comunidades de diversidad sexual.
Además, indicó que decisiones como el tratamiento que se dará a las personas deportadas generan preocupación, ya que, si bien algunos han salido del país, no se descarta que otros no hayan podido regresar a su lugar de origen.
“La otra preocupación es que hay un discurso más militarista para un país que no tiene ejército y que siempre ha pregonado los principios de paz, seguridad internacional, respeto al derecho internacional y a los organismos multilaterales”, señaló Marín.
Desde la perspectiva económica, la analista indicó que datos recientes sobre la atracción de inversión extranjera directa muestran que la inversión de Estados Unidos hacia Costa Rica ha disminuido.
“Nosotros hemos tenido históricamente buenas relaciones comerciales; han sido nuestro principal socio comercial y una fuente importante de turismo. Sin embargo, no veo que esta visión de una ‘Gran América del Norte’ haya significado, en el corto plazo, un beneficio para el país”, explicó.
¿Tensiones con otras potencias?
El canciller Arnoldo André Tinoco aseguró que el acercamiento con Estados Unidos no implica cambios en las relaciones de Costa Rica con otras potencias.
Según indicó, el país mantiene vínculos diplomáticos y comerciales estables con China, con la que sostiene una relación fluida.
Además, señaló que existen proyectos de cooperación activos, como la donación de infraestructura en comunidades y el apoyo a espacios culturales.
En el caso de la Unión Europea, afirmó que las relaciones también son sólidas, con múltiples iniciativas de financiamiento en curso, entre ellas proyectos de transporte como el tren.
Por su parte, Marín advirtió que Costa Rica podría perder credibilidad frente a la comunidad internacional en términos de la solidez de sus principios.
Señaló que decisiones como la salida de espacios en la OEA o la aceptación de personas deportadas no responden a la imagen que históricamente el país ha proyectado en su política exterior.
