
La integración de las comisiones legislativas abrió el primer pulso político entre las bancadas de oposición y la nueva presidenta del Congreso, Yara Jiménez, del Partido Pueblo Soberano (PPSO).
Cada año, la presidencia de la Asamblea Legislativa tiene la potestad reglamentaria de definir cuáles diputados integran las distintas comisiones parlamentarias, consideradas el primer filtro de los proyectos de ley.
Sin embargo, en la práctica legislativa, las fracciones suelen enviar previamente sus solicitudes, con base en el perfil profesional, la experiencia o el interés político de cada legislador, y esas peticiones normalmente son respetadas.
No obstante, en este nuevo cuatrienio legislativo, la dinámica fue distinta, ya que Jiménez no acogió todas esas solicitudes y ubicó a 20 de los 26 integrantes del bloque democrático en comisiones diferentes a las que habían pedido.
Para las fracciones del Partido Liberación Nacional (PLN) y el Frente Amplio calificaron lo ocurrido como una falta de respeto por parte de la presidencia legislativa.
Ante ese escenario, las bancadas del PLN y FA, así como el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y la Coalición Agenda Ciudadana (CAC), recurrieron a un mecanismo del reglamento legislativo denominado “permuta”, que permitiría corregir o ajustar la integración original realizada por la presidencia del Congreso.
¿Qué es una permuta?
La permuta es un mecanismo establecido en el Reglamento de la Asamblea Legislativa que permite a dos diputados de una misma fracción intercambiar los puestos que ocupan en distintas comisiones legislativas.
En la práctica, funciona como un “trueque” reglamentario: un diputado deja su espacio en una comisión y otro hace lo mismo en una distinta, para intercambiarse mutuamente esos puestos.
No se trata de un nuevo nombramiento discrecional de las jefaturas de fracción, sino de un derecho reglamentario individual de los legisladores para reorganizar su participación en las comisiones.
El artículo 70 del reglamento establece que: “Los miembros de las Comisiones Permanentes durarán en sus funciones un año, pero tendrán el derecho de permuta durante el mes de mayo con diputados de otras comisiones (...), previo aviso a la Presidencia de la Asamblea, para que dicte el acuerdo correspondiente”.
Los únicos diputados que no tienen derecho de permuta son los presidentes de las comisiones.
Por su parte, el artículo 97 señala que las reglas aplicables a las comisiones permanentes también rigen para las comisiones especiales.
Por su parte, Claudia Dobles y Abril Gordienko tramitan una permuta para intercambiar puestos en comisiones especiales, con el objetivo de que Dobles salga de la de Honores y pase a integrar la de Ambiente, espacio actualmente ocupado por Gordienko.
¿Cómo se tramita una permuta?
El trámite inicia cuando dos diputados presentan una solicitud formal a la presidencia del Congreso indicando qué comisión dejará cada uno y a cuál ingresará.
Posteriormente, la presidencia legislativa comunica la gestión al plenario.
Si ningún legislador presenta objeciones, la permuta queda aprobada automáticamente. Sin embargo, en caso de existir oposición, el intercambio debe someterse a votación con la mayoría simple, es decir, requiere más votos a favor que en contra entre los diputados presentes en el plenario.
Una vez aprobada, la integración de las comisiones queda modificada de inmediato, sin necesidad de rehacer toda la distribución de puestos legislativos.
El jueves 28 de mayo, durante la reunión de jefes de fracción, la presidenta legislativa, Yara Jiménez, indicó que comunicará este lunes 1.° de junio la resolución sobre las solicitudes de permuta presentadas por las distintas bancadas.
Según explicó la oficialista, las fracciones tenían plazo hasta el viernes 29 de mayo para enviar las solicitudes de cambio entre comisiones.
Disputa por el control de las comisiones
En la práctica, las permutas abren la posibilidad para que diputados se trasladen a comisiones más relacionadas con su perfil profesional, experiencia o intereses políticos.
La politóloga Kattia Benavides explicó que en legislaturas anteriores las solicitudes de permuta normalmente eran acogidas sin mayores conflictos por la presidencia del Congreso, ya que respondían a acuerdos internos entre las bancadas legislativas.
Funcionaban como una herramienta para reorganizar fuerzas dentro de órganos estratégicos sin renegociar por completo la integración de las comisiones.
Sin embargo, considera que esta es la primera vez en muchos años que las recomendaciones de las fracciones no son aceptadas de forma amplia, lo que generó una tensión política entre el Directorio Legislativo y la oposición.
A criterio de la analista, el tema evidencia una primera confrontación importante entre el oficialismo y las fracciones de oposición, luego de varias semanas en las que el Congreso mostró señales de mayor consenso y votaciones unánimes en proyectos impulsados al inicio del nuevo período legislativo.
La politóloga considera que el oficialismo está utilizando la integración de comisiones, las presidencias y la coordinación parlamentaria como una herramienta para marcar el ritmo político del Congreso.
Desde esa perspectiva, las permutas se convierten en un mecanismo mediante el cual la oposición intenta recuperar margen de maniobra dentro de las comisiones estratégicas, colocando perfiles más técnicos o políticamente afines en temas específicos.
