Editorial

Editorial: ‘Prensa canalla’: nuestra respuesta a Pilar Cisneros

En entrevista con la ‘Revista Dominical’, la excodirectora de ‘Telenoticias’ y hoy diputada insistió en calificar a este medio como ‘prensa canalla’, pero no ofreció argumentos que lo sustenten. ‘La Nación’ tiene clara su responsabilidad de seguir haciendo un periodismo que cuestione y confronte al poder, como lo dijo desde su primer editorial, el 12 de octubre de 1946

Diputada Pilar Cisneros
24/02/2026 ( MATERIAL EMBARGADO HASTA LA PUBLICACION EN REVISTA DOMINICAL ) La diputada Pilar Cisneros Gallo, jefa de fracción del partido oficialista, durante una entrevista exclusiva con el diario La Nación desde su despacho en la Asamblea Legislativa. La legisladora abordó el panorama político tras los recientes resultados electorales y la agenda de cierre de legislatura. Foto: Alonso Tenorio. Alonso Tenorio
Diputada Pilar Cisneros
Esta fotografía forma parte de la serie de retratos que se le hicieron a la legisladora Pilar Cisneros Gallo, jefa de fracción del partido oficialista, para una entrevista exclusiva con la 'Revista Dominical' de 'La Nación'. (Alonso Tenorio/Atenorio)

Pilar Cisneros defendió durante casi cuatro décadas un periodismo incómodo con el poder, uno que –según decía– debía exigir cuentas a los gobernantes. Hoy, desde el lado del poder, la diputada oficialista acusa de “prensa canalla” a La Nación, canal 7 y CRHoy. Sin embargo, cuando se le pide explicar las razones, su argumentación, al menos en lo que respecta a este diario, no apunta a faltas éticas ni a malas prácticas periodísticas.

Según declaró en una entrevista con la Revista Dominical, el 1.° de marzo, su único reproche es que La Nación no asiste a las “conferencias de prensa” del mandatario, Rodrigo Chaves, no cubre sus giras o “nunca lo entrevista” y lo razona diciendo que, por ser el presidente de la República, “merece una atención especial”. Pero llamar “canalla” a un medio supone demostrar malas prácticas y la periodista Lucía Astorga intentó que Cisneros mencionara alguna. No lo hizo. No habló de inventar información, distorsionar datos, recurrir a fuentes inexistentes, difundir versiones sin verificación o “montar camas”. Al no atribuirle conductas de ese tipo, el calificativo parece responder más a la incomodidad que genera el escrutinio periodístico que propiamente a faltas del medio.

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