Opinión

Nuestro derrotero

12 de octubre de 1946

Un grupo de costarricenses, representativo de las fuerzas vivas del país, ha creído necesaria y oportuna la aparición de un nuevo órgano diario de publicidad.

La Nación, cuyo primer número es el de hoy, es el producto de un anhelo de bien público, fuerza impulsiva que movió a los fundadores de esta empresa.

Constituyendo los altos intereses nacionales la única preocupación que sentimos, ha de quedar terminantemente establecido que este periódico no será dominado por sectarismos: ni partido político, ni credo social intransigente, ni inclinación pertinaz de género alguno.

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