2 septiembre

Las gestiones de los diputados Gustavo Viales y Enrique Sánchez, de los partidos Liberación Nacional (PLN) y Acción Ciudadana (PAC), respectivamente, para postergar el inicio de la actividad electoral en el 2021 con el fin de despejar el camino al debate sobre los temas pendientes de la agenda nacional y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) es una bienvenida muestra de comprensión del momento histórico.

La voluntad de posponer actividades electorales y acortar la campaña indica deseos de promover una discusión serena. Es un magnífico mensaje para el país, el FMI y el mercado, todos necesitados de recuperar confianza en la capacidad de nuestras instituciones para sacar adelante los ajustes urgentes y polémicos.

En el PLN, el experimentado exministro de la Presidencia Rodrigo Arias se sumó al esfuerzo. Conversó con los diputados para hacerles ver la importancia de renunciar al inicio de la actividad electoral en el primer semestre del 2021. Arias tiene la perspectiva histórica y claridad para aquilatar el momento y comprender las amenazas que acechan en el futuro inmediato.

Más allá de la pandemia, es preciso resolver el problema fiscal y reactivar la economía, sostiene Arias, a quien no se le escapa la estrecha relación entre las dificultades del fisco y el crecimiento de todos los sectores productivos. El coronavirus agravó debilidades crónicas del país, pero no es la única causa de nuestras tribulaciones.

Por el lado de la fracción de gobierno, Sánchez no se hace ilusiones sobre los retos de los próximos meses. Los describió con claridad a riesgo de inquietar a los grupos más dogmáticos de su propio partido. “A la Asamblea Legislativa no solamente llegará el crédito del Fondo, sino también una serie de proyectos que concreten los acuerdos tomados con el Fondo. No serán proyectos sencillos y de trámite fácil. Vamos a discutir iniciativas que, posiblemente, tendrán que ver con activos del Estado. Posiblemente habrá proyectos relacionados con reformas institucionales importantes y con tributos. Es decir, no son discusiones sencillas”.

Si otros partidos se suman al esfuerzo por concretar el proyecto de ley requerido para aplazar la ruptura de los fuegos electorales, darán una muestra de realismo. A ninguna agrupación con aspiraciones de alcanzar el poder le puede complacer el futuro previsible si el Poder Ejecutivo y el Congreso no adoptan las medidas necesarias. Administrar una crisis como la actual es difícil, pero es imposible saber hasta dónde llegará sin urgentes correctivos.

Gobierno y opositores deben crear el ambiente propicio para una discusión fructífera y expedita. Eso comienza por posponer las distorsiones del ciclo electoral y se complementa con la sinceridad. Ambos deben expresar sus aspiraciones y poner las cartas sobre la mesas para construir una agenda con la mayor cantidad posible de puntos de acuerdo.

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Hora de abrir los ojos

Al gobierno le corresponde cultivar la confianza con la conducción de negociaciones transparentes que incorporen los puntos de vista de los opositores y satisfagan sus necesidades de información. El ensamblaje de la coalición necesaria para promover las reformas con la presteza requerida debe comenzar desde ahora. El proyecto de ley para posponer la actividad electoral podría ser el primer paso. La aprobación dirá mucho de la voluntad de las fracciones legislativas.

De ser aceptada, la iniciativa producirá ahorros en el financiamiento electoral; sin embargo, eso es lo de menos, aun ahora cuando los recursos son escasos. La discusión seria y reposada podría alumbrar el sendero hacia la prosperidad que nos hemos negado debido a las malas políticas del pasado, incluidas las interminables campañas electorales.