Editorial

Editorial: Nuevo rescate de Japdeva

Cualquier otra empresa habría quebrado, pero no Japdeva. Junto a su certero diagnóstico del sindicato como «enemigo» de la entidad, el presidente anunció otro paquete de ayuda. La pregunta es si los ¢6.000 millones adicionales garantizan el fin de la sangría o si irán en beneficio del «enemigo», con posibilidad de nuevas peticiones de ayuda en años venideros

24/09/2019/ En la foto terminal de JAPDEVA el cual se encuentra sin operaciones / fotografía: John Durán
24/09/2019/ En la foto terminal de JAPDEVA el cual se encuentra sin operaciones / fotografía: John Durán

El presidente Carlos Alvarado calificó al Sindicato de Trabajadores de Japdeva (Sintrajap) como el peor enemigo de la institución. La afirmación no admite debate para quienes han seguido el desarrollo de los acontecimientos en la entidad, pero la justicia del presupuesto enviado a la Asamblea Legislativa con un nuevo plan de rescate resulta menos obvia.

Hace apenas dos años, los diputados aprobaron ¢49.000 millones para evitar el colapso de Japdeva. El plan incluía una partida de ¢17.900 millones para pagar las liquidaciones de cientos de trabajadores hasta quedar con los 275 cuyas remuneraciones podía financiar.

Quienes aceptaron el despido tenían derecho a recibir hasta ocho salarios adicionales y los mayores de 55 años podían acogerse a un sistema de prejubilación. En consecuencia, el Presupuesto Nacional arrastrará, a lo largo de una década, el pago mensual promedio de ¢1,2 millones a unas 277 personas. Así, Japdeva liquidó a unos 700 empleados innecesarios, cuyas remuneraciones pesaban desde hacía tiempo sobre la institución y el país.

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