Editorial

Editorial: Los retos de Lula tras la apuesta de Brasil por la democracia

Luego de un triunfo inesperado y sólido, le esperan desafíos políticos, económicos y sociales de enorme envergadura. El golpe para el liderazgo y la credibilidad de Flávio Bolsonaro será aún mayor luego de su huida de Brasil para evadir investigaciones judiciales; la polarización también se acentuará

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido como presidente de Brasil.
Los próximos cuatro años de gobierno que asumirá en enero, con 81 años cumplidos, demandarán a Luiz Inácio Lula da Silva un enorme despliegue de pericia, capacidad de convencimiento y políticas públicas responsables. Captura

Los electores brasileños tomaron el domingo una sabia decisión colectiva. Puestos a escoger entre dos candidatos muy alejados de lo óptimo, escogieron aquel que, a pesar de sus falencias, garantiza la preservación de la democracia y el respeto a sus instituciones. Por esto, el inesperado y sólido triunfo de Luis Inácio (Lula) da Silva en la segunda ronda presidencial merece ser celebrado.

Su reelección, además, constituye una notable hazaña política. En la primera ronda, con diez candidatos, celebrada el domingo 3 de este mes, obtuvo el 45,1% de los votos, frente al 47% de su contendor, el derechista Flávio Bolsonaro, pero en las tres semanas siguientes protagonizó una sorprendente remontada. Captó diez millones de votos más, superó en cuatro millones a su rival y logró imponerse con el 51,8% de apoyo.

Las explicaciones de su éxito son muchas. Una, programática, es que su orientación de centroizquierda, aunque con negativas repercusiones macroeconómicas, siempre ha estado apegada a las prácticas democráticas. En cambio, Bolsonaro, hijo de Jair, expresidente de extrema derecha condenado a 27 años por pretender desconocer su derrota electoral frente a Lula en 2022, no dio garantías de respetarlas. Incluso, parte de su oferta fue lograr el indulto de su padre, algo que causó alarma entre muchos electores.

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