Editorial

Editorial: Lo sucedido en Gandoca no se limita a 23 árboles

La tala ilícita no explicaría la causa abierta por prevaricato, influencia en contra de la Hacienda pública, cambio de uso de suelo, falsedad ideológica y uso de documento falso

La finca Vivoyet, ubicada en Crucitas de San Carlos, vive una invasión masiva de mineros ilegales facilitada por la salida de la Fuerza Pública del lugar, desde el 17 de julio
Finca Vivoyet, ubicada en Crucitas de San Carlos, en julio del 2023.

El presidente Rodrigo Chaves redujo el asalto a la riqueza natural del Refugio Nacional Gandoca-Manzanillo, en Talamanca, al derribo de 23 árboles, ejecutado, según dijo, con permiso. Según su criterio, no pasó mayor cosa y el escándalo es una maniobra distractora de sectores interesados en minimizar la importancia del daño ecológico en Crucitas.

“El escándalo con el que quieren distraer a la población, hablando de 23 árboles que se cortaron con permisos en una propiedad de 26 hectáreas, ese es el desastre ecológico que el Frente Amplio y todos esos que gritan para distraerlo a usted del desastre verdadero que hay en Crucitas”, afirmó el mandatario, el lunes, en el poblado del Jobo, en La Cruz, Guanacaste.

El presidente no explicó cuál podría ser el interés del Frente Amplio “y todos esos que gritan” en tender una cortina de humo sobre el desastre de Crucitas. Mucho menos reveló cuál sería el papel del Ministerio Público, tan poco diligente en la investigación de tantas otras anomalías del gobierno, en la fabricación de una distracción en Gandoca-Manzanillo para nublar la tragedia de Crucitas.

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