Editorial

Editorial: La Corte Penal Internacional bajo ataque: Costa Rica debe mantenerse firme

Si, en medio de esta campaña, Estados Unidos ejerce presiones directas sobre nuestro país, el gobierno debe sostener su postura con la misma claridad y firmeza. Lo contrario significaría contribuir a un golpe demoledor contra la justicia penal internacional

La Corte Penal Internacional, ubicada en La Haya, toma medidas sin precedentes al solicitar órdenes de arresto contra altos cargos de Israel y Hamás por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Foto: Marina Riera/Human Rights Watch
La Corte Penal Internacional, ubicada en La Haya, toma medidas sin precedentes al solicitar órdenes de arresto contra altos cargos de Israel y Hamás por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Foto: Marina Riera/Human Rights Watch
La Corte Penal Internacional, ubicada en La Haya, toma medidas sin precedentes al solicitar órdenes de arresto contra altos cargos de Israel y Hamás por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Foto: Marina Riera/Human Rights Watch
La Corte Penal Internacional, ubicada en La Haya, toma medidas sin precedentes al solicitar órdenes de arresto contra altos cargos de Israel y Hamás por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Foto: Marina Riera/Human Rights Watch

La Corte Penal Internacional (CPI), el único tribunal global dedicado a investigar, procesar y, si hay mérito, condenar a los responsables de los crímenes más graves que afectan a la comunidad internacional, está bajo ataque. No es la primera vez. Sin embargo, la ofensiva no proviene ahora, como ha sido usual, de regímenes dictatoriales, sino de la principal potencia democrática del mundo: Estados Unidos, con el respaldo de Israel.

El 13 de julio, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció en Washington una “campaña de gran envergadura” para “desmantelar” la presunta amenaza que representa la CPI para la soberanía estadounidense, en particular por la posibilidad de que investigue actuaciones de sus fuerzas armadas. La acusó de arrogarse “la autoridad para juzgar e incluso encarcelar a militares y funcionarios estadounidenses” y de pretender “convertirse en el árbitro mundial sin rendir cuentas a nadie”.

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