La credibilidad, integridad y solidez de nuestro sistema electoral quedaron nuevamente de manifiesto por la forma ejemplar en que se desarrollaron los comicios del domingo. La vocación democrática y la numerosa y pacífica participación ciudadana, junto al desempeño objetivo, transparente, proactivo y eficaz del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), como organizador y árbitro del proceso, fueron los factores determinantes de este nuevo logro.
Los costarricenses lo vivimos, sentimos y compartimos ese día, a pesar de una campaña teñida de confrontación gratuita, ataques infundados y crispación inducida. La Misión de Observación Electoral (MOA) de la Organización de Estados Americanos (OEA), lo ratificó y documentó el martes, mediante un detallado informe de 19 páginas. Entre otras cosas, despeja las dudas que actores poco responsables, encabezados por el presidente Rodrigo Chaves, trataron de infundir sobre un órgano electoral respetado en todo el mundo.
En los dos primeros párrafos del documento, los 27 integrantes de la MOA, encabezados por el uruguayo Ope Pasquet, destacaron “el compromiso cívico del país, que una vez más se manifestó de manera clara y pacífica en las urnas”; también, “la solidez y el profesionalismo” del TSE y sus funcionarios, y la transparencia de “la votación, el proceso de conteo y la divulgación de los resultados”.
Tanto estas como muchas otras afirmaciones, hallazgos y sugerencias, se sustentan en la revisión exhaustiva de la normativa electoral y otros documentos, y en entrevistas y observación de campo desarrolladas a partir del 22 de enero, y en particular el 1.° de febrero.
La misión resaltó el carácter “particularmente complejo e inédito” de la jornada “en la historia democrática del país”. Señaló “la tensión entre el presidente y la autoridad electoral”, los altos niveles de conflictividad política y los ataques a la institucionalidad y los medios de comunicación. Además, “constató que, incluso, el oficialismo cuestionó el sistema electoral, que tradicionalmente se ha caracterizado por una sólida confianza ciudadana en Costa Rica y es respetado internacionalmente”.
Este irresponsable embate fue desmentido por la afluencia de los costarricenses a las urnas y por la caída de casi diez puntos porcentuales en el abstencionismo. También lo desmiente el informe de los expertos de 15 nacionalidades, quienes, a la vez, lanzan una clara advertencia: “Ninguna democracia es inmune a la erosión que puede derivar de la polarización, de los ataques a la institucionalidad y de las restricciones a los derechos humanos. Es fundamental que Costa Rica cuide y proteja los elementos que han hecho de su democracia un modelo regional a seguir”.
Con sus acciones totalmente opuestas a ese llamado, el presidente Chaves ha hecho un gran daño a nuestro tejido cívico y cohesión social. Instamos a la presidenta electa, Laura Fernández, a que la “continuidad” que ha prometido se aparte de esa peligrosa ruta.
La MOA identificó muchas buenas prácticas de nuestro sistema electoral, como el cumplimiento por parte del TSE del calendario establecido; su capacidad operativa y logística; sus esfuerzos divulgativos y educativos; los mejores controles de la información financiera de los partidos, y sus esfuerzos para implementar recomendaciones de misiones previas. Por esto, lo califica como “un activo nacional que debe ser debidamente valorado y fortalecido”.
La sección que dedica al financiamiento electoral resalta “desafíos de larga data”. Cuestiona el esquema de reembolsos, no financiamiento previo, que “conlleva una excesiva dependencia del financiamiento privado”, sobre todo mediante los “certificados de cesión”, o bonos. También hace referencia a inquietudes recabadas sobre la posible penetración en los partidos, por esta vía, del crimen organizado, de recursos ilícitos, “incluyendo del narcotráfico”, y de “financiación prohibida proveniente del extranjero”.
Por lo anterior, propone implementar un esquema de financiamiento público anticipado, “basado en criterios objetivos y equitativos”, y fijar límites tanto a los aportes “de personas naturales o físicas” como al monto de las campañas.
Su listado de sugerencias incluye otras más, con carácter esencialmente operativo, cuya puesta en marcha corresponde, en buena medida, al TSE, como parte de un proceso de aplicación creciente. Las propuestas sustantivas, en cambio, requieren de decisiones legislativas. Algunas reformas importantes ya han sido aprobadas, pero otras están pendientes.
Solidez probada del sistema. Ataques de fuerzas externas que han pretendido debilitarlo. Riesgos de dineros ilícitos en el financiamiento de partidos. Mejoras necesarias y posibles para perfeccionarlo y fortalecerlo aún más: estos son, en esencia, los elementos centrales del informe. Debemos agradecerlo como costarricenses, e instar a la OEA a que se mantenga siempre muy atenta a la suerte de nuestra democracia.
