Editorial

Editorial: Caja negra de la educación

Según la Contraloría General de la República, las juntas son auténticas ‘cajas negras’, donde se pierden de vista grandes sumas de dinero público. El informe del órgano contralor y la discusión interna del MEP apuntan a una imperiosa necesidad de revisar el modelo.

30/01/2019 Cartago centro. Los  pisos fueron restaurados.Restauración de Escuela Jesús Jiménez Zamora y  Escuela Ascensión Esquivel Ibarra, con fondos del Ministerio de Educación Pública que fueron gestionados por la Junta de Educación de Cartago.
Fotos de Diana Méndez
30/01/2019 Cartago centro. Los pisos fueron restaurados.Restauración de Escuela Jesús Jiménez Zamora y Escuela Ascensión Esquivel Ibarra, con fondos del Ministerio de Educación Pública que fueron gestionados por la Junta de Educación de Cartago. Fotos de Diana Méndez Diana Mendez

En el 2019, las 4.554 juntas de educación recibieron ¢289.530 millones en transferencias del Presupuesto Nacional, es decir, un 0,8% del producto interno bruto (PIB). Es un mar de dinero, pero hay otras fuentes de financiamiento, como el 10% del impuesto sobre bienes inmuebles recaudado por los gobiernos locales.

Los números explican la alarma de la Contraloría General de la República cuando constató que las juntas son auténticas “cajas negras”, donde se pierden de vista grandes sumas de dinero público. Las deficiencias detectadas integran una larga lista y, en conjunto, impiden el control, la transparencia, la rendición de cuentas y la prevención de la corrupción.

Las municipalidades nombran a los miembros de las juntas de educación, muchos de ellos ciudadanos de buena voluntad, dispuestos a colaborar con los más nobles fines de sus comunidades, pero carentes de la formación necesaria para enfrentar la compleja tarea encomendada. Hay, también, interferencias de la política y operadores motivados por fines inconfesos.

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