Columnistas

Página quince: Una huelga que nadie previó

Las ondas electromagnéticas se niegan a seguir siendo vehículo para la estupidización universal de la criatura humana

Llegó el día en que las ondas electromagnéticas, cansadas de ser el vehículo de la telebasura y radiobasura, se declararon en huelga.

“Somos nobles radiaciones que surcamos el espacio a la velocidad de la luz, y merecemos ser usadas con propósitos más edificantes. Nos negamos a seguir siendo los alazanes a lomos de los cuales cabalga la escoria televisiva y radiofónica. No queremos ser nunca más usadas para la propagación de programas de concursos, farándula, cotorreo, frivolidades, estupideces que tienden a suprimir la sinapsis neuronal en los seres humanos”.

Ahí, comenzó el crujir de dientes, el entrechocar de rodillas, el timor et tremor de los dueños de los canales comerciales de radio y televisión. Ya que los seres humanos fueron incapaces de darles mejor uso, las ondas mismas decidieron emanciparse masivamente de tan ignominiosa función.

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