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Lo más seguro es que quién sabe

Cuando se le pregunta por la exención aplicada al salario escolar, el candidato liberacionista, José María Figueres, despliega un espectáculo de contorsiones

Cuando se le pregunta por la exención aplicada al salario escolar, el candidato liberacionista, José María Figueres, despliega un espectáculo de contorsiones. Justifica el dictamen negativo de los diputados de su partido al proyecto de ley para reducir las exoneraciones, pero se declara convencido de la necesidad de estudiar la nueva propuesta del Ejecutivo. No obstante, manifiesta su desacuerdo con aprobar “más impuestos a los salarios de los costarricenses”.

Eso quiere decir no, pero tal vez; aunque, pensándolo bien, jamás. Claro está, nadie le pide imponer un nuevo tributo a los salarios, sino eliminar la exoneración otorgada a los funcionarios con sueldos superiores a ¢842.000. El proyecto no aumenta el impuesto; elimina la exención. Empareja el terreno para que un empleado público con ¢2 millones de salario —para poner un ejemplo— pague impuesto sobre la renta en la misma proporción que uno del sector privado con ingresos de ¢842.000.

Apenas vale la pena recordar que la discriminación tributaria es una injusticia envuelta en una falta de equidad. La exención funciona sobre el pago de un decimocuarto mes cobrado exclusivamente por los trabajadores del sector público. Cuando el candidato responde a las preguntas sobre la eliminación de la exoneración con expresiones en defensa del salario de los costarricenses, se refiere a algunos costarricenses. La cuestión es si los otros, mucho más numerosos, ya se dieron cuenta. En ese caso, el cálculo electoral podría estar necesitado de revisión.

Pero si el candidato liberacionista está decidido a rechazar nuevos gravámenes sobre los salarios de todos los costarricenses, seguramente se opondrá a la creación de la renta global o, cuando menos, insistirá en dejar los salarios fuera del cálculo. Eso último carecería de sentido, pero no hay otra forma de apoyar el proyecto desde la irreductible defensa del “salario de los costarricenses”.

Si ese fuera el caso, no se entendería por qué culpa al gobierno de la falta de avance de la agenda convenida con el Fondo Monetario Internacional. ¿Qué pudo haber hecho el Ejecutivo para vencer su determinación de defender el salario de todos los costarricenses? No obstante, el candidato liberacionista advierte que “este país está en una emergencia”, porque no se están cumpliendo los compromisos adquiridos con el Fondo.

Saco en claro, con aquel diputado de antaño, que don José María no está a favor ni en contra, sino todo lo contrario. Lo más seguro es que quién sabe.

agonzalez@nacion.com

Armando González R.

Armando González R.

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad de Costa Rica y Máster en Periodismo por la Universidad de Columbia, en Nueva York.