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La crisis de seguridad en las escuelas exige más que guardas, cámaras y revisión de bultos

Las escuelas funcionan como islas y, en ese archipiélago, el narcotráfico se mueve como pez en el agua

La Fuerza Pública aprehendió este miércoles a un hombre de apellido Torres, señalado como sospechoso en el caso de homicidio de un joven identificado con el apellido Kirby.
En agosto del año pasado, un adolescente de 14 años murió baleado en un callejón al este de la Escuela Ciudadelas Unidas, en la Aurora de Alajuelita. Miembros de la Fuerza Pública y del OIJ acudieron al lugar de los hechos. Rafael Pacheco Granados
La Fuerza Pública aprehendió este miércoles a un hombre de apellido Torres, señalado como sospechoso en el caso de homicidio de un joven identificado con el apellido Kirby.
En agosto del año pasado, un adolescente de 14 años murió baleado en un callejón al este de la Escuela Ciudadelas Unidas, en la Aurora de Alajuelita. Miembros de la Fuerza Pública y del OIJ acudieron al lugar de los hechos. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

Más cámaras, guardas y revisión de bultos en las entradas de escuelas y colegios ayudan a vigilar, pero no bastan para garantizar la seguridad de las personas estudiantes, docentes y administrativas. Los episodios de violencia que hoy enfrentan los centros educativos responden a problemas más profundos, ligados a contextos sociales complejos que no controlan. Se requieren, por tanto, estrategias de atención y prevención más elaboradas, dentro y fuera del ámbito educativo.

El Décimo Informe del Estado de la Educación (2025) señala una ruta clara: fortalecer las redes de apoyo comunitario a los centros educativos en todo el país, especialmente en zonas de alta vulnerabilidad afectadas por la pobreza, el desempleo y el aumento de la criminalidad.

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