
Las piedras en los riñones figuran entre las consultas más frecuentes en los servicios de Urología, con una mayor incidencia en hombres, y un factor cotidiano suele pasar desapercibido: el consumo frecuente de bebidas oscuras, sobre todo en climas calientes y con baja hidratación.
Lo que debe saber:
- Las bebidas oscuras contienen una sustancia que favorece la formación de piedras cuando se consume en exceso.
- La deshidratación sigue siendo el factor número uno, especialmente en climas calientes.
- Quienes ya han tenido una piedra tienen hasta un 50% de riesgo de volver a formarla en cinco años si no cambian sus hábitos.
Oxalato: el componente clave en bebidas oscuras
Francisco Cordero Ocampo, del Hospital Metropolitano, explicó que el café, gaseosas, té, chocolate y algunos energizantes contienen oxalato. Esta sustancia tiende a acumularse en la orina. Al unirse con calcio u otros minerales, forma cristales.
El riesgo aumenta cuando existe deshidratación. La orina se vuelve más concentrada. Esto facilita que los cristales se unan y crezcan hasta formar una piedra.
“No está mal ir a tomar una coca o que tomes café. Pero lo importante siempre es asociarlo con mucha, mucha agua”, recalca el especialista.
De acuerdo con el especialista, cerca del 10% de la población mundial desarrolla piedras en algún momento. A lo largo de la vida, hasta un 15% de los hombres enfrenta este problema. En mujeres, el rango va del 5% al 10%.
Uno de los datos más relevantes apunta a la recurrencia. Quienes ya presentaron una piedra tienen hasta un 50% de riesgo de formar otra en un período de cinco años si no modifican hábitos diarios.
Así inicia la formación de una piedra en el riñón
El proceso comienza casi siempre con la falta de hidratación.
Cuando el cuerpo no recibe suficiente agua:
- La orina se vuelve espesa.
- Las sales se concentran.
- Estas sales se depositan en zonas donde la orina se estanca.
- Primero aparece una especie de arena.
- Con el tiempo, esa arena se compacta.
- El resultado final es un cálculo renal.
El proceso se acelera si la deshidratación se combina con un alto consumo de oxalato, presente en varias bebidas oscuras y en semillas como maní y marañón.
Factores que elevan el riesgo más allá de las bebidas
El urólogo señaló que la formación de piedras responde a varios elementos adicionales.
- Clima y trabajo físico: Vivir o laborar en zonas calientes aumenta la pérdida de líquidos. Agricultores, obreros y constructores pasan largas horas sin hidratarse de forma adecuada.
- Antecedentes familiares: La herencia genética influye. Personas con familiares que padecieron cálculos renales tienen mayor predisposición. Algunas condiciones como acidosis tubular renal o nefrocalcinosis también inciden.
- Alimentación alta en sodio: El consumo excesivo de sal, carnes procesadas y embutidos favorece la formación de piedras.
- Obesidad y trastornos metabólicos: Enfermedades como gota o hiperglicemia elevan el ácido úrico en la orina, el cual puede cristalizar.
- Problemas intestinales: Algunas enfermedades inflamatorias o de mala absorción permiten que el organismo absorba más oxalato de los alimentos.
En hombres, la longitud de la uretra complica la expulsión del cálculo y aumenta el dolor.

Síntomas que requieren atención inmediata
El primer aviso suele ser el dolor intenso.
Este dolor:
- Inicia en la espalda baja.
- Puede irradiarse hacia la pelvis o la ingle.
- Se acompaña de náuseas y vómitos.
La presencia de fiebre o escalofríos indica una posible infección asociada y requiere atención médica urgente.
Expulsión natural o cirugía: todo depende del tamaño
El tratamiento varía según el diámetro del cálculo.
- Menos de un centímetro: pueden expulsarse con medicamentos que ayudan a dilatar el uréter.
- Más de un centímetro: suelen requerir cirugía mínimamente invasiva. El procedimiento se realiza con láser, que fragmenta la piedra.
Las complicaciones más frecuentes incluyen infección, sangrado o estrechamiento del uréter, sobre todo cuando el cálculo permanece incrustado durante meses.
Medidas básicas para reducir el riesgo
Las recomendaciones médicas apuntan a cambios simples pero constantes:
- Beber abundante agua todos los días.
- Reducir el consumo de sal y sodio.
- Moderar bebidas oscuras, café, té, chocolate, gaseosas y semillas.
- Controlar peso, enfermedades metabólicas y condiciones intestinales.
- Mantener seguimiento médico en personas con antecedentes.
