
En medio de una temporada que exalta el amor romántico, hay pérdidas que pasan más desapercibidas: las amistades que se desgastan, se enfrían o simplemente toman caminos distintos. La ruptura de una amistad puede generar un impacto emocional comparable al de una separación de pareja e incluso provocar síntomas físicos.
Lo que debe saber:
- Impacto físico: El cerebro interpreta las rupturas de amistad como dolor físico, lo que explica la sensación de malestar corporal tras un alejamiento.
- Pilares sanos: Una relación equilibrada requiere reciprocidad, respeto a los límites, validación emocional y ausencia de competencia.
- Señales de alerta: El agotamiento extremo tras ver a alguien o el uso de comunicación pasivo-agresiva indican que el vínculo drena su energía.
La psicóloga Jeimy Agudelo, de la red médica Medismart, explica que el cuerpo humano reacciona con intensidad ante el fin de estos vínculos porque las personas suelen depositar expectativas de permanencia perpetua en los amigos. A diferencia de las parejas, donde se contempla la posibilidad de una separación, el amigo se percibe como una figura que siempre estará presente.
“El cerebro interpreta las rupturas como dolor físico. Y relaciones de amistad, ¿por qué duele tanto? Porque tenemos la idea de que, ‘bueno, mi pareja se puede ir, está bien, pero mi amigo siempre va a estar ahí’“, señala Jeimy Agudelo, psicóloga de Lafemedica, parte de la red médica Medismart.
El peso de una amistad sana
Una relación de amistad constructiva se basa en la reciprocidad. Según Agudelo, esto implica un equilibrio entre dar y recibir, donde ambas partes sienten que sus necesidades son tomadas en cuenta. El respeto a los límites es otro factor esencial para evitar el desgaste emocional.
Por su parte, un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) menciona que una de cada seis personas a escala mundial se ven afectadas por la soledad, lo que conlleva repercusiones importantes para la salud y el bienestar.
“Las conexiones sociales fuertes pueden llevar a una mejor salud y una vida más larga”, afirma el informe.
En estos espacios, usted debe sentirse libre de mostrar vulnerabilidad sin temor a críticas o juicios. Las amistades que impulsan el crecimiento personal celebran los logros ajenos sin caer en dinámicas de competencia que generen sentimientos de culpa.
En ese sentido, no todas las amistades terminan por una pelea abrupta. A veces el desgaste es silencioso: límites que no se respetan, críticas constantes, falta de reciprocidad o una sensación de agotamiento emocional después de cada encuentro.
Alertas de toxicidad silenciosa
Existen comportamientos que pasan desapercibidos pero que dañan tanto la amistad, como la salud mental:
- La comunicación pasivo-agresiva es una de las más comunes, donde las críticas se disfrazan de sinceridad innecesaria. Este estilo de interacción genera una sensación de minimización en quien recibe el mensaje.
- El agotamiento es una señal clara de que el vínculo no es saludable. Si usted siente que su energía se consume totalmente después de conversar con alguien, es probable que esté ante una relación que no es sana.
- El centro de atención suele ser siempre la otra persona, lo que elimina la escucha activa.
“Tener amistades así y hacerlas durar mucho tiempo en la vida, drenan, desgastan y esa es una de las alertas más importantes que yo tengo que notar”, señala la especialista.

El reto de poner límites
Expresar las necesidades emocionales no debe ser un motivo de conflicto. De acuerdo con la psicóloga, si decide alejarse porque la amistad ya no concuerda con su sentido de vida, lo ideal es hacerlo de forma respetuosa y preferiblemente en persona para evitar malentendidos comunes a través de mensajes.
Y es que una de las razones por las que perder un amigo duele tanto es la falta de ritual social, ya que no hay el mismo acompañamiento que suele darse en una ruptura amorosa.
Amor propio como punto de partida
El proceso de alejamiento, señala la especialista, conlleva un duelo necesario para reacomodar la realidad personal. Durante esta etapa, resulta vital analizar las conductas propias y ajenas con objetividad.
“Siempre pasamos duelos en nuestra vida, no sea solo por fallecimiento, y ese duelo es de reacomodarse, de permitirme sentir, de permitirme ver otras cosas en mi vida que me hacen feliz, otras amistades que puedo construir en mi vida y basarme en eso para sentirme mejor”, enfatiza Agudelo.
Finalmente, la especialista recalca que un buen corazón se protege con amor propio.
“Un buen corazón se protege con amor propio. Yo no puedo brindar empatía si estoy vendiendo mi autoestima, mi dignidad, mi respeto propio”, concluyó.
