Juan Diego Córdoba. 7 junio
06/06/2019. Cuidacarros que trabajan en Starbucks de la Sabana Sur. Ellos son padre e hijo y se dedican a esa labor desde hace seis años. En la fotografía: Celso García de 84 años de edad y su hijo Minor García Aguilar de 59 años de edad y vecinos de Pavas. Fotografía: Lilliam Arce.
06/06/2019. Cuidacarros que trabajan en Starbucks de la Sabana Sur. Ellos son padre e hijo y se dedican a esa labor desde hace seis años. En la fotografía: Celso García de 84 años de edad y su hijo Minor García Aguilar de 59 años de edad y vecinos de Pavas. Fotografía: Lilliam Arce.

Minor García llega temprano a trabajar, no tiene que marcar, pero se pone horario. Él es cuidacarros en un centro comercial ubicado en las cercanías del Estadio Nacional, en Sabana, San José.

No tiene patrono, tampoco ingresos fijos y no cotiza para una futura pensión, a pesar de que ya tiene 59 años.

Buscó trabajo, pero no lo encontró. Por eso empezó a realizar labores informales como vender algodones de azúcar y luego decidió cuidar carros, actividad en la que, dice, ha encontrado cierta estabilidad desde hace seis años.

“Llegué aquí porque no conseguía empleo, luego vi que estaba solo aquí y me puse a cuidar”, afirmó García.

Su situación pareciera cada vez más común, pues el mercado laboral costarricense desplaza a las personas mayores de 45 años a la informalidad, que pareciera ser la opción que les queda para generar ingresos, aunque sin tener cobertura de salud, sin cotizar para una futura pensión y sin tener garantía de sus derechos laborales.

De hecho, en ese grupo poblacional hay más empleados informales que formales. Hay 477.000 personas de esas edades que trabajan en puestos sin respaldos, de los cuales 162.000 superan la barrera de los 60 años.

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el segmento de mayores de 45 años, de cada 10 personas, cinco laboran en puestos informales y una busca empleo. Las otras cuatro sí tienen empleos consolidados.

Esa medición no contempla a 800.000 personas que están fuera de la fuerza laboral, es decir, no trabajan y no buscan una ocupación.

La necesidad de generar ingresos para mantener sus hogares o subsistir los empuja a la informalidad, confirmó Luis Sánchez, economista del INEC.

“Lo ideal sería que estos trabajos tengan condiciones formales, pero no sucede en la realidad y muchas veces la opción es tener un trabajo que no cumpla esas condiciones, pero genere un ingreso por trabajo al hogar”, explicó.

La situación se agrava si se toma en cuenta que esta población se encuentra en una edad más propensa a sufrir enfermedades crónicas que deben ser tratadas, sin embargo no tienen cobertura médica.

Minor García, por ejemplo, padece de diabetes, pero, para suerte suya, su esposa lo tiene asegurado, por lo que tiene acceso al sistema de salud, no así a una futura pensión.

La Caja Costarricense de Seguro Social está obligada a atender emergencias de personas sin seguros, sin embargo debe emitirle una factura con el cobro del servicio.

Puestos sin seguridad social

FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA CON DATOS DEL INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA Y CENSOS (INEC).    || w. s. / LA NACIÓN.

¿A qué se dedican los informales?

En Costa Rica, hay más de un millón de personas con trabajos informales, puestos a los que quedan relegados principalmente los trabajadores con baja escolaridad.

El 70% de los empleados informales en nuestro país tiene la secundaria incompleta o menos de ese grado, la mayoría de ellos son hombres y trabajan por cuenta propia, es decir no tienen un patrono.

“El sustento hay que llevarlo al hogar, como sea, pero honradamente”, afirmó don Minor.a quien acompaña su padre, don Celso, de 84 años.

Él papá está pensionado, pero cuida con su hijo una parte de los parqueos del centro comercial para mejorar sus ingresos y también para “distraerse un poco”.

Ambos forman parte de los 477.000 mayores de 45 años que se emplean en la informalidad.

La mayor parte de esos trabajadores se dedican a labores agrícolas, ganadería o pesca; construcción, comercio, transporte y alimentación.

Sin embargo, en el grupo hay profesionales, como advierte la investigadora del Estado de la Nación, Natalia Morales.

“No es bueno incluir a todos los informales dentro del mismo saco, porque tenemos una proporción importante que trabaja por cuenta propia de subsistencia por su baja escolaridad, pero también hay otro tipo de informales que, sobre todo son negocios pequeños que con algún cambio de reglas o algún apoyo podrían formalizarse”, afirmó Morales.

Solución empresarial

El sector privado demanda al Gobierno trabajar sobre ocho ejes que, desde su perspectiva, podrían reactivar la economía y disminuir el desempleo. Hay varias propuestas y señalamientos que estiman, ayudarían a reducir la informalidad laboral.

  • Activar reglamento especial para pymes. En agosto del año anterior, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) aprobó un reglamento que reduce el pago de cargas sociales a microempresas por un periodo de cuatro años. Esto ayudaría a formalizar trabajadores de este sector, sin embargo la acción todavía no se ha implementado.
  • Cobro retroactivo de cargas sociales. Cuando un patrono asiste a formalizar a un trabajador y se comprueba que existía una relación laboral previa, la Caja cobra de forma retroactiva las cuotas que no se pagaron durante ese tiempo. Esto provoca que algunos patronos eviten formalizar a sus empleados y por ello los empresarios critican la medida.
  • Flexibilizar la base mínima contributiva. La Caja mantiene una base mínima de ¢251.000 mensuales sobre la cual el patrono y el trabajador deben cotizar, a pesar de que el empleado tenga un salario menor. Esto, desde la óptica del empresario, evita contratar y formalizar empleados que realizan labores ocasionales o por tiempos reducidos y no por jornada completa.
  • Reactivación de la economía. Una mejora económica incentivaría la contratación de más personal en las empresas, lo que conllevaría un aumento en el empleo formal.