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Recope perpetúa elevado pago de horas extra a su personal

Desde el 2010, gasta anualmente al menos el equivalente al 30% del dinero que paga en salarios base por jornadas ordinarias. Solo en 2019, estos sobresueldos significaron ¢3.082 millones entre tiempo diurno y nocturno

Recope paga a su personal tanto dinero en horas extra –diurnas y nocturnas–, que anualmente equivale al menos al 30% del monto que desembolsa por salarios para cargos fijos, esto es, sueldos base por jornadas ordinarias.

Es una conducta que durante la última década se mantiene constante, al punto de que, por año, nunca ha dejado de pagar menos de ¢3.000 millones (dinero en colones de hoy) en tiempo extraordinario a sus 1.700 trabajadores.

Esto ocurre pese a que el mismo Código de Trabajo establece que la jornada extraordinaria de trabajo no puede ser permanente pues las horas extra se consideran algo excepcional ante una necesidad de la empresa.

Lo excepcional se convirtió en regla en Recope, pues el gasto en horas adicionales es el mismo desde el 2010, revelan los informes de ejecución presupuestaria entregados por la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) a la Contraloría General de la República (CGR).

Según un análisis realizado por La Nación en las cifras del 2010 al 2019, hubo años en que las erogaciones por ese sobresueldo, pese a lo excepcional, llegaron a superar el 30%.

En el 2019, por ejemplo, Recope pagó ¢3.082 millones en tiempo extraordinario, equivalente a un 32% del gasto en salarios para trabajadores permanentes: ¢9.616 millones.

En el 2010, el monto llegó a 39% del pago en sueldos; en 2011, se elevó a 41% y en 2012 bajó a 36%.

El alto gasto en extras se evidencia más cuando se expresan los pagos de tiempo extraordinario en términos reales o deflactados, es decir, con montos traídos al valor presente ya que el dinero pierde valor con el tiempo debido al efecto de la inflación.

Al restarse el efecto inflacionario en dichos pagos, puede compararse el ritmo de esas remuneraciones en términos reales (colones constantes) usando de referencia el Índice de Precios del Consumidor (IPC) del 2019.

De esta forma, si en el 2019 Recope pagó ¢3.082 millones en tiempo extraordinario, en el 2010 fue equivalente a ¢3.766 millones del 2019.

En el 2011, por ejemplo, el pago llegó a ¢3.880 millones y en el 2016 a ¢3.795 millones del 2019, una vez retirado el efecto inflacionario.

¿Por qué Recope no ajusta las jornadas de trabajo para evitar el pago de extras? Desde el 27 de enero, La Nación envió consultas a la empresa sobre qué origina el alto desembolso en este rubro al tratarse de un pago excepcional. También se preguntó si ha valorado crear una nueva jornada laboral para disminuir ese pago.

Al cierre de esta información, la entidad seguía sin referirse incluso luego de varios recordatorios.

De acuerdo con el Código de Trabajo, se considera jornada extraordinaria la que excedan las ocho horas en el día, o seis horas en la noche.

Los 1.700 trabajadores de Recope reciben además “incentivos salariales” como antigüedad por años de servicio o anualidad, prohibición, aguinaldos y salario escolar.

Asimismo, por convención colectiva existen otros pluses: peligrosidad, trabajo expuesto a alta temperatura, trabajo a altura, desarraigo, carrera profesional, y mantenimiento de poliducto en caliente.

Por todos estos incentivos, Recope pagó ¢20.825 millones en el 2019, monto adicional al pago de horas extra y sueldos base.

Esta semana, la Sala Constitucional eliminó el incentivo para trabajadores no profesionales que se incluyó en la Convención negociada en 2016. En cuatro años, ese plus se tradujo en el pago de ¢2.222 millones.

FUENTE: EElaboración propia a partir de Código de Trabajo.    || DISEÑO / LA NACIÓN.

Comportamiento invertido

Recope reporta a la CGR sus horas extra diurnas dentro de la subpartida presupuestaria Tiempo Extraordinario de la cuenta Remuneraciones Eventuales y, las horas extra nocturnas, en la subpartida Otras remuneraciones de la cuenta Remuneraciones Diversas.

Entre los años 2010 y 2015, el gasto en tiempo extraordinario diurno siempre fue mayor al nocturno al pagarse, en promedio, cuatro veces más dinero.

Sin embargo, la tendencia empezó a invertirse a partir del 2016: empezó a bajar el tiempo extraordinario diurno y creció el nocturno que ya lo supera.

En el 2019, Recope remuneró a su personal con ¢1.379 millones por trabajo extra diurno; una caída de ¢509 millones respecto al 2018.

Mientras tanto, retribuyó con ¢1.703 millones la labor extra nocturna: un repunte de ¢365 millones adicionales en comparación al 2018, revela su ejecución presupuestaria.

La Nación también consultó sobre las razones del cambio, sin que se obtuviera respuesta.

FUENTE: Ejecución presupuestaria de Recope a la CGR 2010-2019    || c.f. / LA NACIÓN.

Contraste con pluses

El recurrente alto costo del tiempo extraordinario en Recope contrasta con una caída en el 2019 en el pago de incentivos salariales a sus empleados al año siguiente de la entrada en vigencia de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (9635) aprobada en diciembre del 2018.

La ley introdujo medidas para el equilibrio de las finanzas públicas como un freno al crecimiento y orden para los sobresueldos que depositan instituciones y empresas estatales a sus trabajadores.

En el caso de Recope, el costo en estos pagos para sus 1.700 trabajadores se traslada todo a las tarifas de combustibles costeadas por los usuarios; de ahí la importancia por el efecto ahorro que pueda tener la nueva legislación.

Informes de ejecución presupuestaria entregados por la Refinadora a la Contraloría General de la República (CGR) revelan que en el 2018 se pagaron ¢22.121 millones por concepto de incentivos salariales mientras en el 2019 ese mismo pago descendió a ¢20.825 millones.

Se registró así una disminución de 5,8% (¢1.295 millones) de un año a otro; la mayor en los últimos 10 años.

Estas cifras están expresadas en términos reales o deflactadas.

Juan Fernando Lara Salas

Juan Fernando Lara S.

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, infraestructura, energía y telecomunicaciones.