Juan Diego Córdoba. 4 abril
Pobladores de comunidades en Desamparados, Alajuelita o Coronado están entre las afectadas por los racionamiento y desabastecimientos en la época seca. Fotografia: Graciela Solis/Archivo
Pobladores de comunidades en Desamparados, Alajuelita o Coronado están entre las afectadas por los racionamiento y desabastecimientos en la época seca. Fotografia: Graciela Solis/Archivo

Si en la actualidad los habitantes del Valle Central sufren por la falta de agua, sobre todo en la estación seca, las congojas serán mucho mayores en treinta años.

Para entonces, se prevé que los efectos del cambio climático dejen a la zona central del país sin el 48% del agua de la que dispone hoy para consumo humano y actividades productivas.

Los habitantes de la Gran Área Metropolitana (GAM) se verían más afectados por la falta del recurso hídrico que el Pacífico norte, el territorio más árido del país. El efecto también golpeará al Pacífico central y la zona norte.

Esta es la principal conclusión a la que llega un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Costa Rica, mediante una herramienta de simulación llamada Hydro-BID.

El análisis tomó las proyecciones posibles del cambio climático, basándose en los parámetros actuales para nuestro país. Dentro de esos factores, se encuentra la posible disminución del 20% de las lluvias y el aumento de 1,6 grados Celsius para el 2050.

“Tomando en cuenta esos factores y la oferta y demanda (de agua), la zona más afectada va a ser el centro del país, desde la zona norte hasta la costa. En esta porción del territorio, se estima una reducción de la disponibilidad hídrica de hasta 48%”, aseguró Silvia Ortiz, especialista en agua y saneamiento del Banco Interamericano de Desarrollo.

El déficit en infraestructura que permita explotar más eficientemente la riqueza hídrica que tiene Costa Rica, aún sin aprovechar, agravaría más el efecto del cambio climático. Así lo advierte el BID al referirse falta de pozos y ampliación de instalaciones.

Tal faltante ha sido reconocido por el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA).

“Concuerdo con el BID, hubo un rezago en inversión de infraestructura por muchos años. Espero que con la cartera de proyectos enmarcados en la Política Nacional de Agua Potable podamos retomar el camino", declaró Yamileth Astorga, presidenta ejecutiva del Instituto.

Esa Política incluye inversiones por $1.000 millones que idealmente estarían ejecutadas para 2024.

Afectación en la disponibilidad hídrica

FUENTE: HYDRO-BID DEL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO y POLÍTICA NACIONAL DE AGUA POTABLE    || C.F. INFOGRAFÍA / LA NACIÓN.

La herramienta del BID también proyectó que la afectación producto del cambio climático, sería entre moderada y nula para el Caribe y la zona sur, debido a que estas son las regiones con mayor riqueza hídrica, aunque según la experta del BID, no precisamente está bien gestionada.

“Es muy urgente tomar las implicaciones del cambio climático en la planificación para el abastecimiento del agua potable a mediano y largo plazo. La planificación de los proyectos se hacen utilizando parámetros de consumo y crecimiento poblacional, pero no todos se hacen tomando en cuenta las implicaciones del cambio climático, aunque se hacen esfuerzos”, manifestó Ortiz.

Para 2017, en Costa Rica, solo el 22% del recurso hídrico se utilizaba para consumo humano, el resto era destinado a actividades de los sectores agropecuario, agroindustrial, industrial y turismo.

¿Hay soluciones?

Más allá de mostrar un escenario apocalíptico por falta de agua, el estudio del Banco Interamericano de Desarrollo plantea la necesidad urgente de atender el rezago de infraestructura para captar y distribuir el líquido en el país, debido a que se tiene mucho más recurso del que se extrae de aguas superficiales y subterráneas.

"Una de las acciones más urgentes es una adecuada planificación, un plan maestro que permita establecer de forma clara cuáles son las fuentes de abastecimiento para el desarrollo de nueva infraestructura y ordenamiento de la ya existente ", manifestó la experta.

Ese plan deberá tomar en cuenta los aumentos de demanda y la posición geográfica, así como los impactos del cambio climático, para lograr inversiones estratégicas, que eviten el desabastecimiento y los racionamientos tan rígidos que en esta época son de hasta 12 horas.

De acuerdo con la presidenta ejecutiva del AyA, la quinta ampliación del acueducto metropolitano es la obra más importante incluida en la cartera de inversiones para el futuro cercano, que además la integran proyectos para aumentar la producción de agua en Jacó, Quepos, Manuel Antonio –todas en Puntarenas– y Palmares de Alajuela.

Dentro de la inversión también hay proyectos para Limón, Moín y Puerto Viejo, donde a pesar de ser una de las zonas con mayor disponibilidad de recurso, no hay producción suficiente para cubrir la demanda. Se incluye además la captación de agua en Golfito.

Para Guanacaste, que actualmente es la zona más perjudicada, la solución pende de la respuesta de la Sala IV a una acción que frenó el llamado embalse de río Piedras, en Bagaces, con el cual se pretende abastecer a 500.000 personas en Sardinal, Filadelfia, Santa Cruz y Nicoya, al tiempo que permitiría el riego de 18.800 hectáreas de cultivos.

Astorga también considera necesario mejorar las instalaciones de las Asociaciones Administradores de Sistemas de Acueductos y Alcantarillados (Asadas), pues cuando hay sequías, requieren distribución con camiones cisterna.

El Estado de la Nación ha señalado que la administración y la protección del recurso hídrico también se complica en Costa Rica por la gran cantidad de leyes e instituciones que lo regulan.